La app que ayuda a las mujeres a rastrear a sus acosadores en tiempo real ya funciona en Corea del Sur

El sistema conecta a la policía, la víctima y el agresor mediante dispositivos GPS para responder con mayor rapidez ante incumplimientos de órdenes de alejamiento

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Una mujer surcoreana de perfil sostiene un celular con ambas manos, observando un mapa de ruta en la pantalla.
Corea del Sur empieza a probar aplicación que le permite a las mujeres observar en tiempo real la ubicación de sus acosadores. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Corea del Sur puso en marcha una aplicación móvil que permite a las mujeres rastrear en tiempo real la ubicación de personas identificadas como acosadores, una herramienta diseñada para reforzar las medidas de protección de las víctimas y facilitar una respuesta más rápida ante posibles incumplimientos de órdenes judiciales.

La aplicación forma parte de una estrategia impulsada por las autoridades surcoreanas para combatir el acoso persistente, un delito que ha cobrado mayor relevancia en el país durante los últimos años tras varios casos de agresiones y homicidios relacionados con perseguidores reincidentes. Gracias a este sistema, las víctimas pueden recibir alertas cuando el agresor se aproxima a una distancia determinada y compartir esa información de inmediato con las fuerzas de seguridad.

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La medida se apoya en dispositivos electrónicos de monitoreo que deben portar determinados agresores por orden judicial. De esta forma, la aplicación no rastrea a cualquier ciudadano, sino únicamente a personas sometidas a vigilancia electrónica como parte de medidas cautelares o condenas relacionadas con delitos de acoso.

Mujer en gabardina mirando un smartphone con mapa y alerta de seguridad. Una patrulla de policía se acerca por una calle de Seúl con edificios iluminados.
Una mujer en una calle de Seúl por la noche consulta una alerta de seguridad en su smartphone, mientras una patrulla de policía se acerca en el fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo funciona la aplicación para proteger a las víctimas

El sistema conecta tres elementos: el brazalete o dispositivo GPS que lleva el agresor, la aplicación instalada en el teléfono de la víctima y el centro de monitoreo de las autoridades.

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Cuando el acosador ingresa en un radio previamente definido por la justicia, la aplicación envía una notificación automática indicando que la persona vigilada se encuentra cerca. Al mismo tiempo, la policía recibe la misma alerta para evaluar una intervención inmediata.

El objetivo es reducir el tiempo de respuesta ante posibles violaciones de las restricciones de acercamiento, ya que en muchos casos las víctimas solo descubrían que el agresor estaba cerca cuando el contacto ya se había producido.

Además de mostrar la ubicación aproximada del acosador, el sistema permite registrar los movimientos y generar evidencia en caso de incumplimiento de las medidas judiciales.

Un teléfono móvil exhibe un mapa de ciudad con dos marcadores, "Victim" y "Monitored Person", sobre un fondo de sala de monitoreo policial con pantallas.
Una aplicación móvil muestra un mapa urbano con la ubicación de una víctima y una persona monitoreada por GPS, enmarcada por un centro de control policial con múltiples pantallas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una respuesta al aumento de los casos de acoso

La creación de esta herramienta responde al crecimiento de los delitos de acoso en Corea del Sur durante los últimos años.

Diversos casos de alto perfil evidenciaron que las órdenes de alejamiento tradicionales no siempre eran suficientes para proteger a las víctimas. En algunos episodios, los agresores continuaron siguiendo o amenazando a las personas incluso después de recibir prohibiciones judiciales, y algunos ataques terminaron con consecuencias fatales.

Ante ese escenario, el gobierno reforzó la legislación contra el acoso e incorporó nuevas tecnologías de vigilancia para impedir que los agresores reincidan.

La aplicación representa una evolución de esas medidas, al ofrecer información en tiempo real tanto a la víctima como a las autoridades encargadas de hacer cumplir las restricciones.

Agente de policía de Corea del Sur sentada frente a múltiples pantallas de monitoreo con mapas, junto a una mujer que sostiene un teléfono con una notificación.
Una agente de policía de Corea del Sur observa pantallas con mapas y alertas de ubicación mientras una mujer revisa una notificación de seguridad en su teléfono dentro de una oficina de monitoreo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Solo funciona con agresores bajo vigilancia judicial

Las autoridades aclararon que la herramienta no permite rastrear libremente a cualquier persona. Su funcionamiento depende de que exista una resolución judicial que obligue al agresor a portar un dispositivo de localización electrónica. Sin ese requisito, la aplicación no puede acceder a la ubicación de ningún individuo.

Este punto busca equilibrar la protección de las víctimas con el respeto a las normas de privacidad y al debido proceso.

Además, únicamente las personas autorizadas dentro del procedimiento judicial pueden acceder a la información generada por el sistema.

Vista panorámica de Seúl al atardecer con edificios altos, una mujer en primer plano usando un teléfono móvil y elementos de realidad aumentada con iconos GPS y rutas verdes.
Una mujer camina por una acera en Seúl mientras la ciudad muestra elementos de realidad aumentada para navegación y seguridad pública en un entorno urbano innovador. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tecnología como apoyo, no como reemplazo de la justicia

Especialistas en seguridad consideran que este tipo de aplicaciones pueden reducir el riesgo para las víctimas, aunque advierten que la tecnología por sí sola no elimina el problema.

El éxito del sistema depende de que las alertas sean atendidas con rapidez por la policía y de que existan protocolos eficaces para responder cuando un agresor viola las restricciones impuestas por la justicia.

También destacan la importancia de complementar estas herramientas con asistencia psicológica, asesoría legal y mecanismos de protección integral para las víctimas.

En el caso de Corea del Sur, las autoridades esperan que la combinación entre monitoreo electrónico, notificaciones en tiempo real y respuesta policial contribuya a prevenir nuevos episodios de violencia derivados del acoso persistente.

La experiencia del país asiático también podría servir como referencia para otras naciones que buscan incorporar tecnología en sus sistemas de protección a víctimas de violencia y acoso. Aunque cada legislación establece límites distintos sobre el uso del monitoreo electrónico, el modelo surcoreano muestra cómo las aplicaciones móviles pueden convertirse en un complemento para hacer cumplir las órdenes judiciales y ofrecer una capa adicional de seguridad a quienes enfrentan situaciones de riesgo.

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