El síndrome metabólico no se presenta como una enfermedad. Sin embargo, este enemigo silencioso tiene la capacidad de desencadenar patologías que podrían ser mortales, como el ACV, la diabetes tipo 2, o los ataques cardíacos, entre tantas otras. Trabajar día a día para llevar y mantener un estilo de vida saludable es, según la Organización Mundial de la Salud, la única forma de prevenir y combatir esta amenaza que se convirtió en una epidemia a nivel global.

El 25% de la población mundial padece Síndrome Metabólico y la única manera de combatirlo es llevar una vida saludable (Getty Images)
El 25% de la población mundial padece Síndrome Metabólico y la única manera de combatirlo es llevar una vida saludable (Getty Images)

"El síndrome metabólico es una señal de advertencia temprana. Si bien no expresa síntomas, manifiesta indicadores que los médicos definimos como "factores de riesgo". Ellos se expresan en todo nuestro metabolismo y son la señal de que podríamos llegar a tener graves problemas de salud", afirmó en diálogo con Infobae Ruben Mühlberger (MN 71.566) médico especialista en Anti-Aging y medicina regenerativa.

Datos de la American Heart Association apuntan a que el 25% de la población mundial padece síndrome metabólico, que el 98% de los que lo sufren vive en países industrializados y que el 87% de ellos tiene obesidad.

¿Qué es el síndrome metabólico?

El SM es denominado como un conjunto de alteraciones metabólicas constituido por la obesidad de distribución central (Getty Images)
El SM es denominado como un conjunto de alteraciones metabólicas constituido por la obesidad de distribución central (Getty Images)

La Federación Internacional de Diabetes propuso una nueva definición mundial: se denomina síndrome metabólico al conjunto de alteraciones metabólicas constituido por la obesidad de distribución central, la disminución de las concentraciones del colesterol unido a las lipoproteínas de alta densidad (cHDL), la elevación de las concentraciones de triglicéridos, el aumento de la presión arterial (PA) y la hiperglucemia. "El síndrome metabólico se está convirtiendo en uno de los principales problemas de salud pública del siglo XXI", enfatizó Mühlberger.

¿Cómo se manifiesta?

Para la OMS, se manifiesta, generalmente, cuando 3 de estos 5 factores de riesgo actúan en forma conjunta:

Uno de los 3 síntomas que se pueden combinar es el del aumento de la presión arterial (Istock)
Uno de los 3 síntomas que se pueden combinar es el del aumento de la presión arterial (Istock)

Obesidad abdominal: si presenta una circunferencia de la cintura de más de 88 cm en las mujeres y más de 102 cm en los hombres; o relación cintura cadera (RCC) de 0.90 o más en hombres y de 0.85 o más en las mujeres; o índice de masa corporal mayor a 30 kg/m2.

Aumento de la presión arterial: si presenta una presión arterial de 130/85 mm Hg o superior.

Niveles altos de azúcar en sangre: si presenta 100 mg / dl o superior de glucosa en sangre en ayunas.

Niveles bajos de colesterol HDL:  si presenta colesterol de alta densidad ("colesterol bueno") de 40 mg / dl o menos en hombres y 50 mg / dl o menos en mujeres.

Niveles altos de triglicéridos: si presenta triglicéridos de 150 mg / dl o superior.

En conclusión, la fusión de estos factores de riesgo aumenta las posibilidades de contraer enfermedades fatales y mortales a mediano plazo y corto plazo.

¿Cuáles son las causas? 

Según el profesional está estrechamente relacionado con el sobrepeso o la obesidad y la inactividad. "Se expresa cuando el cuerpo toma forma de "manzana". El exceso de grasa en el área del estómago es un factor de riesgo mayor para la enfermedad cardíaca que el exceso de grasa en otras partes del cuerpo, como en las caderas. También está relacionado con una condición llamada resistencia a la insulina".

La epidemia de obesidad tiene que ver con la alimentación, pero también con el sedentarismo (iStock)
La epidemia de obesidad tiene que ver con la alimentación, pero también con el sedentarismo (iStock)

Normalmente, el sistema digestivo descompone los alimentos que son consumidos en azúcar (glucosa). La insulina es una hormona producida por el páncreas que ayuda al azúcar a ingresar a las células para usarlas como combustible. "En las personas con resistencia a la insulina, las células no responden normalmente a la insulina, y la glucosa no puede ingresar a las células con la misma facilidad. Como resultado, los niveles de glucosa en la sangre aumentan a pesar del intento de su cuerpo de controlar la glucosa produciendo más y más insulina", enfatizó el profesional.

Para el doctor José Antonio Nuevo González, especialista en Medicina Interna del Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, el sobrepeso es, sin dudas, el pilar donde se asienta la resistencia a la insulina.

Evitar el sedentarismo y apostar por una vida saludable es una manera de combatir el síndrome metabólico (Getty Images)
Evitar el sedentarismo y apostar por una vida saludable es una manera de combatir el síndrome metabólico (Getty Images)

¿Qué complicaciones puede tener el SM?

Este síndrome generalmente no se expresa en síntomas, razón suficiente para comprender la importancia de conocer este padecimiento y de saber que es un importante factor de riesgo en el desarrollo de la diabetes tipo 2, hipertensión arterial y cardiopatías.

Además, el síndrome metabólico tiene la capacidad de afectar los riñones, ya que se asocia a microalbuminuria y filtración de proteínas en la orina. Otros problemas asociados al síndrome metabólico incluyen: hígado graso, apnea obstructiva del sueño, acantosis nigricans, hirsutismo, síndrome de ovario poliquístico, xantomas o xantelasmas (común en los pacientes con dislipidemias), dolor en el pecho o dificultad para respirar y un aumento en el riesgo de demencia en ancianos.

El síndrome metabólico se está convirtiendo en uno de los principales problemas del siglo XXI (Getty Images)
El síndrome metabólico se está convirtiendo en uno de los principales problemas del siglo XXI (Getty Images)

El síndrome en números 

Los estudios arrojados por el National Heart, Lung and Blood Institute del departamento Health & Human Services de los Estados Unidos comprobaron que el riesgo de padecerlo aumenta con la edad (un 24% corresponde a individuos de 20 años, un 35% a mayores de 50 años y más del 40% en adultos mayores de 60 años).

Por otra parte, se sabe que la prevalencia de este síndrome depende también de la raza y del género, siendo mayor en la raza hispana (donde entre un 15% y un 40% padece de síndrome metabólico). En vista de esto, los países latinoamericanos poco a poco están alcanzando niveles alarmantes de SM.

Escenario en Argentina 

Un estudio realizado por Instituto de Investigación en Ciencias de la Salud, aseguró que el 27,5% de la población argentina padece SM. Y que los componentes de Síndrome Metabólico más comunes son:
dislipidemia (34%), presión arterial elevada (29,4%), obesidad (29,1%)
y diabetes (7,5%).

¿Cómo prevenir y controlar? 

"Cambiando pequeños hábitos y costumbres, como llevar una alimentación orthomolecular (rica en nutrientes esenciales, baja en carbohidratos y nula en alimentos industrializados), realizar ejercicios (mínimo una caminata de 30 minutos) a diario. Sumarse a la filosofía del bienestar, lo ayudará a perder peso y ganar salud en poco tiempo", enfatizó el doctor Mühlberger.

Cambiar o incorporar hábitos marcará una gran diferencia (Getty Images)
Cambiar o incorporar hábitos marcará una gran diferencia (Getty Images)

Consejos nutricionales

Los 15 consejos a seguir por el especialista en medicina orthomolecular:

1) Realizar las 4 comidas principales y agregar colaciones, evitando tener periodos largos de ayuno. Este tipo de distribución calórica evitara ingestas entre horas, manteniendo un metabolismo activo. Permitiendo llegar a cada comida con menos hambre y ansiedad.

2) Sustituya las técnicas culinarias que aporten calorías a los alimentos, como la fritura, el empanado o el rebozado. Y evitar métodos de cocción que superen temperatura de 100° C, siendo ideal la cocción al vapor.

3) Tomar al menos tres piezas de fruta al día: la ingesta de fruta facilita el aporte de sustancias reguladoras, agua, vitaminas y minerales, así como un aporte de fibra que aumenta la sensación de saciedad.

4) Comer verduras y hortalizas al menos dos veces al día: una de las tomas debe realizarse preferentemente en crudo, por ejemplo a partir del consumo de ensaladas.

5) Consumir legumbres al menos dos veces por semana: ya que favorece una dieta con alto contenido nutritivo, baja en grasas y rica en fibra.

6) Ingerir de forma diaria cereales y sus derivados de forma controlada y preferentemente sin gluten e integrales.

7) Reducir el consumo de carnes rojas a menos de dos veces por semana: priorizar pescados y aves orgánicas.

8) Consumir hasta 1 huevo por día.

9) Consumir frutos secos y sus derivados como leches (leche de almendras, leche de castañas de caju, leche de coco, ect.), yogures y quesos.

10) Utilizar fundamentalmente aceite de oliva virgen, preferentemente crudo y evitar la cocción de los mismos.

11) Beber al menos dos litros de agua al día: su ingesta diaria facilita tanto la eliminación de las sustancias tóxicas producidas por el organismo durante el día, como la mejora del balance hídrico corporal.

12) Reducir la ingesta calórica sin valor nutritivo: prescindiendo del consumo de refrescos carbonatados y bebidas alcohólicas de alta graduación.

13) Evitar el consumo de alimentos elaborados con grasas no saludables como las grasas vegetales, grasas hidrogenadas o grasas trans, presentes por ejemplo en bollería industrial o snacks.

14) Evitar el consumo excesivo de sal en las comidas, así como a tomar alimentos procesados con un alto contenido sódico, como las carnes procesadas o embutidos.

15) Sumar a las cocciones condimentos en hierbas y especias, como el estragón, pimienta, hierbas aromáticas, tomillo, orégano.

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