Hace poco más de seis meses debió someterse a una operación a corazón abierto con un triple bypass. Y hoy, mejor que nunca, Oscar González Oro adelanta en exclusiva su vuelta a Radio 10 y a Polémica en el Bar.

"Estoy muy bien. De salud estoy perfecto: he adelgazado gracias a la operación. Es un buen consejo: si querés adelgazar, operate del corazón", dice el Negro, poniéndole humor al episodio que lo dejo al borde de la muerte súbita en agosto del año pasado. "Me cuido más, no me hago tantos problemas por boludeces. Aprendés a la fuerza. Cuando te imaginás la operación y decís 'Siento, escucho, veo bien', es un milagro", reflexiona, y agradece a los médicos que le salvaron la vida.

Oscar González Oro vuelve a Radio 10, conducirá las tardes de 16 a 19hs.
Oscar González Oro vuelve a Radio 10, conducirá las tardes de 16 a 19hs.

—¿Tuviste miedo?

—Sí, claro. Tuve miedo pero más que por mí, porque uno es tan omnipotente que el miedo es "¿Qué van a hacer los demás sin mí?".

—¿Y en algún momento eso pasa, o algo queda?

—Hice dos cosas bien. Me operaron un jueves y el domingo vienen a verme los médicos y les pedí permiso para irme a casa. Me dijeron: "Es raro, pero dejanos hacer una interconsulta". Me dicen: "Tenés que venir todos los días a chequeo". Vivo a ocho cuadras de La Trinidad, les dije que no era problema. Eso me hizo muy bien. A la semana de ir todos los días a chequeo estaba tan bien que les digo: "¿Me dejan ir a Uruguay?". "¿Te podés dejar de joder?", fue la respuesta. Pero me dejaron ir. Me hizo muy bien estar afuera del país.

—Se te ve fantástico.

—Sí, porque nunca paré, nunca me tiré en la cama, nunca me deprimí. Al contrario, dije: "Voy a vivir, quiero vivir".

—¿Dejaste de fumar?

—En verdad no, pero fumo mucho menos: seis, siete cigarrillos por día.

—¿No te reta el cardiólogo?

—No, porque sabe que es imposible. Pero me dijo que si fumaba no más de diez, no está mal.

Oscar González Oro y Tato Cabrera encontraron la receta para que la pareja funcione
Oscar González Oro y Tato Cabrera encontraron la receta para que la pareja funcione

—¿Cómo está el corazón en el otro sentido: la pareja?

—Bien, muy bien: encontramos la fórmula de no convivir. Convivimos dos o tres días por semana. Porque él está en Colonia, a 45 minutos por barco. Yo voy, él viene. Estamos muy bien.

—Y así funciona.

—Sí, porque él tiene su vida, trabaja, y le hace muy bien trabajar. Antes, fueron tres años y medio de estar todo el día juntos. Y eso no le hace bien a la pareja, para nada.

—¿Faltan los nietos?

—Sí, me da mucha bronca. El otro día los amenacé y les dije que si no me dan un nieto, voy a adoptar uno. Porque tengo amigos que tienen diez. Me encantaría ser abuelo, pero un abuelo así, vital, poder llevármelos de viaje, y no ser un abuelo choto.

—Volvés a la radio.

—Hasta hoy sí, vuelvo. A la tarde. No quiero hacer más la mañana, no quiero levantarme a las 5 todos los días. No quiero la presión de la mañana. Me ofrecieron a la tarde, de 16 a 19. Quiero hacer un programa divertido, musical, si viene Chayanne o (Ricardo) Montaner poder llevarlos y divertirnos. Quiero salir un poquito de la realidad, que está tan complicada, y alegrar la tarde de la gente.

—¿Y cómo te sentís volviendo a Radio 10?

—Es raro, porque vuelvo sin Lolo (Bernardez, su productor), y Lolo es fundamental para mí. Él está en La Red con (Eduardo) Feinmann. Y sé que lo voy a extrañar, sé que el primer día lo voy a estar buscando por el estudio. Pero estoy bien, tranquilo, porque es mi casa. Esa casa la hicimos ladrillo a ladrillo. Después le sacaron algunos ladrillos, tiraron algunas paredes; pero bueno, el desafío es ese: volver a aportar para que la 10 vuelva a ser lo que era.

—¿Cuándo empiezan?

—El 30 de abril. Empiezo un feriado porque en el feriado hay mucha gente en la casa, mucha gente escuchando radio.

—¿Cuánto tiempo estuviste sin radio?

—Desde agosto porque aposté a Rivadavia y en mi post operatorio voló por el aire. Por ciertas incapacidades. Si te metés en el baile tenés que bailar y no abandonar el baile por la puerta de atrás.

—¿Te dolió?

—Mucho, porque yo aposté mucho a Rivadavia. La puse en la calle de vuelta, hicimos La Rural, salía a la vereda. De un día para el otro me entero que los que habían comprado Radio Rivadavia no eran dueños ni de la licencia ni de Rivadavia. No sé, un misterio que todavía nadie me lo explicó. La pasé mal por mí y por la gente. Te da bronca haber apostado tanta energía. Creo que ahí fue parte del infarto.

—¿Ahora volvés a la que sentís tu casa? ¿Es realmente así?

Es como volver a casa en verdad, por eso no estoy demasiado ansioso ni nervioso. Porque vuelvo a casa. Los operadores me conocen y me quieren, los productores me quieren. Sé quiénes son.

—¿Y la tele?

Voy a hacer Polémica en el bar. Me costó decidir porque no sé si yo puedo hacer Polémica en el bar sin Gerardo (Sofovich). Me hace ruido.

—Lo extrañás.

—Me va a costar mucho los primeros días no estar con el Ruso, al cual amaba. Hice seis temporadas con él. Y disfrutábamos: dos segundos antes de entrar al estudio no sabíamos de qué íbamos a hablar, se improvisaba todo y salía fantástico. Tuve mesas maravillosas, estuvo la Campoy al lado mío en un momento que hacíamos Polémica mixto, hombres y mujeres. La Campoy me tocaba la pierna y me decía: "Negrito, si no tuviese mi edad serías mío". Me divertía mucho. Me pareció injusto (lo de Sofovich): hace poco se cumplieron tres años de su muerte y casi ningún medio habló de él. Publiqué en Facebook un homenaje que había hecho el día que se murió, lo repetí, y lloré.

—¿Sos de llorar?

—Sí, claro. Mucho. Nunca tuve el prejuicio de que los hombres no lloran. Yo soy así: si me río me río, y si tengo ganas de llorar, lloro.

—¿Cómo ves el periodismo?

—No está mal que se juegue, que sean macristas algunos, kirchneristas los otros, pero me parece que ya no se dialoga. Todo es griterío, todo es puteada, todo es agresión. No tengo ganas, fuera de joda, de ver agresión en un canal de televisión, que se putean unos contra otros y no dejan hablar. No le hace bien ni a la tele ni al televidente.

—Si hablamos un poquito de actualidad, en qué le ponés a este gobierno un sobresaliente y en qué un desaprobado.

—Yo lo conozco bastante a Mauricio (Macri), ha venido a cumpleaños míos. Cuando no era presidente, claro. Es un tipo que podría hoy estar navegando en Grecia o viajando por el mundo con su mujer y su hija, y sin embargo la está peleando todos los días, porque no es fácil ser presidente de este país. Entonces, sobresaliente me parece su actitud. Y por otro lado, me parece que todavía no encuentran la manera de relacionarse directamente con la realidad. Y la realidad de este país es que no estamos bien. Ya no somos el país rico que éramos. Ser rico hoy es otra cosa: no es tener soja, es tener una buena educación, buenas universidades, que los chicos no tengan hambre. Es muy difícil enseñarle algo a un chico si tiene hambre.

—O sea, el desaprobado pasa por el vínculo con la realidad.

—El vínculo con la realidad. Viven en un microclima, todavía que no se han dado cuenta. Hablamos del porcentajes de pobreza como si fuera el rating, y detrás de ese número hay millones de personas que la están pasando mal, que tienen hambre. Chiquitos desnutridos, todavía.

Oscar González Oro asegura que Mauricio Macri está enojado con él por haber apoyado a Daniel Scioli.
Oscar González Oro asegura que Mauricio Macri está enojado con él por haber apoyado a Daniel Scioli.

—¿Macri pensó que iba a ser más fácil?

—El gran error fue no habernos dicho qué empresa recibió. Si yo compro Infobae, vengo, hago una auditoría, y si está mal junto a todo el personal en algún lugar y le digo: "Señores, yo recibí ésta empresa, vamos a tratar de salir, vamos a hacer un esfuerzo, pero les digo la verdad". El Presidente en la primera apertura de sesiones del Congreso, cuando asume, dijo: "No los quiero aburrir contándoles el país que recibí". Tendría que haberlo hecho. De una vez por todas tiene que decir la verdad: "Señores, recibí un país hecho mierda y estoy tratando de juntarlo".

—¿Crees que va a ser reelegido en el 2019?

—Y… hasta ahora no hay otro enfrente: ese es el problema que tenemos. Cuando (Adolfo) Suárez, que fue el primer presidente después de la dictadura en España, termina su mandato, un periodista le dice: "Debo reconocer que hizo un brillante mandato". "No, no, yo no fui brillante: la que fue brillante fue la oposición", respondió. Acá la oposición no es brillante: están todos dispersos, en el peronismo no se sabe quién manda, no hay un candidato, no se sabe quién va participar de la interna, si hay interna.

—No hay un líder.

—No, no hay un líder. Hay varios líderes repartidos, gobernadores que están tratando de hacer lo posible. Un peronismo fracturado que hoy están con Cristina (Kirchner), y mañana la putean.

—¿Qué va a pasar con Cristina?

—Me parece que Cristina le hizo mucho daño al país primero, y al peronismo después: lo destrozó.

—¿Cómo la va a recordar la historia?

—Mal, muy mal. Porque ha hecho mucho daño. Y sabiendo que hacía daño; ese es el problema. Porque si yo daño por imbécil, bueno, soy un imbécil; pero si hago daño a propósito, es perverso.

—¿Quién fue para vos, desde la vuelta de la democracia, el mejor presidente?

—No hubo un mejor presidente. Creo en la honestidad de Raúl Ricardo Alfonsín: lo amé, me peleé, lo amé, me enojé, volví a reconciliarme. Fue el que instauró la democracia, los valore. No sé si bien o mal, pero (Carlos) Menem trató de modernizar un país. Si hoy tenemos las tecnologías y todo eso (fue por él); a Puerto Madero lo transformó de un criadero de ratas en la corporación Puerto Madero. (Eduardo) Duhalde apagó el incendio, porque esto se incendiaba, y no estuvo mal en verdad. Podría haberse quedado en el poder, y sin embargo, cumplió con su palabra. Y Néstor Kirchner, un gobernador desconocido para el resto de los argentinos: hubo que aprender a pronunciar el nombre. Quería capitalizar la República Argentina, no sé si para distribuir, después, pero por lo menos eso lo hizo bien.

—Lo separás de Cristina.

—Absolutamente. A mí me cuentan que cuando muere Néstor y Cristina era presidente, dijo: "Néstor hizo todo mal, yo voy a hacer todo bien". Ni Néstor hizo todo mal, ni ella hizo todo bien. Me parece que hay un resentimiento, siempre dije: "No sé por qué siempre está enojada si le fue bien en la vida". Porque hay gente que está enojada, ahora hay manifestaciones en 9 de Julio, y tienen cierto derecho a estar enojados porque les fue mal en la vida. Ahora, si a vos te va bien, si fuiste senadora, diputada, nunca abrió un estudio jurídico porque no lo necesitaba, y si lo abrió fue para hacer hipotecas, fue Presidente de la República, no le fue mal en la vida, y sin embargo estaba enojada. Todo el mundo critica que Macri comió con Chiquita (Legrand), con Susana (Giménez), con (Marcelo) Tinelli, pero yo prefiero un presidente que coma acompañado con sus amigos y no una presidente que comía sola.

Oscar González Oro en la radio, su gran amor.
Oscar González Oro en la radio, su gran amor.

—Ahora vamos a volver a esa cena, pero antes te pregunto: ¿Cristina quiere volver a ser presidenta?

—Ojalá que no. Creo que no: está más preocupada por su situación personal y la de sus hijos que por su futuro político. Para comer no le va a faltar. Para viajar, tampoco. Pero sin embargo no puede viajar. ¿Adónde va? ¿Adónde es bienvenida?

—Recién mencionabas el encuentro de Macri con referentes del mundo del espectáculo, que generó posiciones encontradas. Y contabas, cuando empezamos a charlar, que iba a tus cumpleaños antes de ser presidente. Hoy, ¿volverías a invitarlo?

—Sí, pero no creo que vaya.

—¿Por qué?

—Porque está enojado.

—¿Por qué está enojado?

—Porque yo aposté por (Daniel) Scioli. Y tengo derecho a apostar por quien se me dé la gana.

—Mirtha lo critica en el programa muchas veces, y fue.

—Pero Mirtha dice que él ganó por ella.

—¿Ganó por ella?

—No. Ganó por los errores que cometió Daniel Scioli. Sacó 12 millones de votos, 49 %. Y si no sacó más es por necio, por no haberse separado de Cristina: si se separaba de Cristina, ganaba Scioli. Ganó por esto.

—¿Y se quedó enojado con vos desde ese momento?

—Nunca más hablé. Hablo con Iván Pavlovsky de vez en cuando, que me atiende, es un caballero. Pero no hablé nunca más ni con Marcos Peña ni con el presidente Macri. Tampoco me muero por no hablar con ellos, pero a mí me gustaría tener un diálogo sincero, a solas, con el Presidente. Me encantaría.

—¿Puede un ministro de Economía, que tiene su plata afuera, convencer a los inversores?

—No, de ninguna manera. Porque el inversor que tiene información dice: "Perdón, si los ministros y el que maneja la economía tienen la plata offshore, por más que esté blanqueada y que pague impuestos, la tiene afuera, señal de que no confía en el país. Entonces, ¿para qué yo le voy a prestar plata a un tipo que maneja la economía y tiene la plata afuera?". Él dice: "Está blanqueada y paga impuestos". A mí no me importa: blanqueala acá, traela acá, invertí acá, da mano de obra, hacé algo con esa plata. Lo único que genera esa plata son intereses en algún lugar del mundo. Lo que digo es, ¿cómo va a confiar el mundo? Todavía no llegó un peso de inversión genuina extranjera. No. Todo el mundo lo aplaude, le tocan el hombro, "Vamos bien, está todo bien". ¿Pero la plata dónde está? No ha venido. Vaca Muerta sigue muerta.

—¿Esperabas que estuviéramos mejor, a dos años y tres meses de gobierno?

—Yo sí esperaba que cambiara algo, y no cambió casi nada.

—Inclusive el clima, que estuviéramos más amigados, ¿no?

—Es que a él, como Presidente, le conviene estar peleados.

—¿La grieta le sirve?

—Sí, sí. Porque la grieta hace que, al no haber una oposición organizada, al no haber un líder de la oposición como hubo siempre en este país, como (Ricardo) Balbín, Alfonsín, (CésarJaroslavsky, que eran jefes de la oposición muy pesados, inteligentes, políticos hábiles, no corruptos. Yo al Chacho Jaroslvasky lo conocí mucho: vivía en un departamentito, no era millonario ni cosa por el estilo. Ellos vivían la política como esto del bien común. Yo pensé que veníamos a eso, y están todos sospechados. Otra vez la corrupción, otra vez bolsos de corrupción. Y ya me tienen un poco harto, ya no lo soporto.

—¿Qué opinás de la posible despenalización del aborto?

—El aborto está previsto en el Código Penal, lo que se llama el aborto eugenésico, cuando la salud de la madre corre peligro de muerte, está autorizado. Ahora digo, es mucho más que una ley, son un montón de leyes que tengan en cuenta, por ejemplo, la contención de la adolescente embarazada, si es producto de una violación, si quiere o no quiere ser mamá. Si no quiere ser mamá puede tener el hijo, y tiene que haber institutos jurídicos que permitan que ese bebé tenga una madre y un papi adoptivos. Los derechos de la persona por nacer existen, están previstos. Tiene derecho a vivir.

—¿Te sorprendió que este gobierno facilite el debate en el Congreso?

—Me sorprendió, pero también tiene que ver con la actitud de ciertas instituciones mundiales, como el Vaticano, que no nos da pelota.

—¿Fue una devolución de gentilezas posterior a la visita del Papa a Chile, que no pasó por Argentina?

—Sí, sí, no quiero nada. Que le mande camisetas a Pablo Moyano firmadas por él me parece un desafío, una provocación. Lo de Milagro Sala, otra provocación. Alguien dijo el otro día, no me acuerdo quién, si el Papa es peronista y yo lo sé, es porque él quiere que yo lo sepa; si no, no tendría por qué saberlo. Se empeñó en que supiésemos que es peronista. Y un peronista casi de izquierda. ¿Me representa a mí, como jefe de la Iglesia, como el navegante de la barca de Pedro? No, para nada.

—¿Te decepcionó?

—Sí, claro. Él, los cardenales. El otro día salió (el monseñor Héctor Rubén) Aguer a decir que es miserable la limosna que les dan, ¿pero por qué tengo que darle limosna a una institución que es multimillonaria? ¿Le tengo que dar limosna a una empresa que es multimillonaria? No. ¿Y encima te tratan de miserable porque les das poco? No tiene cara, no tiene derecho.

—Pero cuando Bergoglio fue nombrado Papa, ¿no te enorgulleció un poquitito?

—No. Yo dije: "Va a destruir la Iglesia". El otro día salió un artículo, no sé dónde en Europa, que dice que este Papa va a destruir 2 mil años de historia.

Oscar González Oro adelanta a Teleshow su vuelta a Radio 10 y a Polémica en el bar.
Oscar González Oro adelanta a Teleshow su vuelta a Radio 10 y a Polémica en el bar.

—¿Qué mirás en televisión?

—Veo poca televisión porque no me gusta la tele que hay. Veo Netflix, YouTube. Ahora estoy como un millenial porque veo muchos youtubers y me fascinan. Veo mucho corto en YouTube. En 10 minutos te cuentan una película. Y hay series en Netflix que en diez capítulos no te cuentan nada. La última que vi, que no la voy a nombrar para no crearme más enemigos, es de producción nacional: no sé cómo Netflix pone al aire una cosa así.

—No la nombrás pero todos sabemos de qué estás hablando.

—Bueno, pero no la voy a nombrar. Pésima. Mal actuada, mal dirigida, mal producida. ¿Netflix no se dio cuenta de que el producto era malo? No pago Netflix para que me ponga cosas malas.

—¿Hay algún novio que le apruebes a Susana?

—A Susana le gusta la gente más joven, por no decir pendejos (risas). Con todo cariño, obviamente. Es imposible porque ella tiene un ritmo de vida que se lo ganó laburando, y mucho, toda su vida. Le dije: "Vos necesitás un tipo grande que tenga la misma posibilidad económica que tenés vos, que pueda irse dos meses a Miami, tres meses a Punta del Este, que esté en Buenos Aires cuando vos estés. Y eso, un tipo joven no lo puede hacer porque labura o porque no tiene plata. Entonces, vas a estar sola". Y está sola, sola. Tiene mil amigos, es la mujer más querida de la Argentina, y de vez en cuando un picoteo se merece, por qué no, si está bellísima.

—¿Quién es el mejor conductor de la televisión en la actualidad?

—No sé si es el mejor, pero a mí me sorprendió el crecimiento de Luis Novaresio. Fue creciendo de a poco y hoy veo un Luis sólido, culto, inteligente, mesurado, buen entrevistador. Me parece que está en el podio, sí.

—¿Qué te pareció Nicolas Repetto en el noticiero?

—Me llamó la atención porque Repetto es un tipo que ama su libertad, que siempre hizo lo que se le dio la gana, y no hay nada más esclavizante que un noticiero.

—¿Tinelli falta en la tele hoy o la tele no extraña a nadie?

—No, la tele no extraña a nadie, a nadie. El día que no esté Chiquita vamos a hacerle homenajes y cosas por el estilo, pero la tele va a seguir. No sé si hace falta, sí, supongo que sí. Creo que a él le hace falta volver a la tele porque le gusta lo que hace.

ENTREVISTA COMPLETA:

Agradecimiento: Romina Sala peinado y maquillaje