¿Estamos todos nerviosos? Altercados de tránsito como síntomas de la furia ciudadana

"Dale, rompé, dale, rompé", "dale, rompé que no es tuyo". Los gritos de los vecinos y transeúntes indignados que pasaban por la calle Arenales al 300 se replican ahora en todos los smartphones, laptops y televisores, gracias a un video grabado cuando una grúa del Gobierno de la Ciudad comenzó a acarrear una camioneta Chevrolet y terminó chocando contra un Toyota que estaba estacionado. Ni el chofer ni el operario interrumpieron sus maniobras a pesar de las protestas y del daño que le estaban provocando al auto.

Eso ocurrió ayer. Durante la mañana del miércoles, otro hecho similar sorprendió a los porteños. En pleno centro, un hombre llamado Sergio decidió bajar su moto que una grúa se estaba por llevar. Según aseguró más tarde, su vehículo estaba en regla y bien estacionado. Eso es lo que lo motivó a subirse a la grúa y bajarla, con la ayuda de las personas que se acercaron a ayudarlo, incluyendo un policía de la Ciudad. "Si la vas a llevar, la vas a llevar conmigo arriba", espetó.

Esta mañana, otro video mostró una situación de furia en la General Paz, cuando un conductor de un automóvil decidió subirse al capot de ambos vehículos e increpar al otro que lo había chocado. Todo en plena autopista y ante la mirada incrédula de los testigos.

Tres videos, tres hechos de justicia propia en dos días. Síntomas de una sociedad furiosa, que busca solucionar situaciones que les generan impotencia con mano propia.

"Es como Un Día de Furia. Esto de 'destruir todo lo que nos molesta' no era antes muy común en la Argentina, y hoy es mucho más visto", aseguró en diálogo con Infobae Hugo Lewis, sociólogo y profesor de la Universidad de Buenos Aires.

"Lo que hay de fondo es una transformación societal que uno puede ver a diario; se trata de una transformación de pérdida de autoridad de las instituciones, el fuerte avance de la televisión, de las redes sociales… ese 'click' que es personal y sociológico, se modera cuando existen las instituciones", agregó.

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Entonces, estos hechos "a lo Relatos Salvajes" serían un síntoma de una sociedad que ya no confía en sus instituciones, que está resignada a que la autoridad no va a velar por ella, por su seguridad, por su propiedad. Allí es cuando una sociedad falla, y el individualismo toma el poder. "Las instituciones están fallando", repitió Lewis. "Se trata de un deterioro progresivo propio del modelo de sociedad actual".

Diferentes factores pueden generar situaciones estresantes capaces de desencadenar situaciones de este tipo. "Diferentes estudios demostraron que las crisis económicas son fuertes situaciones estresantes capaces de provocar un impacto negativo en la salud mental de la población", explicó en diálogo con Infobae el médico psiquiatra y psicoterapeuta Sebastián Alvano (MN 80451).

"En líneas generales puede ser que en este momento hay un nerviosismo en la gente, un acelere", reflexionó la psicóloga y escritora Beatriz Goldberg (MN 6235). "Psicológicamente en este momento por todos los vaivenes, cambios de inestabilidad, sensaciones, no todo el mundo lo puede procesar y queda como enganchado con bronca".

Sin embargo, advierte que "en los casos así de extremos, no podemos atribuírselos a la situación general, sino que puede ser gente con una predisposición distinta".

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"Es así, a uno se le sale la cadena porque se le puede salir, las normas no se aplican, no hay un castigo por hacer lo incorrecto, no es por la situación económica, no tiene que ver con eso, nos volvimos en una sociedad salvaje que aplicamos las leyes propias ante de las que corresponden", señaló la psicóloga y escritora Celia Antonini (MN 10494). "La gente piensa: 'Yo puedo hacer lo que quiera, hay una persona mirando esto, la policía no hace nada, no existe el castigo'. Uno en general evita tener exabruptos, no por el otro sino por el castigo que va a tener".

"No se aplican las normas, no pasa nada. Al hombre que le habían sacado la moto había hecho todo bien, la ciudad no lo va a recompensar. Si te hacen daño nadie te va a cubrir ese daño. No se cumplen ni hacen cumplir las normas. Nadie. Todos saben que uno entra por una puerta y por la otra", concluyó Antonini.

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