
Como suele pasar con todo, siempre hay una mala y una buena noticia, lo que en vinos implicaría ver la parte vacía y llena de las copas. Por un lado, el consumo de vinos en general está tocando sus mínimos históricos, lo que se explica fundamentalmente por la caída en las ventas de los vinos masivos (Tetra Brik y Damajuanas). Algo que es directamente proporcional con la crisis económica, ya que el vino, al no ser de primera necesidad, se ubica al tope de las cosas que se reemplazan en las casas.
Pero esto contrasta con el gran momento de la calidad del vino argentino, ya que se están elaborando los mejores exponentes de la historia. Y es esto lo que explica el buen momento de los vinos espumosos nacionales, no solo porque llega la época en la que más se lucen, sino porque evidencian una gran evolución.
Si bien la curva de estacionalidad en esta categoría vínica se ha aplanado, el pico de consumo de vinos espumosos sigue estando en diciembre, fundamentalmente por las fiestas. Porque los brindis y las juntadas para despedir el año se multiplican, tanto entre amigos, como a nivel laboral. Por eso conviene estar al tanto de cuáles son las etiquetas más recomendadas, además de tener en cuenta los diferentes estilos para dar con la mejor elección y lograr que todos disfruten más.

Ante todo, hay que reconocer que en general los vinos espumosos de hoy son mejores, porque el punto de cosecha se determina con más precisión, y en un momento más temprano (enero) para poder lograr vinos bases con una acidez total de al menos 10 gr/i, y un alcohol potencial aproximado de 10 grados.
Obviamente, hay regiones o lugares que permiten llegar a estos niveles de manera más fácil, siempre con un buen manejo de las plantas y de los suelos. La altura es un aspecto que puede ayudar mucho a esto, ya que la amplitud térmica se profundiza y otorga condiciones óptimas para vinos más tensos y frescos. Por eso, los lugares “más frescos” suelen ser los mejores orígenes para elaborar vinos espumosos, como el Valle de Uco y la Patagonia, más allá de que se elaboren vinos espumantes en todas las regiones.
Otro aspecto a tener en cuenta en la elección es la o las variedades de uva con la que se elaboran estos vinos. Y aquí es donde el Chardonnay y el Pinot Noir le sacan una amplia ventaja al resto. No solo por ser las principales protagonistas del vino más famoso del mundo; el Champagne; sino por demostrar que en la Argentina también son la mejor alternativa. Ya sea en blend, en Blanc de Blanc (Chardonnay 100%) o Blanc de Noir (Pinot Noir 100%), las aptitudes de estas uvas son indiscutibles, tanto para espumosos jóvenes como para vinos más complejos por el paso del tiempo.

Y hablando de tiempo, cabe destacar que hay dos métodos. El Charmat; en el que la toma de espuma del vino se realiza en grandes tanques de inox presurizados; elegido para preservar los aromas frutales (primarios). Y el Champenoise; en el que la toma de espuma del vino se realiza botella por botella; reservado para los vinos con más pretensiones.
Esto quiere decir que el estilo puede llegar a estar determinado por el método, la calidad no tanto. Ya que hay muchos vinos Charmat; sobre todo “lungo”; que superan en calidad a algunos Champenoise. No obstante, los mejores vinos espumosos se elaboran botella por botella, por una cuestión de precisión.
El tiempo sobre lías o toma de espuma puede ir de los 24 a los 70 meses o más, no tanto en función de la calidad sino del estilo. El vino, a medida que pasa el tiempo, pierde frescura en la fruta, pero mantiene la acidez y se afinan las burbujas, otorgando texturas cremosas, más profundidad y equilibrio en su paso por boca.
A todos estos aspectos, hay que sumarle el de las categorías en función del “dulzor”: Nature, Brut Nature, Extra Brut, Brut, Demi Sec, Dulce. Salvo al primero, a todos los demás se les adiciona algo de “dulzor” a través del licor de expedición, ya sea para redondearlos (disimular su acidez) o bien para aportarles un toque de distinción.

Con todos estos elementos en claro y en función del presupuesto de cada uno, teniendo en cuenta si es en una casa o en un wine bar con muchos amigos, o en una mesa chica de un restaurante, hay que animarse y elegir el vino. Claro que, si la comida será el centro, entonces el espumoso deber tener estructura y equilibrio, mientras que, si se trata de una copa formal, con que sea fresco y expresivo, el éxito estará garantizado.
Por último, la temperatura de servicio será clave, sacarlo de la heladera y mantener la botella siempre en una frapera con agua y hielo hasta que la botella quede hundida hasta el cuello. Recordar que, en esta época, los vinos en las copas se atemperan fácilmente, por lo tanto, es mejor que lleguen bien fríos.
Navarro Correas Extra Brut
Navarro Correas, Mendoza ($14.000)
La joven enóloga Alejandra Riofrío ha superado el gran desafío que fue hacerse cargo de una de las bodegas más tradicionales e importantes de la Argentina. Y especialmente con este espumoso, ya que marcó una época. Combinando uvas Chardonnay de Ugarteche con Pinot Noir del Valle de Uco ha logrado un vino fresco y frutado, con buena estructura y equilibrio en su paso por boca. Ideal para brindis multitudinarios. 90 Puntos

Gustavo Agostini Sauvignon Blanc Extra Brut
A la Par Wines, Mendoza, Valle de Uco ($40.000)
Detrás de este original espumoso a base de Sauvignon Blanc 100% está Gustavo Agostini, uno de los enólogos con más experiencia en burbujas y que reparte su tiempo profesional entre su emprendimiento familiar y Dom Perignon. De aspecto bien claro, con burbujas finas y aromas bien del varietal, con dejos de ruda. Con 36 meses sobre lías, sorprende porque gana la fruta por sobre las notas de levadura y la madurez. De paladar limpio y persistente, franco y refrescante, bien “Nuevo Mundo” porque la expresión varietal es la que prevalece. 91 Puntos
Rosell Boher Rosé
Rosell Boher, Los Árboles, Valle de Uco ($52.600)
El enólogo Alejandro “Pepe” Martínez mantiene su estilo, siempre respetando el clima de las añadas. Eso explica que se sienta más tenso y fresco, ya que si bien no figura la añada en (por ahora) es el corte de 2021. A base de puro Pinot Noir del Valle de Uco, expresivo y bien apoyado en su carácter frutal que remite a cerezas. De paladar amplio y fresco, con burbujas finas persistentes que aportan profundidad a cada trago. Elaborado por el método Champenoise, es ideal para lucirse en la mesa, incluso acompañando carnes rojas. 92 Puntos

La Flor Brut Nature
Bodega La Flor, Mendoza ($21.000)
Combinando uvas Chardonnay de Agrelo (Luján de Cuyo) con Pinot Noir de Los Árboles (Valle de Uco), se logra este vino espumoso fresco y bien apoyado en el carácter frutado. De aspecto apenas cobrizo brillante y con burbujas persistentes que aportan estructura y resaltan sus notas de frutas rojas sobre el final de boca. Ideal para acompañar un brindis con amigos acompañado de una picada gourmet. 90 Puntos
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