Ataque sexual grupal: entre la manada y la horda primitiva

Infobae consultó a psicólogos y expertos para ahondar en un fenómeno brutal y dramático

Los ataques sexuales grupales eligen a una víctima indefensa a la que le dejarán un daño psíquico grave
Los ataques sexuales grupales eligen a una víctima indefensa a la que le dejarán un daño psíquico grave

La manada es un conjunto de animales de la misma especie que se desplazan juntos, lo sustancial es que esa unión los hace más poderosos sobre el resto. La prensa española justamente trasladó ese término para denominar a los ataques sexuales grupales entre jóvenes que se dieron en ese país.

En la Argentina comenzó a utilizarse el término con los casos ocurridos en Miramar, la nena de 14 años violada en un camping por cinco hombres de entre 21 y 23 años; y en Villa Elisa, el de una niña de 15 años que denunció haber sufrido un ataque sexual por parte de siete hombres en la madrugada del 1 de enero cuando volvía a su casa.

Especialistas consultados por Infobae opinaron sobre la preocupante aparición de este violento fenómeno.  

La psicóloga Beatriz Goldberg explicó que es "volver a la faceta más primitiva y salvaje, evidenciando un profundo machismo perverso. Además ejercitan un abuso de poder sobre la víctima, generalmente vulnerable y desprotegida".

El término psicoanalítico para describir el devenir de este fenómeno social ya lo señaló y explicó Sigmund Freud en su libro Tótem y Tabú (cuya publicación original es de 1913 y tuvo cuatro partes) donde lo describió y denominó como horda primitiva: un grupo de gente que se reúne para atacar a otra con desenfreno, valiéndose del escudo del anonimato.

La psicóloga Celia Antonini agregó que "el alcohol y las drogas rompen con lo que se denomina los 'frenos inhibitorios'. Además cuando hay dos o tres personas juntas las acciones se exacerban, no hay filtro ni existe control, por eso actúan como si fueran animales".

Consultado por Infobae, el médico toxicólogo Carlos Damín coincidió en que "el alcohol puede ser mucho más dañino que la marihuana, la clave está en las dosis". En tanto, la médica psiquiatra y experta en adicciones Geraldine Peronace destacó que "los problemas relacionados con la violencia son otra de las consecuencias directas del policonsumo y consumo abusivo de drogas, tanto a nivel individual como familiar y por ende social".

Atacar a las más débiles  

La psicoanalista Sonia Almada (MN 22366/UBA), experta en infancia, expuso con jerarquía la perspectiva de género y el estado de vulnerabilidad repetida al que son sometidas las mujeres: "Atacan a las niñas porque está naturalizada la violencia hacia los bebés, niñas, niños y mujeres. Se los puede humillar, tomar, violar y hasta matar. Una vez más la crueldad de la naturaleza humana estalla en horror e inflige un daño permanente".

"Demostrando lo fácil que es deshumanizar a una persona y convertirla en un objeto cuando las narrativas socio-culturales las ubican en los estados como: 'Mirá cómo estaba vestida', '¿Qué hacía en ese lugar?', y  frases más degradantes aún, invirtiendo la carga de la prueba y culpando a la víctima".

Los recientes hechos ocurridos en Miramar y La Plata, públicamente conocidos y aberrantes, dejaron en claro con extrema crudeza cómo algunas personas pueden fácilmente deshumanizar a otra persona que no puede defenderse por diversas circunstancias, como ser niño/a, tener miedo y/o estar atrapado en una situación de indefensión y extrema violencia.

"La niñez y la adolescencia son espacios y tiempos delicados por su propia indefensión, por estar en pleno desarrollo, y necesitan de la compañía y el cuidado de todos. Nuestra obligación para construir vidas libres de violencias es cambiar los paradigmas culturales que narran y miran a los niños, niñas, adolescentes y mujeres como objetos, consumibles y descartables, para ser utilizados y abusados por el mundo adulto", finalizó Almada.

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