"Me llevó dos años borrar el número de su teléfono celular…".

La negación —como se conoce a la primera etapa del duelo— le demandó todo ese tiempo a Betty Elizalde. Hasta que un día entendió que había llegado el momento de eliminar uno de los contactos más apreciados de su agenda, aquel con quien la unió un "amor muy intenso". Buscó en la letra F, encontró el nombre, tomó coraje y lo quitó: Fernando Peña. Igual sabía que no lo olvidaría nunca.

Fernando Peña y Betty Elizalde
Fernando Peña y Betty Elizalde

"¿No lo extrañas al loco?", le preguntaba Elizabeth Vernaci cada vez que la cruzaba. "Y sí, lo extraño…", agachaba la cabeza Betita, como cariñosamente la llamaba solo él, a ese "tipo muy particular" que le hacía descubrir "un mundo prácticamente negado" para ella. ¿Como por ejemplo? Con Peña, Elizalde fue por primera —y única— vez a una playa nudista.

Ni la locutora pudo comprender del todo qué lo ligaba a él, ni este genio de la radiofonía permitía entrever qué le encantaba de ella. "¿Te ve como a su madre?", le preguntaban a Betty. Difícil: "Fernando siempre dijo que su mamá se parecía a Mirtha Legrand", respondía. Más bien era en su padre, Pepe Peña ("un hombre brillante y un periodista excepcional", en palabras de Elizalde), con quien relacionaba su figura. Y su vínculo.

Como fuera, acudía a ella cuando, siendo un "desvalido" (también en palabras de Elizalde), se comunicaba a cualquier hora (podía ser a la madrugada), desde cualquier lugar (por caso, lo hizo desde Nueva York). Buscaba un apoyo en Betty, en esta mujer que se definía como "una vieja dama indigna", sí, pero repleta de sabiduría y vivencias. "Me llamaba cuando estaba realmente desesperado. Sentía que yo lo podía contener. 'Te llamo porque me revienta la cabeza', decía. Y de tan creativo que era, de tanto que tenía en el mate, esa imagen me parecía era muy adecuada…".

Si se encontraba en Buenos Aires en uno de esos momentos límites, Peña le pedía ir a verla a su casa. La respuesta era afirmativa, por supuesto. Elizalde lo esperaba horas y horas, aunque al fin —como pasaba cada una de las veces— no terminaría yendo…

"Ninguno de sus amigos construyó con él una amistad como la que se conoce tradicionalmente", ha dicho la locutora, quien "vivía pendiente del estado de ánimo" del actor, al que conoció cuando hacía sus primeras armas en la radio. "Siempre pensé que se iba a estrolar manejando. Y sentía que lo tenía que disfrutar porque su vida iba a ser muy corta…", explicó una vez, cuando lo recordó en una charla en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

La voz femenina de la radio argentina y las cientos de voces en la única voz de este uruguayo supieron alcanzar en el éter un lugar de encuentro que —para quienes eran testigos al otro lado del parlante o auricular— resultó sublime.

Un recuerdo de Betty Elizalde sobre Fernando Peña (Video: Youtube)

Porque para Betty y Fernando, esa admiración mutua en el plano personal tenía su correlato en el laboral. Era habitual que el actor concurriera a sus programas. O que la convocara de urgencia para que lo reemplazara en el ciclo que tenía los sábados por la noche en Radio Del Plata.

"Milagritos (López) está resfriada y no va a poder venir", anunciaba la conductora al salir al aire. Entonces se acercaba alguien de la producción y le decía al oído: "Por favor, aclará que Milagros no se va a morir… ¡Porque llaman las viejas, todas llorando, y dicen: '¡Se va a morir, se va a morir…!'". Y Elizalde lo aclaraba: "Está resfriada, no se preocupen…".

Fernando Peña, como "Milagros López"

La voz de Fernando Peña se apagó el 17 de junio de 2007. La de Betty, 11 años más tarde: este viernes 30 de noviembre. El eco de sus palabras, en cambio, resonará por mucho tiempo más.

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