La migraña, ese dolor recurrente en la cabeza que se da en todos los continentes sin excepción y afecta a 1 de cada 7 adultos en el mundo, podría prevenirse y controlarse en más del 90% de los casos. Si bien existen distintos grados de migraña, socialmente la cefalea no está aceptada como una trastorno que pueda dificultar la rutina, la importancia de una migraña crónica es hoy para la Organización Mundial de la Salud una enfermedad discapacitante que obstaculiza la actividad diaria.

Para la neuróloga argentina Mónica Diez, miembro fundador de la Asociación Latinoamericana de Cefaleas, en el ámbito laboral no hay una buena recepción de la cefalea. "El dolor de cabeza es muchas veces menospreciado y el paciente no suele contar lo que le pasa en su lugar de trabajo, ya que de antemano piensa que no le van a creer", dijo la especialista. Además, según la experta, al ser una enfermedad crónica no tiene cura, pero sí se puede prevenir y bajar la frecuencia de los ataques para lograr una mejor calidad de vida en pos de un bienestar.

Se institucionalizó la Semana de la Cefalea. El objetivo es facilitar el acceso a la consulta especializada y evitar que quienes padecen dolores de cabeza frecuentes (Shutterstock)
Se institucionalizó la Semana de la Cefalea. El objetivo es facilitar el acceso a la consulta especializada y evitar que quienes padecen dolores de cabeza frecuentes (Shutterstock)

Las causas

Para el experto en medicina orthomolecular, genómica y anti aging, Rubén Mühlberger, existen múltiples factores que pueden desencadenar un ataque de migraña, entre ellos cuentan: el estrés, factores hormonales, el consumo de ciertos fármacos, alergias alimentarias, hipoglucemia (bajada de azúcar en sangre) y hasta el mal dormir (ya sea poco o insuficiente).

Sin embargo, se sabe que el 95% de ellas están causadas con el déficit de DAO (DiAmino Oxidasa), enzima intestinal encargada de digerir la histamina que está presente en la mayoría de los alimentos y por el consumo de nitratos (componentes químicos o sales que se forman a partir del ácido nítrico), que se encuentran en el agua, en muchos vegetales y en los alimentos procesados, como los fiambres y embutidos.

La importancia de una dieta 

Según el experto en medicina orthomolecular, genómica y anti aging, una dieta saludable baja en histamina y nitratos puede ayudar a prevenir y frenar las tan temidas migrañas. Antes de comenzar con cualquier dieta, la persona debe consultar a su médico de cabecera y realizarse estudios para chequear que exista verdaderamente un déficit de DAO o prestar atención a los alimentos que consume previo a los ataques de cefalea.

¿Una dieta puede terminar con nuestras migrañas? Para el profesional el  remedio siempre se basa en la ingesta de micro y macro nutrientes: "Si llevamos una dieta equilibrada y personalizada que evite aquellas moléculas que perjudican nuestro organismo, sin duda alguna podremos evitar las migrañas, como tantas otros trastornos funcionales".

Un alimento fue fundamental en la evolución del cerebro humano (iStock)
Un alimento fue fundamental en la evolución del cerebro humano (iStock)

En cuanto a los alimentos que las personas deberían evitar, Mühlberger  recomendó aquellos que suben la cantidad de nitrato e histamina, como los embutidos (tales como el salame, el chorizo, salchichón, morcilla, mortadela, tocino, Frankfurt, y patés), las frutas cítricas (pomelo, kiwi, ananá, mandarina y naranja), los vegetales de hojas verdes (como lechuga y espinaca), los lácteos de origen animal (yogur, manteca, helados, quesos, leche), el té, café, edulcorante, conservas y fermentados (peces enlatados, tofu, chucrut), clara de huevo, alimentos precocidos (todos esos embolsados que venden en los supermercados), bebidas alcohólicas (vino, cerveza, licores), frutos secos (nueces, almendras, avellanas, pistachos, maní), condimentos (soja, vinagre, mostaza) y harinas industrializadas.

Los alimentos que se deben evitar pueden ser reemplazados por otros y así evitar las migrañas. "Con las leches vegetales (excepto la de soja) yogur y queso de oveja o cabra, pan de quinoa, arroz, trigo sarraceno, infusiones en lugar de café o té, con estevia o azúcar de coco en vez de edulcorante, pescado blanco fresco, carne fresca no congelada de cordero, ternera, conejo, pollo y pavo, algas, frutos como el higos, pera, manzana, sandía, melón y consumiendo mucha legumbre menos los garbanzos y la soja", concluyó el especialista.

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