Nací en Paraná, Entre Ríos, y desde pequeño siempre me gustó crear: dibujos, raps, canciones; entretener y hacer reír a los demás. Hasta que un día, para ser más precisos, en la madrugada de la Navidad del 2009, pedí un deseo; grabé un video, lo subí a Internet y… acá estoy.

Así comienza Esta es mi historia, el libro de Julián Serrano con sus "palabras, dibujos y muchas imágenes". Porque con apenas 24 años, este "cantante, actor y creador que nunca se da por vencido" -según él mismo se define- ya tiene su propia autobiografía.

Y es que mucho le ha pasado a Julián -y mucho ha hecho- en tan poco tiempo. "Este torbellino de aventuras y emociones -escribió- que fue mi vida hasta ahora".

—En tu libro decís que nunca imaginaste todo lo que iba a venir en tu vida.

—Nunca lo imaginé. Pensaba que podía llegar a ser posible pero muy poco probable, digamos. Pero sabía que si me enfocaba, quizás lo lograba.

—¿Por qué poco probable? ¿Por dónde venías?

—Claro. Yo era de Paraná, un pueblo-ciudad de 250 mil habitantes. Y es muy raro: la gente no estudia tanto actuación, canto o baile como se hace acá, en Buenos Aires, y todos los programas de Buenos Aires siempre se centran en la gente de acá, de Capital Federal. Creo que era la primera vez que Cris Morena trabajaba con alguien del interior. Se alinearon los planetas. Fue tremendo.

—¿Con qué soñabas en ese momento?

—Me parece que eso es lo divertido: yo era consciente de que estábamos atravesando una nueva era digital. Nosotros, nuestra adolescencia. Y sabía que en un par de años era inminente la llegada de lo que se ve ahora: los youtubers, los influencers o las personas que se hacen conocidas a través de las redes sociales. En ese momento creo que se había hecho conocida Cumbio por Fotolog y era como "¡Uy, nació de las redes sociales!". Y yo sabía que el día de mañana las personas se harían conocidas exclusivamente a través de las redes sociales, no iba a ser ni por radio, ni por televisión, ni por revistas, como antes.

—Tus primeros videos no los veía mucha gente.

—De hecho, los primeros 12 videos no los vio nadie. Y yo me acuerdo que me metía en foros de autos, de videojuegos o de lo que sea, e inventaba algún problema tipo: "No me anda el celular. ¡Ah!, postdata: ¿pueden ver el video que hizo mi amigo?". Y ponía mi link y me promocionaba a mí mismo. Y la mayoría de los comentarios eran malos, tipo: "No, tu amigo da vergüenza ajena, decile que deje de hacer eso". Quizás tenían razón, pero se ve que con el tiempo se podía llegar a mejorar.

—Si los anteriores no los había visto nadie, ¿qué te motivaba a subir el siguiente video?

—Ya había empezado. Entonces, no me gustaba abandonar algo a lo que le había puesto tanto empeño y tanto esmero. Me iba a sentir arrepentido el resto de mi vida. Yo soy así. Como que me había fallado a mí mismo solamente por lo que decían terceros. Era algo que nunca me iba a perdonar, entonces me propuse seguir adelante hasta que me vaya bien o hasta que consiga los frutos que yo creía que podría llegar a tener.

—¿Te acostumbraste a que te paren en todos lados, a que te pidan fotos?

—Sí, sí, ni siquiera me molesta. De hecho en Pascuas toda mi familia estaba adentro del centro comercial, haciendo compras, y como había mucha gente directamente fui al auto y me quedé ahí, encerrado.

—De pasar de subir videos, de ser un desconocido, un anónimo, a lograr todo lo que hiciste, en tan poco tiempo…

—Fue duro al comienzo, cuando estaba en Rosario. Estaba con mi pareja de ese momento, que era Sabrina, y no podía hacer mucho en público: siempre íbamos al medio de un bosque a tomar mate y comer chipá. Era nuestro plan. Después no podía ir tanto al cine. De hecho una vez fuimos al cine y me sacó la seguridad porque entraron todos al local donde estaba y casi rompen las vidrieras. Entonces la seguridad me echaba del lugar. Yo decía que no podían, pero bueno, me echaban igual.

—¿Y qué pasaba en tu casa? Tu mamá y tu papá no habrán entendido nada, todo de repente…

—Al principio volvía de la escuela o la facultad y decía: "Che, mamá, ¡no sabés! Me reconoció una chica en un boliche por tal video. Era de Neuquén, me quedé hablando". Y cada persona que me reconocía me quedaba hablando y hacía un estudio de cómo había encontrado mis videos, qué le divertía, qué no, y empezaba a debatir sobre mis videos. Hasta que una vez, en Santa Fe, me quedé toda la noche sacándome fotos; ni bailé con mis amigos.

—¿A tus amigos les molestaba que vos fueras el centro de atención cada vez que estabas con ellos?

—No, no. Por suerte tengo amigos que estudian medicina, abogacía, que están en su mambo, y nunca les interesó. De hecho yo los invitaba y quería que participen del canal y de mis videos, pero muchos no querían ni aparecer. Yo supe que para manejar, entre comillas, todo lo que me estaba pasando, era elemental mantener mis vínculos familiares y mis amistades intactas, no dejarme influenciar. De hecho, cada vez que tenía una presencia o un evento siempre invitaba a mis amigos, o iba con mi papá, con mi familia cuando podía.

—Vos ganabas más dinero que tus papás. ¿Eso era un problema?

—Me parece que no. Lo sabía administrar. Pero en su momento, sí. Tenía 18 años y estaba ganando más que un juez. Claramente, por hacer un par de cosas, un par de detalles… Era un flash.

—¿Eso no te llevó a creértela?

—No, no, la verdad que no. No entiendo por qué la gente cuando se hace conocida cambia la personalidad o cambia su esencia. A mí no me entra, ni siquiera me nace. Si el día de mañana estoy haciendo una gira por el mundo con mi música, o canto en todos lados, no entiendo en qué momento cambia mi personalidad o mi forma de ser.

—¿En qué gastaste tu primer sueldo?

—Empezaba a ahorrar. Y me compré un departamento, y estaba en eso.

—¿Ves seguido a tus papás, ya que viven en Paraná?

—Voy cada dos, tres meses. Igual, ellos vienen seguido para acá. Vinieron para Pascuas. Somos una familia muy unida. Por eso también soy bastante íntegro y no me afecta tanto lo que… Porque también es duro, ¿no? Que mucha gente que no conocés esté hablando de vos, o de lo que deberías hacer, o por qué no hiciste tal otra cosa.

—Opinando de todo lo que hacés.

—Claro. Incluso últimamente mi vida privada era como… no sé… "Yo, DT de la Selección, haría tal cosa; bueno, yo, Julián, haría tal cosa". Medio gracioso pero un poco molesto.

—¿Cómo lo manejas?

—Lo manejo bien. El tema es que a veces se ven afectados terceros, que se involucraban conmigo o no tenían nada que ver, y no tenían por qué ser criticados.

—Tu novia actual, la actriz Malena Narvay, no aparece en el libro. ¿Se puso celosa?

—No. Con ella hablamos de todo. Y hablo un montón de cosas de mi ex (por Oriana Sabatini) como ella también me habla de los suyos, y compartimos un montón de cosas. En ese sentido tenemos una relación súper sana. Y súper abierta.

Malena y Julián
Malena y Julián

—¿Cómo conociste a Malena?

—De entrada Malena me cayó muy bien y pegamos muy buena onda como amigos, porque somos muy parecidos en el humor y la personalidad. Estamos todo el día riéndonos, haciendo chistes, jodiéndonos, siempre como provocándonos, pero no provocándonos sexualmente, sino en el sentido del humor y de jodas. Pero en ese momento estaba atravesando una crisis después de tres años, la crisis de los tres años de todas las parejas. Así que cuando corté quería estar soltero, digamos, porque tuve 3 años de relación, no iba a cortar una relación para estar en otra. Entonces sí, después nos conocimos bien, bien, y no como amigos, en diciembre. Empezamos a salir, empezamos más que nada a merendar; de hecho la gente nos veía, lo tuiteaba, y ese tipo de cosas.

—¿No salís de noche?

—No, soy bastante tranquilo en ese sentido. Salvo con mis amigos a un boliche, no salgo tanto. Entonces siempre íbamos a merendar a algún lado y ahí nos veían a la tarde. Y después sí empecé a encaminarme con el tema del noviazgo.

—¿Te encaran las mujeres?

—Sí, por suerte (risas). Siempre vienen ellas, en Argentina y Uruguay, por lo menos, donde soy bastante conocido. En Perú, Paraguay, Chile, generalmente vienen a hablarme a mí. Golazo, porque yo tengo menos chamuyo…

—El tema del encare, el chamuyo, no es lo tuyo…

—Hace poco fui a Estados Unidos, no chamuyando, pero hablaba bien. Tampoco soy tan malo. Yo creo que soy malo, pero me parece que puedo tener algo con una chica.

—¿Cómo te llevás con las críticas en las redes? ¿Te afectan?

—No me afecta tanto lo que digan de mí sino de las personas que quiero. Eso sí me molesta mucho. Igual, la gente critica todo: entrás a Twitter, a Facebook, y hay un posteo de lo que sea y lo están criticando. Tipo, putean a un bebé recién nacido; empiezan una relación, los putean; se termina la relación, putean; le sacan una foto a una flor y putean al fotógrafo, a la flor, a la estación, que no es linda, que los colores, que el contraste y qué sé yo. Entonces, no me lo tomo tan personal porque no me putean solamente a mí, es algo de las redes.

—¿Hay algo que deseás, que todavía te falta?

—Quiero involucrarme todavía más con la música. El año pasado estuve haciendo una gira, "Esta es mi historia", y nos fue muy bien, visitamos un montón de provincias. Mientras estaba grabando Golpe al corazón, Quiero vivir a tu lado y la película. La actuación también me divierte. Me gustaría hacer una miniserie con un buen guión, estaría bueno.

Una selfie tras su separación de Oriana Sabatini, en sus meses de soltería
Una selfie tras su separación de Oriana Sabatini, en sus meses de soltería

—¿Cuál dirías que es tu debilidad, y cuál es tu fortaleza?

—Mi fortaleza puede llegar a ser cierto carisma. Mi debilidad: la concentración. Sé que si quiero hacer un papel y me gusta el guión, realmente lo puedo llegar a hacer muy bien; el tema es que me tengo que sentar, estudiar y practicarlo, y un coach actoral también te ayuda muchísimo. Acá, en la Argentina, los mejores actores van con un coach actoral a las grabaciones y antes de cada escena, como que la ensayan.

—¿De qué te sentís más orgulloso?

—De seguir siempre adelante. Para mí es nunca rendirte, siempre seguir hacia adelante, y ser paciente en los momentos de cosecha para después esperar a que dé frutos. Un árbol no se hace de un día para el otro, tenés que esperar, es todo un proceso. Y cuando menos lo esperes, todo lo que vos pensaste que quizás se podía lograr, se va a lograr. Pero tenés que ser paciente y trabajar mucho. En lo que quieras: en una carrera, en una empresa, en tu proyecto personal, en lo que se te dé la gana. Pero siempre es mucho trabajo, ser inteligente y esperar.