Nicolás Cabré / Virtual Press
Nicolás Cabré / Virtual Press

Es otro Nicolás Cabre. ¿Mejor o peor? Muy distinto: eso seguro. Y el cambio tiene nombre y apellido: Rufina Cabré. Por ella, el actor puso la televisión en pausa y se volcó al teatro con El quilombero, obra con la cual hará temporada en Villa Carlos Paz (esta semana, yendo a esa ciudad, ¡asistió a su compañera Mercedes Oviedo tras un accidente automovilístico!). Y desde la temporada invernal estará con Sugar, una nueva puesta en escena del recordado musical de Susana Giménez.

"Hacer teatro me permite tener la vida que quiero tener, y priorizar lo que me hace feliz: me da tiempo para ir a buscar a mi hija al colegio, para llevarla, traerla, estar con ella a la tarde", le contó Cabré a Catalina Dlugi en La Once Diez. En unos días estrenará la comedia en Carlos Paz, donde hará temporada. Y Rufina se turnará, pasando quince días en Córdoba con él, otros quince en Buenos Aires con su mamá, Eugenia Suárez, y así. "No podría estar dos meses en un lugar sin ver a Rufi", reconoce sobre su "prioridad absoluta".

Cuando llevo a Rufina, con ‘La China’ nos quedamos veinte minutos hablando de cualquier cosa.

El cuidado en el tiempo que pasa con Rufina -en cantidad y calidad- encuentra una explicación en la propia niñez de Cabre. "Mi papá trabajaba mucho. Yo tenía cuatro años, y me acuerdo tal cual: mi papá era colectivero, y cuando llegaba a mi casa con mi hermano íbamos corriendo, nos trepábamos, él nos abrazaba… y mi mamá enseguida nos decía que nos fuéramos a dormir porque teníamos que ir al colegio", contó Nico, con marcado pesar.

Por eso, la televisión seguirá allá, relegada, al menos por ahora. Es que una tira diaria lo obligaría a cambiar su rutina. "No me haría feliz que otra persona lleve a Rufi al colegio… -dice Cabré- Estar ocupado y no verla a ella me haría estar de mal humor. Así estoy tranquilo, y hago que los demás también estén tranquilos".

Si no viera a Rufina estaría de mal humor. Así estoy tranquilo, y hago que los demás también estén tranquilos

Entonces, ¡está todo bárbaro! Bueno, no todo. Nicolás ya empieza a sentir cierto escozor cuando su hija le habla de sus compañeritos del jardín. El actor se reconoce como un papá celoso, y viéndose en algunos años con una Rufina más grande, el actor hace un mea culpa con su pasado de picaflor: "Me las va a hacer pagar todas…", ríe.

Cabré y su novia (Revista Hola)
Cabré y su novia (Revista Hola)

Mientras admite -a regañadientes- que sigue de novio con la actriz y cantante Josefina Silveyra, ¿cuál es su relación con la mamá de Rufina? "Más allá de que no haya funcionado la relación, o lo que esperábamos, a lo que apostábamos, siempre tuvimos claro cómo eran las cosas -advierte Nicolás-. Simplemente aceptamos una realidad que se estaba dando: había cosas que no funcionaban. Y no hubo un enfrentamiento, no hubo maldad, y Rufi no nos vio discutir. Además, no es que la llevo a la casa de La China y me voy: a lo mejor nos quedamos veinte minutos hablando de cualquier cosa. Somos dos personas que se quisieron mucho de una manera, y ahora nos queremos de otra".