El acertijo del rey parece sencillo pero puede resultar complejo
El acertijo del rey parece sencillo pero puede resultar complejo

Un rey, un farmacéutico y un abogado. Un pedido, dos respuestas. Un muerto y un sobreviviente. ¿El rey? Disconforme. Les pidió a los dos primeros que, en su afán de garantizar su supervivencia, creen un veneno letal que sirva para matar otro más débil. Es decir, que en caso de que su cuerpo esté envenenado, otro pueda ingresar a su organismo para atacarlo directamente.

Le dio a cada uno de ellos una semana para fabricar el veneno más fuerte. Entonces, cada uno de ellos debía beber el del otro, y después el suyo. Por lo tanto, el que sobreviviera habría fabricado el veneno más potente.

¿Qué pasó?

El farmacéutico utilizó todo su conocimiento para cumplir con lo requerido. Enfrente, un abogado sin experiencia buscó la manera para obtener lo que el monarca había encargado. Ideó un plan y lo llevó a cabo. El farmacéutico se dio cuenta de la trampa y decidió cambiar su estrategia, entendiendo que el abogado no podía ganar y había sacado un as bajo la manga para salir victorioso.

El rey pidió que le ofrezcan dos venenos que le permitan sobrevivir
El rey pidió que le ofrezcan dos venenos que le permitan sobrevivir

Después de pensar un rato, el farmacéutico imaginó cuál debía de ser el plan del abogado, así que desarrolló un plan alternativo para asegurarse de que fuese él quien sobreviviese y que su competidor muriese.

A la semana, el rey los llamó. Bebieron los venenos como se había planeado, y el abogado murió, el farmacéutico sobrevivió y el rey no consiguió lo que buscaba.

Solución

El plan del abogado era beber un veneno más débil antes de ser llamado por el rey, y una vez frente a él, bebería el más fuerte del farmacéutico, lo que funcionaría como antídoto del primero. En lugar de veneno, llevaría agua, que no le haría ningún efecto. Según los cálculos del abogado, el farmacéutico bebería el agua que él había llevado, más tarde el potente veneno y así encontraría la muerte.

Pero el farmacéutico descubrió este plan y optó por llevar agua también. Por lo tanto, el abogado, que bebió un veneno más "leve" en casa, encontró agua en el del farmacéutico y, más tarde, su propia agua. El experimentado, en cambio, bebió la suya y luego la del abogado, por lo que resultó ileso.

Y como los dos le llevaron agua al rey, este no obtuvo el potente veneno que estaba persiguiendo.

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