Al momento de alimentarnos, debemos encontrar la calma y conectarnos a nivel endógeno con nuestro estado de bienestar (Shutterstock)
Al momento de alimentarnos, debemos encontrar la calma y conectarnos a nivel endógeno con nuestro estado de bienestar (Shutterstock)

Para ser inteligente al momento de alimentarnos, debemos encontrar la calma y conectarnos a nivel endógeno con nuestro estado de bienestar. La fórmula para lograrlo no es mágica. El concepto wellness abarca todos los hábitos de la vida saludables:la alimentación equilibrada, el entrenamiento físico, intelectual y espiritual.

Así, para alcanzar un cuerpo a medida, debemos apoyarnos en esos pilares invencibles: alma, cuerpo y mente. Solo así lograremos modificar nuestro ser, de adentro hacia afuera.

¿La fórmula? Aquí, los 10 mandamientos para conseguirlo:

Ser coherente

La clave: readaptar nuestro cerebro por medio de las prioridades y la planificación (Shutterstock)
La clave: readaptar nuestro cerebro por medio de las prioridades y la planificación (Shutterstock)

Si queremos tener un cuerpo saludable y equilibrado debemos elegir alimentos idénticos, que no enfermen ni descompensen. Sepa que la comodidad no es parte de la coherencia. Para dejar de comer mal, habrá que tomarse la molestia de hacernos cargo de nuestros alimentos, ¡basta de delegar su estómago a los restaurantes, el marketing y la sociedad! Para sanar, debemos volver a la comida casera. La clave: readaptar nuestro cerebro por medio de las prioridades y la planificación.

Ser natural

Nada de lo que venga en lata, paquete o esté congelado es natural. Todos los productos envasados llevan procesos químicos que generan desórdenes sistemáticos que alteran negativamente nuestra función metabólica. El procesamiento industrial afecta sustancialmente sus comidas privándolas de los nutrientes más importantes.

Ser orgánico

Los productos que hoy encontramos en los supermercados, como ya remarcamos, están llenos de metales pesados, toxinas, pesticidas, fertilizantes, transgénicos y contaminantes que oxidarán nuestras células en lugar de regenerarlas. Para consumir alimentos libres de químicos, debemos elegir verduras de huerta, animales de granja o corral y peces frescos de río o mar.

Generalmente asociamos orgánico a lo caro, sin embargo, hoy existen cientos de ofertas de estos productos por la excelente aceptación que han tenido en el mercado durante los últimos años. Además, si comer bien le parece costoso, piense que comer mal le saldrá mucho más: invertirá en estudios, médicos, fármacos y hasta en psicólogo.

Ser sustentable

Los alimentos también hablan de cuán nocivos pueden ser y están directamente asociados a la degradación ecológica del planeta) (Shutterstock.com)
Los alimentos también hablan de cuán nocivos pueden ser y están directamente asociados a la degradación ecológica del planeta) (Shutterstock.com)

Eso también es ser rentable. Significa satisfacer nuestras necesidades básicas, como la de alimentarnos, sin comprometer el futuro de las generaciones que nos seguirán, asegurando el cuidado del medio ambiente y el bienestar social. ¿Cómo hacemos esto? Descartando envases que no son biodegradables (los recipientes en los que nos venden los alimentos también hablan de cuán nocivos pueden ser y están directamente asociados a la degradación ecológica del planeta), reduciendo desperdicios, comprometiéndonos con el consumo de la energía al momento de cocinar, comprándoles a pequeños emprendedores o a empresas responsables al momento de manipular sus productos y manejar los recursos naturales.

Ser molecular

También somos molécula. Si nuestro objetivo es llegar jóvenes a viejos, debemos empezar a producir el cambio genómico que la tierra necesita. El planeta, como nuestro cuerpo, está descompensado, equilibrarlo es nuestra misión primera. Evite la compra de aerosoles, mantenga su aire acondicionado y heladera en condiciones, evite moverse solo en su coche, no abuse de la calefacción, compre lámparas de bajo consumo, no derroche agua. Estará cui dando la energía del planeta tanto como la capa de ozono. Como verá, su responsabilidad es mucho más grande que la de su propio peso.

Ser espiritual

Recuerde que la causa principal de la obesidad es la ansiedad. Controlar el nivel de estrés resulta primordial para tener un cuerpo a medida: conéctese con su interior. Medite. Aprenda a relajarse. No hace falta ni salir de casa. Hoy existen tutoriales excelentes que lo guiarán para conseguir momentos de calma.

Ser activo

Alcanzará con que se concentre en sus movimientos haciéndolos más enérgicos para que su metabolismo se active (Shutterstock)
Alcanzará con que se concentre en sus movimientos haciéndolos más enérgicos para que su metabolismo se active (Shutterstock)

Sí, el opuesto también es fundamental. La gente que se deprime, generalmente, es la que está inactiva. No hacer nada, hace mal, enferma, desequilibra. Búsquese una actividad que le agrade, tenga la edad que tenga. No necesariamente le hablo de practicar deportes, que sería genial, alcanzará con que se concentre en sus movimientos haciéndolos más enérgicos para que su metabolismo se active.

Ser agradecido

Antes y después de su comida, agradézcale a la vida y a los alimentos que lo nutrirán por ese plato que formará parte de su esencia, su salud, su estética.

Ser astuto

El 20% de la energía que consumimos la gastamos en pensar. Así que póngase a razonar adiestrando su intelecto.

Aquí, algunas rutinas para ejercitar sin estresarse:

• Haga las compras de su comida después de haber comido, a fin de no llenar el carro siendo impulsivo.

• La nutrición entra por los ojos: ver comida saludable nos hará comer más sano.

• Use plato chico, tenedor grande: la táctica que engaña a su mente.

• Apague la televisión cuando se siente a la mesa para estar consciente de sus actos.

• Comemos con los cinco sentidos, y el olfato es el prin cipal responsable de transmitirnos los sabores: inspirar el aroma antes de dar el primer bocado lo ayudará a sentirse más lleno de antemano.

• Haga que su vajilla se llene de colores, visualmente le generará un efecto placebo muy gratificante.

Ser sabio

Su cerebro aprende rápido, eso es lo bueno. Utilice tácticas para hacerse la vida más fácil. Si convive con alguien, cuéntele que comenzará un nuevo estilo de vida y que necesita de su ayuda: no hace falta que el resto lo imite, pero es importante que no boicoteen su esfuerzo dejando alimentos tentadores a la vista (si usted fuera alcohólico, su familia no olvidaría una botella de whisky sobre la mesa).

El cerebro está influenciado por las costumbres y también por los recuerdos, para la primera etapa es importante anestesiar la gula. Cuando tenemos hambre no podemos pensar: la dopamina, que estimula el circuito de recompensa, hará lo posible por quebrar su voluntad. No hay necesidad de exponerse a eso, al menos en la primera fase de este método. Rearme su alacena y heladera reemplazando lo que engorda por lo que adelgaza; así no tendrá más opción que comer como se debe: ¡con inteligencia!

Piense que en tan solo 21 días, habrá incorporado sus nuevos hábitos y podrá convertirlo en un estilo conductual para disfrutar de toda una vida en bienestar.

*Rubén Mühlberger, experto internacional en medicina genética, terapias ortomolecurales, hormonales y anti-aging, escribió un nuevo libro, El cuerpo que quiero (Paidós), con el fin de que cada persona pueda conseguir un cuerpo más joven, delgado, natural y, sobre todo, posible desde ahora y para toda su vida.

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