Hernán Arbuco, en su diálogo con Teleshow

Acompañado solamente por su teclado, Hernán Nicolás Arbuco grabó dos canciones, dos cóvers de artistas de otro género: "Deja de llorar" y "Muero de amor". Así, a fines de 2008 nació La Champions Liga. Y en apenas unos meses su creador logró plasmar un estilo propio dentro de la cumbia, con canciones como "Déjame entrar", "Bésame", "Dime si eres feliz""No lo engañes más", entre otros.

Tras haber alcanzando su pico de popularidad en 2010 y 2011, hoy Hernán y La Champions Liga se encuentra sólido. Y habiendo nacido como un pasatiempo de Arbuco, con el paso de los años -y gracias al boca en boca- terminó convirtiéndose en un fenómeno que se plasma en las redes sociales. Aunque después de aquel furor, las cosas no resultaron tan sencillas: "Bajaron muchos los shows. Y yo había abandonado un poco todo esto de la música", explica el cantante, en su diálogo con Teleshow.

—¿Por qué? ¿Qué había pasado?

—Nada, cosas de la edad. A mí me sorprendió mucho esto de la música. Yo quería ser jugador de fútbol y de un día para el otro pasé a estar en un escenario con un montón de gente gritando por mí. O sea, no lo podía creer. Uno de mis primeros shows, el décimo, fue ante 23.000 personas en la Fiesta de la Cerveza, en Paysandú, Uruguay. Son cosas que muy locas para una carrera.

"Toma mi mano", de Hernán y La Champions Liga

—¿No lo habías deseado, de alguna manera?

—Nunca lo busqué. Cuando grabé las canciones, lo hice sin ningún tipo de interés. Jugaba en las Inferiores de Vélez, y como tenía tiempo libre, de curioso con la computadora me puse a grabar. Iba al club y les pasaba las canciones a mis compañeros, y desde el boca en boca mi música empezó a hacerse conocida. Después, como jodiendo, les fui diciendo a mis compañeros de Vélez si querían armar la banda conmigo.Con ellos hicimos tres o cuatro shows, no muchos.

—¿No te dio miedo dejar el fútbol?

—Tenía 17 años, fue todo muy de golpe. Ahora tengo 26, veo las cosas de otra manera. Era un adolescente que había inventado casi sin querer la banda más popular de cumbia del momento. No podía tomar dimensión de eso. Me pude comprar el primer auto a los 17 años: lo manejaba con el permiso firmado de mi papá (risas). Y en ese momento me tiré un poco por el lado económico, para poder aprovechar algo que me podía ayudar a crecer. Diversión, 17 años, popularidad, fama: era todo un mundo por descubrir.

—¿Cómo es esa vida?

—Estar en un escenario te da una cierta mística y la gente te idealiza. Y yo siempre digo lo mismo: cuando bajo del escenario, soy una persona común y corriente. Pero bueno, la gente te ve ahí y te idealiza. Es así, todos idealizamos. Yo idealizo a Abel Pintos por ahí que porque es mi ídolo y es una persona también común y corriente porque tengo allegados a él. Entonces se crea esa mística del escenario, del artista.

—¿Qué se siente que canten tus canciones?

—Te sentís un semidiós. Te lo juro, es una sensación muy loca. Y me pasa otra cosa. Cuando comparto una canción con mis amigos, con mi círculo íntimo, tengo esa sensación de decir: "¡Hijo de mil puta, ¿cómo se te ocurre armar una canción?!". Y para mí es algo natural, ¿entendés? Que nace. Con el tiempo vas entendiendo que es un don, que tenés esa facilidad de hacer música con una letra que vos compusiste.

Hernán, en su visita a Infobae (Foto: Santiago Saferstein)
Hernán, en su visita a Infobae (Foto: Santiago Saferstein)

—¿La cumbia esta estigmatizada?

—Sí. Pero con el paso del tiempo, al estar metido en la cumbia me di cuenta de que se hacen las cosas mal. Todo podría ser un poco más prolijo y más profesional. Entonces, un poco la mala prensa también es culpa nuestra. Yo no me incluyo.

¿En qué lo notas?

—En cantidad de cosas. Hay mucha competencia desleal. Y hoy la cumbia está un poco caída porque los artistas buscan grabar lo que está sonando ahora, que es el trap o el reggaetón. Y no hay tantas canciones de cumbia para escuchar. Por eso suena La Champions Liga desde hace años. También está sonando muchísimo Pablo Lescano, que sacó dos canciones nuevas y la está rompiendo. Es como que somos los mismos. Y eso no está bueno.

—¿Y entre ustedes se llevan mal?

—Yo no tengo mucho trato. Y me parecería muy divertido que la gente empiece a ver a los artistas de la cumbia unidos, grabando uno con el otro como hacen en todos los géneros, como realmente tendría que ser.

—¿Hay problemas de ego?

Hay mucha mala vibra que hay que cambiarla por buena.

—¿Estuviste deprimido o con problemas de salud?

—Estaba un poco raro, me sentía raro. Perdí a mi custodio, que era como un padre para mí. Falleció el año pasado. Y en mi vida también venía medio medio… Y no estaba grabando tampoco, pero siempre con shows. Tampoco venía bien de la garganta. Entonces eso es por ahí el problema de salud que… Ya van varios que me lo dicen.

—¿Hubieses hecho algo distinto desde tus 16 años hasta hoy?

—Uh, me lo planteo todos los días. Me encantaría tener esta cabeza a los 17 años. Pero bueno, tuvieron que pasar estos nueve años de golpes y de aprendizaje, y de tristezas y alegrías, de un montón de cosas, para tener la madurez de ahora. Pero me encantaría…

Arbuco deja en claro qué cosas no le gustan de la movida tropical (Foto: Santiago Saferstein)
Arbuco deja en claro qué cosas no le gustan de la movida tropical (Foto: Santiago Saferstein)

—¿Y una en particular, que puedas contar?

—No quiero quemar a nadie (risas). Pero lo que me molestó mucho fue que me inventaron una banda trucha que salía en un programa de cumbia, y la gente llegó a decir que el trucho era yo, y no lo podía creer. Todo porque los otros estaban en la televisión. Hasta el día de hoy me escriben: "¡Che, te fui a ver y no eras vos!". Y no puedo hacer absolutamente nada.

—¿Y legalmente no se puede hacer nada?

—Intenté. Yo tengo registrado el nombre La Champions Liga.

—Claro. Y el verdadero es Hernán y La Champions Liga.

—Lo que estaba registrado era Hernán y La Champions Liga, y en realidad, cuando lo inventé le puse La Champions Liga, porque jamás me imaginé todo esto. Pasan esas cosas en este rubro, que no tendrían que pasar. Me duele que a la gente le vendan una entrada con mi imagen, con mi foto, porque la gente va engañada. Y le están robando la plata y están jugando con su ilusión.