La importancia de la calidad de nuestro sueño, es decir, el dormir bien, es un hábito crucial para mantenerse saludable a medida que pasan los años.
Dormimos gran parte de la vida. Una persona de 60 años ha dormido 20 años, y usted podría preguntarse: ¿por qué tanto? Porque es indispensable; la calidad de la noche determina la calidad de nuestros días.
¿Qué pasa con el dormir? Usted tiene restauración física durante la noche. Sus células y tejidos se reconstruyen, se regeneran, los músculos se desarrollan, y el ejercicio físico realizado durante el día se consolida y se restaura mientras duerme.

La regulación metabólica ocurre durante la noche, junto con la preparación y entrenamiento del sistema inmunológico de defensa. Todo esto sucede porque podemos dormir.
Por otro lado, ¿qué pasa con nuestra mente? Al dormir realizamos un proceso que podría llamarse gimnasia mental, porque durante el sueño procesamos las experiencias del día, los recuerdos y la información. Además, regeneramos células cerebrales y se producen conexiones entre ellas.
Por eso, hay que cuidar la calidad del sueño.
Cuántas horas dormir según la edad

Según define la Fundación del Sueño de los Estados Unidos, las necesidades de descanso varían a lo largo de la vida, con diferencias significativas entre bebés, niños, adolescentes y adultos.
Para determinar la cantidad de sueño adecuada, es útil reflexionar sobre aspectos como el nivel de energía durante el día, la necesidad de cafeína para mantenerse alerta, la presencia de trastornos del sueño y la exigencia de las actividades diarias. Preguntas como “¿me siento descansado con siete horas de sueño?” o “¿mi trabajo requiere un alto nivel de atención?” pueden ayudar a establecer la cantidad óptima de descanso nocturno.
Las recomendaciones generales sobre la cantidad de sueño por grupo de edad:
- Bebés (4-12 meses): entre 12 y 16 horas diarias, incluyendo siestas.
- Niños pequeños (1-2 años): de 11 a 14 horas, también con siestas.
- Preescolares (3-5 años): entre 10 y 13 horas, considerando el descanso diurno.
- Niños en edad escolar (6-12 años): de 9 a 12 horas cada noche.
- Adolescentes (13-18 años): entre 8 y 10 horas.
- Adultos (18 años en adelante): al menos 7 horas por noche.
Estos rangos de sueño son orientativos y pueden variar según factores individuales como el estado de salud, el nivel de actividad y los hábitos de descanso. Dormir la cantidad de horas recomendada contribuye al bienestar físico y mental, favoreciendo el desarrollo en la infancia y la adolescencia, así como la concentración y el rendimiento en la adultez.
* El doctor Daniel López Rosetti es médico (MN 62540) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Presidente de la Sección de Estrés de la World Federation for Mental Health (WFMH). Y es autor de libros como: “Emoción y sentimientos” (Ed. Planeta, 2017), “Equilibrio. Cómo pensamos, cómo sentimos, cómo decidimos. Manual del usuario.” (Ed. Planeta, 2019), entre otros.
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