Gracia, el espacio que reinventó la gastronomía en Palermo

Con pastas y risottos como especialidad de la casa, este novedoso restaurante reúne una serie de atributos que rompe con el tradicionalismo palermitano. Los detalles de un sitio que ofrece tragos, comodidad y buena música

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Gracia cuenta con especialidades en pastas y risottos (Agustín Marcarian)
Gracia cuenta con especialidades en pastas y risottos (Agustín Marcarian)

Su padre es y será su fuente de inspiración. Los recuerdos de Mancini, mítico restaurante de Recoleta, sirvieron para construir los cimientos de un nuevo emprendimiento que busca revolucionar la cocina de un barrio con una extensa oferta gastronómica.

Gracia -Fitz Roy 1819- es el lugar. Lleva el nombre de su dueña, a quien no le molesta que la llamen María, aun cuando su mayor orgullo es leer su apellido en lo más alto del lugar. Es su lugar. Y Palermo solo un testigo de un sitio renovado, que tuvo su lanzamiento hace unos meses y el cual encuentra una propuesta diferente para escaparle a la parrilla y disfrutar en cambio un rico plato de pastas o de risotto.

Gracia posee su propia fábrica para elaborar las pastas (Agustín Marcarian)
Gracia posee su propia fábrica para elaborar las pastas (Agustín Marcarian)

"Quisimos armar un espacio que esté por encima de la estética general de Palermo. Con una materia prima increíble, a un precio muy razonable y en un lugar donde se puede escuchar buena música, charlar, estar cómodo", explicó María Gracia, quien renunció a un trabajo en donde estuvo por más de 14 años para cumplir un sueño movilizante.

"Hay pocos lugares en donde hagan las pastas y el risotto como nosotros, de hecho estamos rodeados de parrillas. Nosotros hacemos la pasta, tenemos fábrica propia. La idea es diferenciarnos de la propuesta y saber que hay mucho público nacional y extranjero que le copan otros platos. Nuestro fuerte está ahí, en las pastas y el risotto", dijo la dueña de un sitio gastronómico lleno de diseño y estilo que se refleja en todas sus paredes.

María Gracia, con un gran diseño en una de las paredes de su restaurante (Agustín Marcarian)
María Gracia, con un gran diseño en una de las paredes de su restaurante (Agustín Marcarian)

El espacio es grande. Unas mesas permiten comer al aire libre en la galería que da la bienvenida al lugar. Al ingresar, una extensa barra es testigo de aquellos que disfrutan una bebida con un "tapeo" post trabajo. Más allá unas mesas, en un ambiente que finaliza en la escalera que lleva a los baños y a la terraza.

La planta alta permite fraccionar. Posee barra propia, un sector de mesas y otro al descubierto, en donde la posibilidad de cerrarlo y utilizar la calefacción también es posible. Ideal para celebrar algún festejo o llevar a cabo un evento, tanto en verano como en invierno.

Una barra íntima permite tomar un trago o “picar algo” a media tarde (Agustín Marcarian)
Una barra íntima permite tomar un trago o “picar algo” a media tarde (Agustín Marcarian)

"La gente que ya nos conoció nos dice: 'vuelvo a comer este plato porque me encantó'. Y entonces nosotros hacemos hincapié en la atención. Es verdad que Gracia funciona más a la noche, pero al mediodía tenemos una oferta muy buena con un menú ejecutivo. Es la misma calidad de productos que tenemos siempre, pero armada para el mediodía", agregó María.

Para ella, que tiene a sus hijos almorzando en una mesa y a su hermano Genaro como encargado del lugar, el corazón del restaurante de su padre está en Gracia, "aggiornado a otra zona, con otro estilo. Es una pasión y una forma de vida que tiene que ver con el placer. Y ahí entra el comer rico, lo que nos motivó al crear este espacio. Eso es lo que nos gusta".

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