Leandro Rud: "Los médicos de la ambulancia dejaron tirado a mi papá en la vereda"

El empresario le relató a Teleshow la difícil situación que atravesó en la mañana del jueves, cuando su papá, quien ha sufrido dos ACV, se descompensó en su casa. Pero no recibió la asistencia adecuada. “Hubo abandono de persona”, denuncia Rud

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Leandro Rud
Leandro Rud

Este es el testimonio que el representante de modelos Leandro Rud acercó a Teleshow, sobre una situación que nunca imaginó que debería atravesar. Y que lo dejó conmocionado y triste, y con mucha impotencia.

Mi papá se llama Carlos Rud. Tiene 78 años. Y su salud está muy deteriorada, con diabetes y otras afecciones. En 2016 sufrió su segundo ACV, y desde entonces camina cada vez menos y tiene problemas al hablar. Cuenta con una cama ortopédica, un médico a domicilio, un kinesiólogo tres veces por semana. Y mi mamá, que lo ayuda. Y dos hijos que están pendientes de él.

En la mañana del jueves 16 se cayó al salir de la cama. Perdió la sensibilidad en los pies, empezó a sentirse mal y registró mucha fiebre. Mi mamá me llamó y fui para para la casa. Al llegar nos comunicamos con su médico de cabecera, que nos dijo: "Internenló". Y llamamos urgente a la ambulancia.

En el edificio donde viven mis padres, una torre muy importante de Capital, llamaron de inmediato a Emerphone, firma que se encarga de llamar de urgencia a una ambulancia de distintas empresas contratadas. Ese es el servicio que presta. Hace seis meses, cuando a mi papá le salvaron la vida en el Sanatorio Güemes tras ser atendido de manera excelente, también había concurrido una ambulancia convocada por Emerphone. Y como aquella vez, este jueves vinieron en tiempo y forma.

El problema fue otro.

Al llegar, los médicos de la ambulancia suben al departamento y lo revisan. Yo hablo con Pablo De Francesco, director Admistrativo y de Finanzas del Güemes, que me confirma la cama: 'Que lo trasladen acá', me avisa. La gente de la ambulancia se comunica con la obra social de mi papá. Pero no lo llevan. 'Nosotros no lo podemos trasladar', me dicen, una y otra vez. Argumentan que no tenían la confirmación de la obra social, cuando yo ya les había mostrado el mensaje del Güemes, confirmando que lo estaban esperando.

'Es una persona de muchísimo riesgo', me dice el médico de la ambulancia. 'Por eso mismo te pido que lo traslademos rápido', les ruego. Así estuvimos durante una hora. 'Nos tenemos que ir y no lo vamos a trasladar', me avisan los de la ambulancia, mientras en el teléfono De Francesco me explicaba que él mismo se había comunicado con la obra social de mi papá y el traslado estaba autorizado.

No hubo caso. Los médicos lo bajan a mi papá, y me lo dejan en la calle… 'Yo a la ambulancia no lo subo; llevátelo vos', me dicen. Entonces me ayudan a subirlo a mi auto, y lo tengo que llevar ahí, con todos los riesgos que esto implica. Los médicos se van. Y mi papá ahí, puesto en el auto, consciente de todo lo que pasa, pero sin entender nada: un hombre de 78 años, con dos ACV, ya muy desgastado…

En el Güemes me permiten ingresar por el sector de las ambulancias. Ya había una camilla esperándolo, pero los médicos no podían bajarlo del auto: mi papá tenía el cuerpo rígido, sin movilidad. Cuando lo lograron, lo llevaron a la Guardia y empezaron a controlarlo.

Hoy, mi papá se encuentra estable. Le están haciendo todos los estudios y le siguen encontrando cosas. Seguirá internado varios días más. Agradezco a todo el equipo médico del Güemes, a De Francesco, al Dr. Néstor Morgulis, director Médico del sanatorio. También a Pablo "El Chato" Prada, quien en su momento me contactó con ellos. Entre todos, le salvaron la vida a mi papá.

Todavía conmocionado y triste por lo que vivimos ayer con mi familia, con mucha impotencia, escribí estas palabras para evitar que otra persona mayor como él pase por esta situación tan traumática, tan límite. Porque si mi papá no tenía la posibilidad de que lo trasladaran, se moría en su casa. O en la vereda. Y busco con este testimonio que a nadie le ocurra lo mismo, que nadie sufra una circunstancia similar.

Aquí hubo abandono de persona. Por eso me pondré en contacto con el abogado Fernando Burlando. No pretendo dinero, ni nada material a cambio. Si obtengo algo tras la demanda se lo donaré a quien lo necesite.

"Seguí esperando, seguí esperando", me decían los médicos de la ambulancia. Y nadie debería escuchar algo así, jamás. Sobre todo cuando no hay tiempo para perder. Ni esperar. Sobre todo cuando la vida y la salud de una persona están en riesgo. Esa persona a la que ellos deberían ayudar.

 

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