
Se entiende a la memoria como la capacidad de los seres humanos para aprender, evocar y almacenar la información aprendida. La utilizamos casi constantemente para registrar o recordar información de diferente tipo, dado que, aunque a veces no lo parezca, almacenamos datos variados y de manera ilimitada. Para casi toda la información que memorizamos, atravesamos tres procesos: la codificación o aprendizaje de información, el almacenamiento, a través del cual se guarda la información, y la evocación, que es la capacidad de recuperar aquellos datos cuando los necesitamos.
“Los problemas de memoria son un motivo de consulta frecuente en el consultorio. En esos casos, las personas suelen manifestar que ya no pueden recordar cosas como lo hacían antes, que se olvidan de compromisos importantes o que ya no recuerdan lo que otras personas le dicen”, dió a conocer la licenciada Marina Dolmatzian, miembro del Departamento de Neuropsicología de INECO.
Asimismo, la profesional afirmó: “Este tipo de consulta se da tanto en jóvenes como en adultos mayores. Para entender dicho fenómeno y saber qué podemos hacer para mantener activo nuestro cerebro, es necesario comprender qué es la memoria y a qué nos referimos cuando hablamos de ella”.
En reiteradas ocasiones, los problemas de memoria aparecen como una manifestación de problemas atencionales o de evocación de la información. En otras palabras, si no prestamos atención a la información que debemos adquirir, probablemente esa información no sea almacenada en nuestra memoria y no podamos recordarla luego de manera adecuada. Por lo cual, si no logramos organizar la información que queremos aprender, probablemente sea más difícil recuperarla en el momento en el que la necesitemos.
A continuación, la licenciada Dolmatzian compartió algunas recomendaciones para ayudar a nuestra memoria para que pueda rendir de la mejor manera posible.










Más allá de las estrategias mencionadas, también se puede hacer uso de algunas estrategias externas como recordatorios del celular, agendas y listas. Realizar el esfuerzo de recordar lo que tenemos que hacer o el nombre que aprendimos recientemente es sin duda un gran ejercicio cognitivo, que favorecerá nuestro rendimiento. Sin embargo, es importante flexibilizar también el uso de dichas estrategias y elegir aquella que nos dé mayores resultados y nos lleve a cumplir nuestros objetivos.
Por lo cual, podemos tanto usar un recordatorio de nuestro teléfono celular para recordar ir a una cita médica como ir al supermercado intentando recordar lo que tenemos que comprar. Ambas estrategias serán adecuadas siempre y pueden ayudar a cumplir nuestros objetivos y brindarnos sensación de bienestar.
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