
Animarse a hablar en la cama es hacer uso de un recurso valioso que bien merece ser tenido en cuenta, siempre y cuando, exista acuerdo entre las partes. El consenso siempre ha sido fundamental, sin embargo, hoy día adquiere más relevancia: “decir si” o decir no” es condición para que el juego erótico se frene o avance por otros rumbo. Las parejas están aprendiendo a disfrutar del sexo sin obligarse a hacer lo que no desean.
El lenguaje en boca de ellas
Y fueron las mujeres las que comenzaron a decir, a expresar las sensaciones y sentimientos, primero con vergüenza, luego con libertad y audacia.
Por otro lado, los hombres tuvieron que adaptarse a los cambios y aceptar que las mujeres podían demandar ternura y pasión desenfrenada. Hablar en la cama posee, entonces, el doble efecto en la boca de las damas: estimula los sentidos y representa un acto de congruencia con sus deseos: siento y digo.

Hablar sin cansar
En el sexo es el cuerpo el que habla, tiene el protagonismo supremo. Todo lo que se diga debe acompañar en forma equilibrada el accionar erótico.
La deconstrucción en la cama
Nadie nació con un manual de sexo bajo el brazo, se fue aprendiendo con la experiencia y por la influencia del entorno. La Educación Sexual Integral (ESI) acerca un conocimiento amplio y profundo sobre sexualidad, sin embargo en muchos lugares se le ofrece resistencia por las normativas sociales, culturales y religiosas.

Cuidadosos, no temerosos
“Cómo le digo que no le puedo seguir el ritmo de su deseo sexual”, “No me gusta terminar en esa pose, pero si a él le gusta…”, “Ella no se excita como otras mujeres cuando llegan al orgasmo, para mí que finge”. Estas y otras tantas frases dan cuenta de los desacuerdos que existen en el encuentro sexual, sin poder hablarlas, sin poder decir qué hacer para estar mejor y que ambos estén satisfechos.
Acabar para continuar
Después del orgasmo comienza otra etapa: los cuerpos se relajan, las palabras vuelven al marco de lo cotidiano.

Sin embargo, prolongar el acto con abrazos, ternura, comentando cómo se sintieron y cómo se sienten ahora, suele ser muy reconfortante y hasta el preámbulo para un nuevo encuentro sexual.
Hay parejas que se quejan —y con razón— de lo poco que se habla después del orgasmo, como si todo terminara con el gemido del clímax, y “chau, andate o a dormir”.
*Walter Ghedin, (MN 74.794), es médico psiquiatra y sexólogo
Últimas Noticias
Descubren la sorprendente habilidad del cerebro para interpretar la música compleja
Una investigación realizada por la Universidad de Rochester muestra que las personas, sin necesidad de estudios musicales, logran captar patrones, anticipar melodías y entender la estructura de obras complejas

Por qué investigadores recomiendan comer dos kiwis al día y cuáles son los efectos en la salud cutánea, intestinal y cardiovascular
Un informe realizado por The Times, basado en estudios y expertos, reveló cómo la incorporación de esta fruta en la rutina diaria podría influir en la función digestiva, el bienestar de la piel y el cuidado del corazón

Evan Peters cumple años: así evolucionó su estilo en las alfombras rojas
El actor estadounidense supo reinventar su imagen en cada etapa de su carrera, apostando por prendas clásicas y detalles modernos que demostraron su elegancia masculina

La tenista que viste a la moda: los mejores looks de Naomi Osaka
La japonesa se consolida como referente de estilo en cada Grand Slam. Sus elecciones estéticas, cargadas de simbolismo y personalidad, reflejan una audacia que trasciende la cancha

Teletrabajo y salud mental: las 4 razones por las que algunas personas rinden peor trabajando desde casa, según un psicólogo
El experto Mark Travers, en su columna informativa para Forbes, analizó por qué esta modalidad laboral puede afectar la motivación, el vínculo social, la capacidad de desconexión y el equilibrio emocional en determinados perfiles



