En su momento, la relación extramatrimonial que mantuvo con Fabiana Liuzzi, madre de su hijo Antonito, y alguna frase poco feliz sobre el aborto le costaron a Luis Ventura su salida de Intrusos y la condena de buena parte de la sociedad.

Desde entonces, el reconocido periodista siempre evitó referirse a ambas situaciones, pero su amistad con Moria Casán pudo más y el actual panelista de Involucrados e Infama Recargado -que además conduce Secretos Verdaderos, todo por América- abrió su corazón sobre los temas más dolorosos para él sentado en la mesa de Incorrectas, el ciclo que conduce La One.

Todo comenzó cuando Moria lo consultó por el amor de Estela, la madre de sus dos hijos mayores.

"Partamos de la base, Estela es la madre de dos de mis hijos, yo tengo tres hijos, y yo a las madres de mis hijos las respeto a morir. Más allá de las broncas, los líos que pude haber tenido, las madres de mis hijos son sagradas y no se tocan, ésa es mi ley. Si en algún momento yo tuve un exabrupto o estallé, fue justamente por un tema que a lo mejor no ha trascendido y que yo lo conozco y que las personas que lo tienen que saber lo saben", expresó.

"Si él dijo que había que hacer determinada cosa, por lo cual se lo desvinculó de un programa, era en pos de la salud y la vida de tres personas, porque corría riesgo la madre y corrían riesgo los chicos. Uno de los chicos murió en la panza de la madre y hubo que seguir con el otro, ¿esto es así lo que estoy contando?", le preguntó la conductora, haciendo alusión a la recordada frase de Ventura respecto del aborto.

"En realidad mi relación no era una relación formal, yo tenía mi hogar y mi familia. Se generó una situación circunstancial, y me hice cargo de algo que yo no sabía si correspondía. En una relación abierta, uno no sabe la otra parte, o si existía yo no lo sabía, entonces yo quería un ADN para quedarme seguro de mi apellido", comentó.

"Mi hijo no me lo permitía porque estaba en una incubadora, peleando entre la vida y la muerte. Era un chico seismesino, que pesaba 700 gramos, y estuvo así internado 53 días, mientras toda una sociedad me pegaba palos en la cabeza, y yo no podía decir si era mi hijo o no, porque los medios que estaban apostados en la puerta del sanatorio no me permitían ir al sanatorio", continuó.

"El ADN me lo hizo una persona que hoy es la pareja de una periodista, Pablo Melillo, él me hizo la segunda, los ADN que yo hice los hice a nombre de él. El primero tuve la mala suerte que me dio para atrás, se tomaron mal las muestras, el segundo se llevó a 50 días y las redes sociales me consumieron la vida, la cabeza y mi familia", confesó, para luego sincerarse sobre su abrupta salida de Intrusos.

"Lo que más me dolió fue lo de Rial, porque era mi hermano, y de la misma manera que yo tapé, sigo tapando y guardaré silencio hasta mi muerte de todo lo que yo aguanté, y él sabe que callé. Porque él nunca me dijo que me despedía, me dijo que me daba una licencia, eso no me lo banqué. Yo a Jorge lo sigo queriendo, yo no puedo dejar de quererlo a Jorge, yo viví 40 años de mi vida queriéndolo, a lo mejor no conozco a éste, para mí este de hoy lo tengo tan lejos, tan distante, que no lo conozco", sentenció, antes de hablar del menor de sus descendientes.

"Antonito está creciendo fuerte y sano como corresponde, protegido, porque es un chico seismesino, que nace sin maduración en el vientre de su madre. Entonces, todo lo que no adquirió en el vientre de su madre lo tiene que adquirir con estimulación, está haciendo tratamiento de estimulación. Por ejemplo tenía un tema visual, tenía los ojos cruzados, se le intervino, le quedaron los ojos perfectos. Manes es un doctor del carajo, tiene todo un equipo de estimulación, tenía dificultad para caminar, hoy camina y corre perfecto, es un toro. Le falta madurar, no es algo que ya lo superó", aclaró.

"Y todo acompañado por mi familia, porque de una u otra manera, alguno a favor, otro en contra, pero todos apuntalan al papá", concluyó, resaltando el apoyo incondicional de los suyos en todo momento.

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