Natalie Weber contó que rastrea por celular a Mauro Zárate y lo llamó en vivo: “Si no atiende, se pudre”

La modelo y panelista narró cómo maneja los celos con su marido luego de casi veinte años de relación y dos hijos en común

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La panelista contó cómo controla a su marido

El escándalo de Mauro Icardi y la China Suárez en un boliche de Costanera Norte fue el punto de partida, pero la conversación en Intrusos (América TV) terminó en un lugar completamente distinto. Natalie Weber, panelista del programa y pareja de Mauro Zárate desde 2011, tomó el episodio como excusa para hablar sin filtros de sus propios métodos para controlar al futbolista. Lo que siguió fue uno de los momentos más comentados de la jornada televisiva: una confesión en cadena que culminó con una videollamada en vivo al propio Zárate, con campera puesta y sin haber avisado que había salido.

Todo arrancó cuando el conductor Adrián Pallares le preguntó directamente si tenía el rastreador del teléfono de su marido activado. Natalie no dudó: “Sí”. Y lejos de defenderse, se adelantó a cualquier cuestionamiento con una recomendación al panel: “Perdón, no lo hagan en sus casas. Pero si pueden, pónganse el 360 en el teléfono”.

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Las reglas de la convivencia quedaron claras enseguida. Zárate no solo tiene el GPS activo: también tiene la obligación de atender siempre que Natalie llame. “Cuando tengo esa duda, llamo por teléfono. Si no atiende, se pudre”. Y por si quedaba alguna duda: “Él tiene que atenderme siempre el teléfono”.

Natalie aclaró que el sistema no funciona las 24 horas. Cuando Zárate está en casa, no hace falta llamar. “Cuando yo no estoy en casa”, explicó, es cuando activa el protocolo: primero revisa la ubicación y después marca. El momento de mayor riesgo, según ella, es cuando está al aire, porque es justo entonces cuando no puede controlarlo en persona y sus hijos no están con el padre como para estar segura al 100% de su paradero.

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El panel no tardó en desafiarla. Si el sistema era tan efectivo, ¿por qué no demostrarlo en vivo? Natalie aceptó y llamó a Zárate por videollamada con el altavoz puesto y todo el estudio mirando. El teléfono sonó. Y sonó. Natalie empezó a impacientarse: “No quiero pensar que me está mirando y no está atendiendo a propósito”.

Finalmente, Zárate atendió. Pero la imagen que apareció en pantalla no era exactamente la de alguien en casa descansando: tenía la campera puesta. Natalie no lo dejó pasar: “¿Dónde estás que estás con campera? No me dijiste que salías”. El panel estalló. Pallares cerró el momento con una frase que resumió todo: “Arruinamos la tarde a alguien”.

Natalie cortó la llamada con un escueto “Bueno, listo, chau” y el programa siguió. Pero el episodio de la campera quedó flotando en el aire como prueba de que el sistema, en tiempo real, había arrojado exactamente el tipo de resultado que lo justifica.

Con 17 años de relación encima, Natalie fue clara sobre cómo llegaron hasta acá. “La verdad, hace muchos años no nos peleamos por celos”. La explicación que ofreció fue pragmática: “Son contratos que uno hace con el otro y está el trato”. Y agregó, con la misma lógica: “Por ahora la fórmula funciona”.

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Natalie y Mauro son padres de dos niños, Mía y Rocco

Cuando le preguntaron si consideraría abrir la pareja, la respuesta no admitió matices: “No. Lo mato.” Una pausa. “Me baja la presión”.

El cierre llegó con una anécdota que el panel no esperaba. Pallares le preguntó si alguna vez había agarrado a alguien de los pelos. Natalie confirmó que sí, una vez, en Italia. La situación había sido sencilla en apariencia: dos chicas le pidieron una foto a Zárate en un boliche, Natalie se ofreció a sacarla y cuando estaba contando para disparar el obturador, una de ellas le plantó un beso al futbolista. “Las desubicadas, para mí hay que ubicarlas”, dijo, sin mayores explicaciones sobre lo que siguió.

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