"Los influencers son hoy más fuertes que el prime time de la televisión porque generan su propio contenido, que se puede volver a ver, y con audiencias más fidelizadas".

Valentina Salezzi
Valentina Salezzi

El análisis corresponde a Manuela Arnedo, fundadora y directora de Trendsettersla primera empresa que se dedica a profesionalizar influenciadores, tanto adultos como millenials. Porque estas figuras que surgieron en las redes sociales a espaldas de la tevé no solo están modificando hábitos de consumo y entretenimiento: también podrían poner en jaque a toda una industria.

"El paradigma de las grandes empresas y medios de comunicación es qué hacer con estos entes que están sobrepasando el conglomerado de poder que han tenido grandes cabezas -aporta Arnedo-. Son lo que las marcas van a necesitar para vender su shampoo, su gaseosa o su pañal. Hoy en día las personas buscan un acercamiento mucho mayor donde un referente les muestre el consumo del producto, y de esa manera comprarlo. Y los influencers le encuentran la vuelta, le ponen matices".

Pero, ¿los influencers no se reconocen como tal? Eso parece. O al menos le escapan a esa palabra. "Te dicen: 'Yo soy artista, músico y, como hago contenido que está buenísimo, la gente me sigue. La consecuencia es que me llamen de esa manera'", sintetiza Arnedo, de forma muy pedagógica.

"Los influencers van a ser más fuertes que las marcas y lo están siendo más que el prime time. En general ellos tienen una capacidad creativa muy alta al tener presencia en la televisión, lo que los ayuda a fortalecer la audiencia y les aporta visibilidad que da la tele. Hoy Netflix promueve que sus artistas se conviertan en influenciadores porque ellos entienden que es eso lo que les da potencia", agrega Manuela.

A lo largo de la entrevista Manuela explica que existe una categoría que es el influenciador con "apellido famoso", que tiene miles de seguidores, pero que al analizar cuánta gente miró cada posteo, el número es muy chico. La explicación es que tienen una gran audiencia por "ser", pero su contenido es irrelevante.

¿Qué pasa por la mente de un influenciador?

Lionel Ferro es actor y cantante, y tiene cuatro millones de seguidores. La actriz Malena Ratner cuenta con más de dos millones. La modelo Stephanie Demner roza los 700 mil. Que Chucho Manucho es el padre de familia ganador del Martín Fierro Digital a mejor Fan Page. La periodista Valentina Salezzi suma más de 231 mil y Uki Dean, el Cheto de San Isidro que habla en inglés y castellano, tiene tan sólo 35 mil pero es un nativo digital en pleno ascenso.

Todos son perfiles diferentes de una audiencia que los elige porque crean un contenido autóctono, real y legítimo. Ellos hablaron con Teleshow sobre su experiencia y devolución que les da la gente y las marcas, luego de plantar bandera en las redes sociales.

Lionel Ferro
Lionel Ferro

"El mensaje que me gustaría transmitir a mi audiencia, es que todo es posible. Que nada es fácil en la vida y todo lleva un proceso en donde la perseverancia, la familia, amigos sanos y buena energía son sin duda el mejor combustible", comenta Ferro, quien dentro de poco dará 30 conciertos en distintas ciudades de América Latina.

Malena Ratner
Malena Ratner

También Malena Ratner, actriz de Soy Luna, expresó su asombro ante la cantidad de followers: "La verdad es que nunca me hubiese imaginado llegar a tener los seguidores que tengo hoy en día, y encima pensar que son de diferentes países y culturas. Me parece increíble poder acercarme un poco a ellos, por más que estén a miles de kilómetros de distancia".

Stephanie Demner
Stephanie Demner

Pero también está la relación con los haters, aquellas personas que muestran sistemáticamente actitudes negativas u hostiles ante cualquier asunto; en este caso, en las redes sociales. "Es difícil la relación con ellos. Lo ideal sería ignorarlos pero una se tienta a responder", opina Stephanie Demner, quien de paso confiesa un sueño por cumplir: "Desfilar en el New York Week Fashion Show"

Que Chucho Manucho nunca imaginó estar ternado a los Martín Fierro Digital. Y menos ganarlo por su Fan Page. "Intentamos compartir diversión sana, sin maldad -sostiene, sobre el mensaje que quiere transmitir-. Es una forma de compartir tiempo con nuestros hijos y familia, y que a través de juegos podemos enseñarle valores y códigos".

Que Chucho Manucho
Que Chucho Manucho

"Algo que nunca me hubiese imaginado, siendo periodista, es estar trabajando en un programa de cocina, Cucinare, por El Trece. Eso también se lo debo a las redes -comenta Salezzi-. Comencé mi canal de YouTube en donde entrevistaba a famosos en mi cocina mientras hacíamos juntos una receta, y hoy me dedico a lo gastronómico. Hago cursos y me perfecciono cuando, en realidad, no fue mi objetivo principal. La vida te va sorprendiendo, y pasar de lo digital a la pantalla fue algo genial".

Uki Dean es uno de los ejemplos más concretos de lo que significa ser un influencer. "Jamás imaginé que mi hobby se convertiría en un trabajo. Arranqué haciendo videos para que mis amigos se rieran de las locuras que hago y terminé en la televisión, en ESPN Redes. Me invitaron un día al programa y me gustó tanto la onda de todos que le dije a un productor que si algún día necesitan a un loco suelto para ser notero, o lo que sea, no dudaran en llamarme. Hoy tengo la suerte de decir que me llamaron y quedé como el notero del programa. Estar en la televisión siempre fue mi sueño".

Uki Dean
Uki Dean

Muchos de ustedes seguramente no conozcan ninguno de estos nombres. Otros tal vez los sigan en sus redes, y hasta puede que sean fanáticos de ellos. Lo cierto es que en muchos casos las estrategias comunicacionales de las marcas cambiaron, y ya no apuestan todo al famoso de la televisión, sino que empezaron a apuntar a estos jóvenes con millones de seguidores.

Claro que, como sucede en la televisión, el rating nunca está garantizado. Debe revalidarse día tras día, algo que los influencers ya empezaron a comprender. Eso sí: ellos lo llaman Like.

Por Paula Salama

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