Cansancio XXL: cómo llegan los argentinos al final de 2021

Según estudio sobre expectativas, la preocupación por el futuro y la salud mental continúan. De qué forma conviven los coletazos negativos de la pandemia con la esperanza generada por la recuperación de algunas rutinas y la presencialidad. La opinión de dos expertos a Infobae

La preocupación por el futuro y por la salud mental continúan
 (Getty Images)
La preocupación por el futuro y por la salud mental continúan (Getty Images)

“Qué rápido que se pasó el año”. Si hay una frase que suele estar en boca de todos cuando el calendario llega a su fin es ésta. Sin embargo, el 2021, da la sensación, parece haberse como alargado. El derrotero de la pandemia de coronavirus, con sus vaivenes que incluyen baja y suba de casos, y la llegada de nuevas variantes, hizo parecer sin duda que este fue un año XXL.

Según la última medición del estudio sobre expectativas de los consumidores que realiza la consultora Trendsity, la preocupación por el futuro y por la salud mental continúan. Los coletazos negativos de la pandemia conviven con cierta esperanza generada por la recuperación de algunas rutinas y la presencialidad.

Una nueva ola de medición del estudio de 1.000 casos total país, muestra una foto que se repite en el último tiempo: el cansancio y la preocupación de los argentinos se extiende y se profundiza. Los resultados del sondeo arrojan que el 92% declaró que está preocupado por la situación económica actual, el 75% considera que su situación es regular/mala o desesperante, mientras que el 38% cree probable perder su empleo o que algún familiar lo pierda en los próximos 6 meses.

“El efecto emocional de la pandemia y sus consecuencias se mantiene, y el futuro no tranquiliza: más del 90% reconoce estar preocupado por lo que pueda venir”, apuntó Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity.

Los resultados del sondeo arrojan que el 92% declaró que está preocupado por la situación económica actual, el 75% considera que su situación es regular/mala o desesperante, mientras que el 38% cree probable perder su empleo o que algún familiar lo pierda en los próximos 6 meses
(Getty Images)
Los resultados del sondeo arrojan que el 92% declaró que está preocupado por la situación económica actual, el 75% considera que su situación es regular/mala o desesperante, mientras que el 38% cree probable perder su empleo o que algún familiar lo pierda en los próximos 6 meses (Getty Images)

De hecho, entre los estados de ánimo más recurrentes, la preocupación sigue siendo la más mencionada, con el 55% de menciones (vs. 43 % en la medición de un año atrás). Desde la consultora destacan que un foco importante de preocupación son los más jóvenes: un 80% considera que cuando pase esta pandemia tendremos niños con una educación empobrecida. Otras emociones significativas son el cansancio (29%) y la angustia (24%), la ansiedad que no cede terreno y continúa estable en un 21%, y también altibajos emocionales con el 17%.

La preocupación por la salud mental continúa

La medición evidencia que el impacto de la pandemia en la salud mental no cesa: 44% reconoce sentirse deprimido a partir de la pandemia y un 38% reconoció no dormir bien. También aparece la búsqueda de ayuda: 10% declaró haber empezado a consumir medicación para dormir o controlar la ansiedad y 9% inició terapia. Se sienten especialmente afectados quienes viven solos y los jóvenes adultos entre 18 y 25 años.

Los coletazos de la pandemia

Para Mociulsky, los principales highlights del relevamiento reflejan la aceleración y manifestaciones de las grandes tendencias que se vienen observando en estos dos años, fuertemente atravesadas por los impactos de la crisis sanitaria”.

Una de ellas es una búsqueda de mayor bienestar cotidiano. Por un lado, buscando una mayor calidad de vida: el 47% evaluó la posibilidad de mudarse a zonas/ localidades más tranquilas a partir de la pandemia y un 53% ha evaluado mudarse a una vivienda con más verde, más cercana a la naturaleza. La administración del tiempo también aparece como una variable relevante: el 65% admitió que privilegia las compras que ayudan a ganar tiempo o calidad de vida.

El 47% evaluó la posibilidad de mudarse a zonas/ localidades más tranquilas a partir de la pandemia y un 53% ha evaluado mudarse a una vivienda con más verde, más cercana a la naturaleza (Getty Images)
El 47% evaluó la posibilidad de mudarse a zonas/ localidades más tranquilas a partir de la pandemia y un 53% ha evaluado mudarse a una vivienda con más verde, más cercana a la naturaleza (Getty Images)

Existe consenso en relación a que la conexión tecnológica resultó fundamental para la continuidad de la vida diaria y que ya está incorporada en casi todas las dimensiones de la vida cotidiana: un 62% opina que deberíamos exigir que el gobierno invierta más en infraestructura de telecomunicaciones y un 63% cree que las oportunidades de desarrollo del país dependen de una mayor inversión en infraestructura de las telecomunicaciones.

El modo presencial hace bien

Los resultados de la medición muestran que se generó una expectativa positiva con los esquemas de vacunación y las aperturas de la última parte de este año: un 80% está de acuerdo con que volver a la vida más presencial hace bien y entre quienes han vuelto a algunas actividades presenciales, un 60% reconoce que le gusta más que exista el contacto físico.

Un 80% está de acuerdo con que volver a la vida más presencial hace bien (Getty Images)
Un 80% está de acuerdo con que volver a la vida más presencial hace bien (Getty Images)

El informe destaca que casi 7 de cada 10 personas encuestadas mencionó que la presencialidad contribuye a una mejor productividad, seguido por un 51% que menciona los beneficios de estar en contacto con amigos y compañeros. La presencia física es significada como un sinónimo de vuelta a la normalidad: un 46% mencionó que es una manera de sentir que la pandemia ya está pasando.

“La vuelta a la presencialidad llega con optimismo en distintas dimensiones, la posibilidad de socialización volviendo a encontrarnos físicamente se vive con mucha expectativa, aunque no se puede hacer pronósticos definitivos en torno a la combinación, presencial y remoto, que quedará en el ámbito del trabajo”, señala Mociulsky

Respecto del turismo y las vacaciones, un 51% planea viajar en el verano, un 44% dentro del país y un 9% evalúa la posibilidad de vacacionar en el extranjero.La posibilidad de viajar también se experimenta como una dosis de normalidad, pero el factor económico y el cuidado sanitario aún se hacen sentir. Ambos factores conjugados influyen en que las elecciones de los destinos sean locales y con presupuestos quizás más acotados”, cierra Mociulsky.

Consultado por Infobae, Claudio Pla, médico psiquiatra especialista en trastornos de ansiedad, aporta: “Los trastornos de ansiedad especialmente de las situaciones de pánico o de ansiedad generalizada o de incluso desarrollo de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo), etc. muchas veces aparece diferido en el tiempo con respecto al trauma inicial”.

La población mundial recibió un gran trauma en comienzos del 2020. “Esto nos forzó a todos a ponernos en modo supervivencia y muchas veces el duelo aparece diferido, porque todos hemos perdido en ese periodo: desde dinero, familiares que fallecieron, muchos perdieron trabajo, perdieron la pareja porque hubo muchas crisis de convivencia, y se resquebrajaron familias que estaban con crisis latentes que se hicieron manifiestas”, agrega Pla.

Un 51% planea viajar en el verano, un 44% dentro del país y un 9% evalúa la posibilidad de vacacionar en el extranjero
(Getty Images)
Un 51% planea viajar en el verano, un 44% dentro del país y un 9% evalúa la posibilidad de vacacionar en el extranjero (Getty Images)

“El balance anual pandémico contempla diversas aristas: la salud, la economía, la presencialidad, la virtualidad. Y cómo denominador común la incertidumbre”, dice a infobae la profesora y licenciada en psicología, Gisela Lado.

“En materia de salud mental se ha evidenciado consultas por adicciones, trastornos del estado de ánimo, desórdenes del sueño y alimentarios correlativos a estos años pegoteados y extra large. Por eso, la meta en 2022 es seguir cuidándonos para sostener la presencialidad y que los espacios necesarios para cada quien no vuelvan a restringirse”, agrega Lado.

La especialista sostiene que esta cuestión deviene en el año 2021 que ha sido un momento de incremento de los cuadros de ansiedad y del humor. “También obviamente hay mucha gente que se deprimió, hay otras pérdidas como por ejemplo hijos que se van a vivir al extranjero, o van por lo menos a buscar otros horizontes, (si es que no van a vivir van a explorar); hay una sensación de pérdida de gente joven muy valiosa, y esto es doloroso a nivel personal de los familiares que migran, como también la sensación como país, que nos vamos a quedar sin una pulpa muy rica que es la gente joven emprendedora”, explica Lado.

El factor Ómicron

"Creo que la aparición ahora de Ómicron es muy complicada desde el punto de vista psicológico, porque es como tirar sal o cal viva sobre una herida", dice uno de los especialistas consultados por Infobae
"Creo que la aparición ahora de Ómicron es muy complicada desde el punto de vista psicológico, porque es como tirar sal o cal viva sobre una herida", dice uno de los especialistas consultados por Infobae

La llegada de la variante Ómicron, que apareció y sorprendió en medio de las Fiestas, re abrió una puerta con la que muchos, sintieron que estaban volviendo a ver una misma película. La suba de casos en varias partes del mundo, incluyendo Argentina que hoy tuvo el record de contagios desde que comenzó la pandemia, volvió a golpear en la salud mental de muchos.

Una gran pregunta se impone y es: ¿cuándo termina todo esto? “Creo que la aparición ahora de Ómicron es muy complicada desde el punto de vista psicológico, porque es como tirar sal o cal viva sobre una herida; estábamos recomponiéndonos de la ola Delta, y estábamos más tranquilos con la vacunación; de golpe las vacunas se empieza a rumorear que cubren 6 meses, y entonces la gente que en un momento estaba angustiada por llegar a la segunda dosis de Sputnik, (que eso fue un grupo muy grande de gente en el arranque de la vacunación), ahora han recibido algunos la tercera dosis y otros no la pueden recibir aún y aparece la angustia de nuevo”, grafica Pla.

Y sigue: “Además mucha gente está cayendo con COVID, lo vimos ahora en gente que en este momento está en cuarentena y eso es realmente traumático de nuevo, es trauma sobre trauma; y así como las vacunas, la segunda dosis aumenta exponencialmente los anticuerpos, esta repetición de cepas es como si potenciaran todo lo traumático que fue el comienzo de la pandemia”.

Pla dice que cree, “estamos en un momento que habría que hacer un screening, una investigación de cómo está la salud de la población y aumentar los recursos de asistencia psicológica, ya que dentro de la telemedicina lo que más y mejor se adaptó al trabajo a distancia ha sido la psiquiatría”. Y amplía: “Si bien toda la medicina se convirtió en telemedicina a la fuerza por necesidades de atender a distancia cuadros de cualquier tipo, en psiquiatría venimos todos los colegas trabajando muy bien a distancia que realmente ayuda mucho especialmente a personas que no pueden salir de su casa porque están con Covid, o viven lejos o gente que ya decidió trabajar en forma remota y se fue de la ciudad, así que hay que aumentar la asistencia psicológica, esto es fundamental”.

Y finaliza: “Hay gente que realmente quiere viajar pero está con temor de qué va a pasar en las 48 horas previas o 72 horas previas que tienen que hacerse el PCR y tienen miedo de tener COVID y que se les frustre las vacaciones. Realmente es traumático que uno tenga que postergar las vacaciones en un momento en que son ultra necesarias, porque las vacaciones en este momento no son sólo un placer superfluo; al contrario, creo que es parte de la salud mental que todos necesitamos, tener buenas vacaciones y descomprimirnos este sistema de donde prima la infectología. Si estamos todos hablando de las variantes y de los virus que nos han realmente invadido todo espacio vital restringiendo el espacio vital.

Otro estudio, el mismo impacto

Las personas hacen fila para recibir una ración de estofado en un comedor público durante el brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Buenos Aires, Argentina. 9 de julio de 2020. REUTERS/Agustín Marcarián
Las personas hacen fila para recibir una ración de estofado en un comedor público durante el brote de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), en Buenos Aires, Argentina. 9 de julio de 2020. REUTERS/Agustín Marcarián

Un estudio científico de alcance nacional expuso el impacto que tuvo la pandemia en los problemas de salud mental junto a otras cuestiones que se vinculan directamente, como las creencias populares sobre el origen del coronavirus y la confianza en las medidas sanitarias para contrarrestarlo. De acuerdo a esa investigación, el 47,2% de las personas consultadas contestó que tuvo algún “trastorno de ansiedad”, seguido por la “depresión” (36,8%) y afecciones de tipo “psiquiátrico” (14,0%).

Las conclusiones se desprenden del estudio “Salud, bienestar, coronavirus y vacunas según región y adscripción religiosa”, a cargo de la doctora en Ciencias Sociales, Gabriela Irrazábal (UNLP-UBA), del centro de estudios CEIL-Piette de CONICET. Irrazábal forma parte de un programa de académicos con trayectoria que investigan el pensamiento religioso y creencias de las personas, y su vínculo con la salud.

Sostienen, como hipótesis, que determinados credos y cultos pueden influir en las actitudes frente a temas críticos. Los informes de los últimos años focalizaron en otras dimensiones, como los comportamientos en torno al aborto, la pena de muerte o la educación sexual integral.

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