Les quiero hablar de cómo las creencias determinan nuestra salud y también pueden determinar nuestra enfermedad. Creencias que a veces ni nos damos cuenta. Les quiero contar una historia personal. Yo estaba haciendo un posgrado en la Universidad de Ginebra sobre las creencias en las enfermedades crónicas.
Bueno, coincidió con que en esa época yo estaba con tos. Fui a ver a uno de los mejores especialistas en enfermedades respiratorias. Me dio toda la medicación, no había mejorado, me siguió estudiando y me dijo, “mirá, esa tos es por reflujo, así que tenés que tomar esta medicación y levantar la cabecera de la cama”.
Yo dije, “no puedo tener reflujo porque no tengo acidez. Además, levantar la cabecera de la cama…”. Esto hace muchos años, hoy ya sería distinto. “Levantar la cabecera de la cama es una cosa que dicen las abuelas”. Seguí con tos, después de dos meses vi a otro.
Esta vez, especialista y me cambió la medicación. Y me dijo: “Mirá, tenés que levantar la cabecera de la cama”. Hice de vuelta toda la medicación, pero no levanté la cabecera de la cama.

Cuando fui a Ginebra, me encontré con uno de mis compañeros que era el director del Hospital Neumológico más importante de Ginebra. Me dijo: “Cambiá esta medicación y levantá la cabecera de la cama, y me explicó cómo se levantaba la cabecera de la cama. El líquido que se me iba a la garganta y después se metía en los pulmones durante la noche, no me iba a irritar más.
Volví, levanté la cabecera de la cama, más o menos unos 15 centímetros, y a partir de ese día no tuve nunca más tos. Pero antes había pasado dos años con tos gracias a mis ideas equivocadas.
Sobre otras creencias

Dicen que caminar descalzo aumenta los cólicos menstruales o causa dolor estomacal. Si bien no hay evidencia científica que confirme que esto, lo que sí puede suceder es que al momento de caminar se acentúen las molestias en el abdomen y aumente la percepción del dolor.
Los calambres en el agua después de comer. Cuando uno ingiere alimentos, el sistema digestivo está en completo funcionamiento, lo que hace que la circulación esté más enfocada en ese sistema y no tan disponible para los músculos.
Quién no ha escuchado que nada mejor que un buen susto para el hipo. El hipo sucede cuando hay una distensión de la cavidad abdominal, del estómago principalmente, que hace que se estimule ese nervio, y el diafragma, un músculo dentro de la misma cavidad, se contraiga. Sí está comprobado que hacer respiraciones profundas pude funcionar hasta que pase.
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