En los últimos tiempos EL HUMOR estuvo en el banquillo y varios cómicos fueron criticados o escrachados, acusados de ofender con su trabajo y de atentar contra la integridad de las mujeres.

En julio de este año, se suspendieron dos shows de Yayo por considerarse que el actor ejercía "violencia simbólica" contra la mujer, luego de que un grupo de feministas de Punta Alta y Bahia Blanca lo repudiara. Este verano Santiago Bal protagonizó un escándalo por tocar a una actriz en un sketch y el Negro Álvarez fue duramente criticado en las redes, señalado como "misógino y homobóbico" tras su actuación en el festival de Cosquín.

¿Qué pasa entonces con el rol de aquellas personas que nos tienen que hacer reír? Consultados por Teleshow, Pichu Straneo, Fabián Gianola, Ana Acosta y Chiqui Abecasis, quienes hace más de dos décadas se dedican a la comicidad, coinciden en que hay un cambio en la sociedad, pero a la vez aseguran que hay que ser mas tolerante.

"No es como antes, no hay libertad, hay que cuidarse con un montón de temas. Mirá lo que le pasó a Cacho (Castaña), eso me da pena, él no quiso ofender  y dijo algo que se decía en otra época.  Hoy tenés que tener un cuidado con los personajes y con lo que decís para no meterte en camisa de once varas", dijo Pichu Straneo  a Teleshow la vez que reconoció que en Peligro Sin Codificar "trabajan sin red" y que lo hacen tranquilos porque no hay mala intención en los chistes que pronuncian.

No es como antes, no hay libertad, hay que cuidarse con un montón de temas

Claro que hoy por hoy, ante la duda, prefieren esquivar los temas ríspidos: "A veces inventamos en lugar de meternos con algo de actualidad. Para los que hacemos humor, ahora es muy delicado. Igualmente mi humor es muy blanco, muy naif y si vamos al caso, es boludo", dijo y recordó que sólo una vez tuvieron un inconveniente en el ciclo conducido por Diego Korol: "Cuando hicimos a las cajeras coreanas nos mandaron una carta pidiendo que no nos metamos con las colectividades, dejamos de hacerlo".

Aunque el líder de Los Rebos entiende que "hay que medirse" en lo que se dice, no tiene miedo a las críticas. Además, recordó lo ocurrido con su compañero Yayo a mediados del año pasado: "Le suspendieron los shows, se comió un garrón por un grupo que se quejaba, cuando él viene haciendo su humor hace más de quince años. Si no te gusta un espectáculo, no vayas, la gente puede elegir. Hay cosas en el trato a la mujer que no pueden ser como antes, pero a veces se van de mambo".

Muy parecida fue la opinión de Chiqui Abecasis, uno de los protagonistas de Entretelones, que además de pedir tolerancia, aseguró que el problema no está en el chiste en sí, sino en lo que cada uno entendía de él.

"No hago acuse de recibo", dijo a Teleshow al ser consultado sobre las críticas al género y se mostró seguro de lo que hace: "Intento sacarle una risa a la gente que quiera reírse conmigo. Es una cuestión de código, está demostrado por qué una persona se ríe, tienen que existir tres factores: ridiculización, exageración y satirización".

"El problema no está en lo que uno dice, sino en lo que la otra persona piensa y hace en base a eso, pero yo confío en lo que hago", dijo. Agregó que hoy por hoy "se juzgan cosas que no tienen sentido", y ejemplificó: "Si te digo 'un camello le dijo al otro…' y me decís 'los camellos no hablan', listo, ya sé que no hablan los camellos. Ahora desde eso vos podes llegar a que soy un maltratador de animales, por que ¿cómo hicieron para que el camello hable? El problema es la cabeza del receptor, no del que emite. El chiste es chiste y no hay más que chiste".

El problema no está en lo que uno dice, sino en lo que la otra persona piensa y hace en base a lo que uno dice, pero yo confío en lo que hago

Sobre las críticas en las redes sociales, como le ocurrió al Negro Álvarez hace unos días tras su presentación en Cosquín, dijo que muchas veces "el que te putea en Twitter es el mismo que en la calle te pide una foto".

Por último, hizo un llamado a la reflexión: "Estamos perdiendo mucho tiempo en mirar al otro y exigirle que abra la cabeza y no nos damos cuenta que estamos perdiendo nosotros el tiempo precioso de poder abrir la nuestra y evolucionar". Luego cerró: "Habría que descular por qué se meten tanto en esas cosas, ¿qué se está tapando? Le echan la culpa al humor de la violencia de género, pero nada que ver".

Estamos perdiendo mucho tiempo en mirar al otro y exigirle que abra la cabeza y no nos damos cuenta que estamos perdiendo nosotros el tiempo precioso de poder abrir la nuestra y evolucionar

Su compañero en la obra, Fabian Gianola, cree que "estamos en un momento de la sociedad en el que hay mucha intolerancia" y que "se ha perdido el sentido del humor". Además, dijo que hay que saber aceptar la forma de pensar del otro y convivir, para lo cual "tratar las cosas con humor" ayudará.

"Entiendo que hay cosas que enojan, pero en otras se sobreactúa. Creo que de a poco vamos a encontrar el equilibrio como sociedad", agregó.

A principios de los '90 Fabián interpretó en La familia Benvenutto a un vecino que estaba enamorado de Guillermo Francella. ¿Podría hacer hoy su personaje? "Creo que sí, era muy ingenuo, una caricatura, la gente entendía que eran dos actores jugando en una escena y riéndose de ellos mismos. A lo mejor hoy ofendería pero en ese momento funcionó muy bien. Si hacés un chiste de suegras y tenés una manifestación de suegras en la puerta, es mucho. Hay que saber convivir".

Entiendo que hay cosas que enojan, pero en otras se sobreactúa. Creo que de a poco vamos a encontrar el equilibrio como sociedad

Ana Acosta, en cambio, celebra en un punto el cambio: "Ya no nos reímos de las mismas cosas. Para la mujer muchas cosas fueron vedadas, una no se podía reír de otra mujer y por ahí un capocómico  sí podía decirle a una chica, 'uh, pero esta es una loquita'".

Además, la actriz de Entretelones asegura que probablemente quienes se vean más afectados por los cambios sean quienes se dedican al teatro de revistas, por ejemplo: "Está empezando a no ser gracioso que el capocómico se ría de la mujer, como tampoco lo es el humor que discrimina, sea por raza, por religión. Nos damos cuenta que no nos podemos reír si alguien tiene una condición social o una religión diferentes".

Está empezando a no ser gracioso que el capocómico se ría de la mujer, como tampoco lo es el humor que discrimina, sea por raza, por religión

"Está cambiando, es bueno y nos permite a los que nos dedicamos al humor buscar otras formas, no reírnos del otro, sino con el otro, esa fue siempre mi premisa", cerró.

Hace unos días, Florencia Peña también se había referido al tema en Intrusos y dijo que hoy ni Alberto Olmedo ni ninguno de los capocómicos de esa época podrían hacer lo que hacían: "Al Manosanta le cortarían las manos". Al ser consultada sobre el sketch de La Nena en Poné a Francella, ciclo donde ella trabajó, reconoció que hoy no sería conveniente hacerlo, pero que a su vez, el público tenía que discernir.

En una entrevista con Teleshow, Ariel Tarico dijo que al hacer humor "siempre alguien se va a ofender" y que eso era algo que tiene que ver con la historia y las miradas de cada uno.

La actriz de Explosivos, Gladys Florimonte, también se refirió al cambio, en una nota con el diario cordobés La Voz: "¡Hoy no se puede decir nada! yo me tengo que cuidar cuando digo algo. Hay cosas que hay que respetar, obvio, pero hay cosas muy boludas y se mete todo en la misma bolsa. A mí arriba del escenario me dicen de todo y yo me la banco, son chistes".

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