Un agente de IA eligió una terapia y la inyectó en el cerebro de un ratón vivo con epilepsia

Dos de los tres modelos de Claude de Anthropic que probó la startup se negaron a operar y el elegido se detuvo en plena cirugía

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un agente de inteligencia artificial seleccionó e inyectó una terapia génica en el cerebro de un ratón con epilepsia. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una empresa de biotecnología denominada Exin Therapeutics permitió que un agente de IA basado en Claude, de Anthropic, eligiera una terapia génica y la inyectara en el cerebro de un ratón vivo con epilepsia. Según su director ejecutivo, Gabriel Ocana-Santero, es la primera vez que una IA decide un tratamiento y también lo aplica en un mamífero.

Dicha startup utiliza IA para desarrollar medicamentos contra la epilepsia y enfermedades neurodegenerativas. Contó el experimento en un hilo de la red X.

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Al agente le dieron tres elementos: una lista con 19 terapias génicas posibles, un ratón con epilepsia y un equipo quirúrgico automatizado con cámaras. La única indicación era reducir las convulsiones del animal, según The Decoder.

La IA analizó cómo se producen las convulsiones en ese modelo de ratón y propuso una terapia para fortalecer una señal que reduce la actividad cerebral. Eligió una zona del cerebro que, según estudios científicos, es donde comienzan ese tipo de crisis. También descartó otra opción porque había fallado en una investigación anterior.

Las versiones Claude Opus 5.5 y Claude Opus 5 rechazaron intervenir al animal vivo antes de la aceptación de Claude Sonnet 5. (REUTERS/Carlos Barria)
Las versiones Claude Opus 5.5 y Claude Opus 5 rechazaron intervenir al animal vivo antes de la aceptación de Claude Sonnet 5. (REUTERS/Carlos Barria)

La IA calculó dónde hacer la inyección usando tres artículos científicos. Además, decidió por sí sola el volumen de la inyección, la velocidad y los tiempos de espera. Durante el procedimiento, hizo 32 observaciones mediante la cámara, como verificar si había sangrado.

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El ratón se recupera bien, según Ocana-Santero. Todavía no hay datos sobre si la terapia redujo las convulsiones: el equipo espera a que haga efecto para evaluarla. La empresa probará ahora otros modelos, entre ellos Grok, para comparar su desempeño.

Ocana-Santero dijo a Wired que la supervisión humana sigue siendo clave cuando hay animales vivos y que es demasiado pronto para usar un agente de IA en un cerebro humano. El equipo prevé publicar un informe técnico.

El agente interrumpió la intervención al detectar un desajuste de calibración en los límites físicos del instrumental quirúrgico. (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)
El agente interrumpió la intervención al detectar un desajuste de calibración en los límites físicos del instrumental quirúrgico. (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration)

Cómo fue el experimento inicialmente

Los investigadores probaron primero Claude Opus 5.5, el más potente de los tres, que se negó a guiar la aguja. Según Ocana-Santero, el agente dijo que algo en su propia salida le indicaba que no debía hacerlo.

Claude Opus 5 completó un ensayo con agua y papel milimetrado, pero se detuvo ante el animal real. Según el medio mencionado, razonó que empezar algo que quizá no pudiera terminar en un animal anestesiado era peor que no empezar. Solo Claude Sonnet 5, un modelo de uso más cotidiano, aceptó hacer toda la operación.

El equipo puso límites. Un veterinario matriculado hizo la craneotomía, es decir, la apertura del cráneo, que el agente no podía realizar.

La empresa Exin Therapeutics suministró una lista de 19 tratamientos posibles al sistema para reducir las convulsiones del animal. (REUTERS/Dado Ruvic)
La empresa Exin Therapeutics suministró una lista de 19 tratamientos posibles al sistema para reducir las convulsiones del animal. (REUTERS/Dado Ruvic)

Asimismo, aprobó cada paso irreversible y tenía un botón de emergencia que cortaba la energía de todos los motores. Wired añade que el agente no podía modificar el código del equipo.

Por qué un agente de IA se detuvo al realizar el experimento

Tras una desconexión, el agente detectó que su cálculo ubicaba la aguja a 34 milímetros en un eje donde el equipo solo alcanza 30, según el resumen de NDTV del hilo. Se negó a continuar. El equipo reinició la referencia, el resultado fue el mismo y el agente volvió a negarse.

Gabriel Ocana-Santero afirmó que la supervisión humana es indispensable y descartó la aplicación de esta tecnología en cerebros humanos. (REUTERS/Dado Ruvic/File Photo)
Gabriel Ocana-Santero afirmó que la supervisión humana es indispensable y descartó la aplicación de esta tecnología en cerebros humanos. (REUTERS/Dado Ruvic/File Photo)

Tenía razón: movimientos manuales durante una pausa anterior habían desajustado el control del equipo. Ocana-Santero escribió que fue una experiencia frustrante, que muestra cuánto se puede depender de estos modelos y qué pasa cuando dicen que no en mitad de un procedimiento con tiempo limitado.

Las dos fuentes difieren en cómo se resolvió el problema. The Decoder informó que el investigador corrigió el código a mano. Wired, que lo hizo otro agente, basado en Opus 5, al que no le dijeron que había una cirugía en curso. Una operación de este tipo dura unos 45 minutos y esta se extendió algo más de una hora.

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