Un robot dental del tamaño de un corcho promete preparar coronas con una precisión milimétrica: cómo funciona

La propuesta combina un escaneo inicial, una planificación personalizada y una intervención automatizada para encargar y ajustar la restauración definitiva el mismo día, con menos esperas y pasos clínicos

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Un robot quirúrgico compacto metálico con fresa rotativa sobre un diente molar blanco translúcido iluminado con luz cian sobre fondo oscuro con partículas.
El Miniature Intraoral Robot (MIR) desarrollado por la Universidad de Basilea permite una preparación dental digitalizada y automatizada con precisión submilimétrica.(Imagen Ilustrativa Infobae)

El avance de la robótica aplicada a la odontología marca un antes y un después en la forma de abordar los tratamientos restaurativos. El desarrollo reciente del Miniature Intraoral Robot (MIR), presentado por el equipo del Departamento de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Basilea, plantea un uso de precisión y automatización en consultorios dentales.

Hasta ahora, la restauración dental convencional, como la preparación para una corona, implicaba procesos manuales complejos, dependientes de la destreza individual de cada profesional.

Según advierte el artículo publicado en IEEE Transactions on Medical Robotics and Bionics, “la restauración dental es comúnmente requerida para abordar necesidades médicas o estéticas... Estas condiciones defectuosas suelen tratarse con la restauración parcial o total de la estructura dental, como rellenos, coronas o carillas”. Esto a menudo implica varias sesiones, largos tiempos de espera y la remoción innecesaria de tejido sano, lo cual puede aumentar el riesgo de complicaciones.

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En la actualidad, un prototipo robótico del tamaño de un corcho de vino puede preparar piezas dentarias con precisión submilimétrica, siguiendo planes digitales personalizados para cada paciente.

Del trabajo manual al robot

Una dentista con gorro de lupa y mascarilla examina la boca abierta de un hombre mayor sentado en un sillón dental, utilizando un espejo y una sonda.
La automatización robótica en odontología reduce la remoción de tejido sano, minimiza la invasividad de los procedimientos y mejora la predictibilidad de los resultados restaurativos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El MIR “fue diseñado para ser montado en el interior de la boca y accionado por motores ubicados a distancia, y transmite el movimiento a través de ejes flexibles y cables”.

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Su tamaño compacto, de apenas 43 × 26 × 28 milímetros, le permite “encajar cómodamente en la boca abierta”, según explica la Dra. Yukiko Tomooka, primera autora de la investigación. El sistema prevé una férula personalizada que fija el robot en la posición justa, y permite que actúe con precisión incluso ante pequeños movimientos del paciente.

La principal innovación radica en que, tras un escaneo digital inicial, el tratamiento puede planificarse de manera exacta y personalizada: “Después de un escaneo en la primera cita, los odontólogos pueden planificar exactamente en qué forma el robot debe retirar el material dental, y la corona puede ser encargada directamente e instalada en la misma sesión”.

Un dentista con guantes azules sonríe mientras muestra una tableta a un paciente sentado en una silla dental. Se ven instrumentos odontológicos en primer plano.
Los desarrolladores subrayan que aún se requieren más pruebas antes de su adopción clínica generalizada, especialmente en escenarios reales con tejidos blandos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De esta forma, “el flujo de trabajo automatizado propuesto permitiría minimizar la cantidad de sustancia dental a remover, optimizar la precisión y reducir el número de citas clínicas”.

Este desarrollo impulsa la transición de la odontología artesanal —altamente dependiente de la habilidad manual— hacia un modelo digital y automatizado, con resultados constantes.

La precisión y el protocolo digital del MIR

Boca abierta de una persona con dientes, dos manos con guantes rosados, dos instrumentos dentales metálicos.
El sistema del robot dental incluye una férula personalizada que garantiza estabilidad durante el procedimiento, aun cuando el paciente realice movimientos pequeños. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Durante las pruebas en modelos de resina y cerámica con una dureza similar al esmalte dental, el MIR realizó “la preparación en dos etapas: primero, utilizando una fresa ancha para reducir la superficie, y luego, una fresa más larga y delgada para trabajar los laterales del diente”.

Los ensayos registraron “un error de posición medio de apenas 0,18 milímetros”, cifra muy por debajo de los márgenes clínicos. Los investigadores remarcan que, incluso sin contar todavía con sensores de posición internos, ya se alcanzaron resultados de “precisión submilimétrica”, y anticipan que la integración de sensores “permitirá alcanzar niveles de exactitud aún mayores”.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los ensayos sobre modelos simulados demostraron precisión submilimétrica, anticipando mejoras con la integración de sensores internos.(Imagen Ilustrativa Infobae)

El robot está construido con materiales aptos para autoclave, como titanio y acero inoxidable; su diseño modular facilita la integración de tecnologías y sensores miniaturizados para el control en tiempo real. Este avance, describen los autores, permitirá que “la restauración definitiva pueda ser colocada el mismo día, eliminando esperas, costos y riesgos asociados a tratamientos prolongados”.

El enfoque también apunta a reducir la removilización de tejido sano: “Automatizar la preparación dental usando robótica permite lograr resultados más consistentes y predecibles, además de reducir el grado de invasividad de los tratamientos”.

Los desafíos de la robótica en odontología

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Tras un escaneo digital inicial, el Miniature Intraoral Robot permite planificar y realizar restauraciones exactamente, posibilitando la colocación de coronas en una sola sesión clínica.

Pese al progreso alcanzado, el equipo reconoce que “aún son necesarias más pruebas antes de una aplicación clínica generalizada”. Entre los retos se destacan la integración de sensores de retroalimentación in situ, la validación en escenarios más complejos (boca humana real, con tejidos blandos y saliva) y el perfeccionamiento de la fabricación para conseguir mayor estabilidad repetitiva.

El profesor Georg Rauter, encargado del proyecto, pone énfasis en la colaboración entre disciplinas: “Trabajamos en estrecha colaboración con odontólogos de la práctica clínica para asegurarnos de que los desarrollos robóticos sean realmente aplicables y útiles en el entorno real”.

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