El festival de San Sebastián confirmó el protagonismo de la Argentina en esta edición, donde el cine nacional se alzó nada menos que con cinco premios. Benjamín Naishtat se quedó con el galardón a mejor director por Rojo, una película con una profunda mirada sobre el aval y la complicidad de la sociedad a mediados de los 70, que allanó el camino para la dictadura militar.

El equipo de Rojo, además, vuelve a la Argentina con la concha de plata que alzó Darío Grandinetti, elegido como mejor actor del festival vasco por su composición de un abogado de esa pequeña ciudad sin nombre en donde el silencio, los sobreentendidos y la violencia larvada bien podrían ser una radiografía del país en 1975.
Pero eso no fue todo: la categoría mejor fotografía fue para el brasileño Pedro Sotero, que le dio a Rojo una precisa atmósfera asfixiante.
Al recibir su premio, Grandinetti brindó un breve discurso y dijo que la película es una advertencia "en estos momentos en que parece que la derecha y el fascismo han vuelto a crecer en el mundo", según precisó NA.
Por su parte, Naishtat criticó a la actual gestión pública de cultura en la Argentina y dijo que el cine "está en manos de improvisados". En ese sentido, indicó: "La cultura dignifica, es parte de la dignidad de un pueblo. Y la dignidad no se negocia".
Esta edición del festival de San Sebastián, el jurado presidido por Alexander Payne eligió a Entre dos aguas, del español Isaki Lacuesta, como la mejor película.
En horizontes latinos, el apartado que cada año agrupa a los filmes latinoamericanos más relevantes, el premio mayor fue para Familia sumergida, de la argentina María Alché. Debutó como directora con este relato íntimo de una mujer (Mercedes Morán), que debe superar un duelo mientras la vida a su alrededor sigue su curso y ella misma atraviesa contradicciones y cambiantes estados de ánimo.
Los reconocimientos para el cine nacional se completa con El motoarrebatador, la película del tucumano Agustín Toscano, que logró un reconocimiento del jurado en horizontes latinos.
Biarritz también galardonó al cine nacional
En simultáneo, mientras se desarrollaba la ceremonia de premiación de San Sebastián, el Festival de Biarritz (a 40 kilómetros de la ciudad española) finalizaba su 27° edición. Aquí también la Argentina cosechó galardones.
El festival francés le entregó el premio del jurado -presidido por el cineasta Laurent Cantet– a La flor, de Mariano Llinás. En la Gare de Midi, sede central del festival, también alzaron sus estatuillas Álvaro Brechner, que ganó el reconocimiento del público por su película La noche de 12 años, una coproducción entre Uruguay y Argentina.
La actriz Marina Juncadella recibió el premio Lizeries, que consiste en una residencia para desarrollar su proyecto como directora, Un personaje volador.
Por Hugo F. Sánchez, desde San Sebastián
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