Una tarde perdida de febrero sonó su celular mientras estaba haciéndose unos baños de hielo, una técnica de recuperación muscular tras un intenso entrenamiento físico. Era un número desconocido. Como estaba aburrida, atendió. Del otro lado de la línea, se presentaba un representante de la Federación Internacional de Hockey (FIH) que la llamaba para contarle un secreto: tenía que viajar a Berlín porque había sido elegida la mejor jugadora de 2017.

Es Delfina Merino, tiene 28 años, vive en Almagro, juega al hockey sobre césped, es, oficialmente, la jugadora que mejor lo hace en la actualidad en todo el mundo, pero no sabe guardar un secreto. Ese día que le avisaron del galardón, gritó y con el grito sus familiares se enteraron. A la noche se lo susurró a sus amigas, con miedo de que se filtrara el dato. Se abrazó cómplice con Majo, (María José Granatto, 23 años, elegida la mejor sub 23 del mundo), y antes de viajar se lo tuvieron que contar a sus compañeras para justificar su ausencia en un partido.

Delfina Merino es múltiple ganadora en el seleccionado argentino de hockey femenino: se alzó con campeonatos mundiales, medallas olímpicas y Champions Trophy
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Pero antes de que se oficializara el premio, sintió la obligación moral de avisarle a una persona. Le mandó un mensaje -en chiste- que decía "te quiero decir que me vas ganando 8 a 1. Es un afano, totalmente, pero ya metí uno así que preparate". Lo recibió Luciana Aymar, condecorada ocho veces con el galardón que ahora recibió Delfina. Lo que requería extrema confidencialidad combatía con su pulsión, su ansiedad y sus ganas de compartirlo.

Hoy, consumada la celebración y los flashes, elige disfrutar el momento. En diálogo con Infobae, cuenta su historia, sus sueños y qué se siente ser la mejor jugadora del mundo. "Para mí es un orgullo y es un placer tener este reconocimiento, pero no me gusta ni creo que me pueda comparar con Lucha Aymar. Lo de ella fue algo totalmente distinto: alcanzó ocho veces este premio de ser la número uno del mundo. Con este primero estoy más que contenta, disfrutándolo y llevándolo con mucha tranquilidad".

– ¿Son amigas con Lucha? Jugaron juntas en Las Leonas. 

– Sí, somos muy amigas. Yo arranqué en 2009 en Las Leonas y llegué a jugar cuatro o cinco años con ella, que se retiró en 2014, así que al principio por ahí teníamos mucha más diferencia de edad. A medida que fui creciendo, fui compartiendo más cosas, más torneos con ella en el seleccionado y terminamos siendo muy unidas. Sobre todo en su último torneo: fue uno de los que más disfrutamos, el que más nos unió y el recuerdo más lindo que nos dejó.

“Ser una Leona es un sueño cumplido, una responsabilidad muy grande y un privilegio” (fotos Nicolás Tanchen. Locación, Four Seasons)
“Ser una Leona es un sueño cumplido, una responsabilidad muy grande y un privilegio” (fotos Nicolás Tanchen. Locación, Four Seasons)

– ¿Qué aprendiste de Luciana Aymar capitana? ¿Qué te quedó de ella? 

– Yo la admiré siempre, creo que eso le pasa a cualquier jugadora que sueña o aspira a llegar a Las Leonas. Siempre fue un sueño decir: "Ojalá que pueda jugar en Las Leonas y ojalá que todavía esté Luciana". Y por suerte a mí se me dio. No solo compartí cosas dentro de la cancha sino muchas afuera, que es también lo lindo que te da el deporte. Cuando fui creciendo pude entender la locura que ella tenía por el hockey. Hemos ido a entrenar fuera de turno, a practicar habilidades, definiciones. A mí y a algunas chicas más nos llevó por ese camino. Por ahí teníamos horas libres y ella decía "bueno, están para ir a tirar unos tiritos al Cenard". Se la extraña la verdad…

– ¿Desde qué edad jugás al hockey?

– Empecé a los cinco años, muy chiquita y nunca me desligué. Empecé muy chiquita porque mis papás también jugaban al hockey, así que prácticamente nací en el deporte.

– ¿Y alguna vez soñaste o pensaste que era viable ser la número uno del mundo o es algo que las chicas que juegan lo ven como una posibilidad remota? 

– Realmente nunca soñé con ser la mejor del mundo, pero sí soñé con ser una Leona. Eso sí, y lo deseé desde la adolescencia. En 2015 quedé nominada por primera vez entre las cinco mejores del mundo de ese año. Y recién ahí tomé conciencia y pensé "qué bueno sería si…". Y ahora, en 2017, quede nuevamente dentro de las cinco y salí elegida.

– ¿Cómo es el tema con las relaciones, la familia y los viajes constantes, son compatibles con el deporte? 

– No es fácil. Nosotras tenemos la suerte de hacer lo que amamos, de representar a nuestro país, pero algunas cosas requieren de un esfuerzo: dejás algunas cosas de lado. Este año estuvo más tranquilo el tema de los viajes, pero generalmente en un promedio de un mes, mes y medio, estamos viajando siempre, y a veces cuesta porque te perdés cosas, la familia te empieza a extrañar, los novios también, también se complica la facultad para las que estamos estudiando. Nos hemos acostumbradas y nacimos de alguna forma destinadas a vivir así. Nos vamos rearmando en el dia a dia.

– ¿Qué es ser una Leona?

– Un sueño cumplido y una responsabilidad muy grande. Representar al país tiene una cuota de responsabilidad, porque cuando uno se pone la camiseta está representando a un país entero. Somos muy afortunadas, hay muy poca gente en el mundo que tiene la posibilidad de hacer realmente lo que ama. Es un privilegio.

El 5 de febrero, en Alemania, Merino fue elegida la mejor jugadora de hockey (Twitter: @en3lineaslp)
El 5 de febrero, en Alemania, Merino fue elegida la mejor jugadora de hockey (Twitter: @en3lineaslp)

– Se acerca el mundial de fútbol y también el de hockey, ¿cómo se preparan? 

– Sí, es a fines de julio, principios de agosto. Estamos entrenando muy intenso ya desde el 15 de enero, toda la semana, muchos de los días hacemos doble turno, es la verdad bastante duro.

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