OpenAI quería el iPhone como vidriera: ahora amenaza a Apple con la Justicia por un acuerdo que no le dejó nada

La startup más valiosa de la inteligencia artificial entró a la sociedad con Apple buscando millones de suscriptores y terminó preparando una notificación por incumplimiento de contrato: el dueño del dispositivo impone las reglas, no el dueño del modelo

Guardar
Google icon
OpenAI amenaza a Apple con acciones legales por presunto incumplimiento de contrato en acuerdo de integración de ChatGPT al iPhone (REUTERS/Dado Ruvic)
OpenAI amenaza a Apple con acciones legales por presunto incumplimiento de contrato en acuerdo de integración de ChatGPT al iPhone (REUTERS/Dado Ruvic)

En junio de 2024, Sam Altman se sentó entre el público del campus de Apple para escuchar cómo presentaban el acuerdo que iba a meter a ChatGPT dentro del iPhone. El jefe de software de Apple, Craig Federighi, llamó a OpenAI “pionera y líder del mercado” en inteligencia artificial. Para una empresa que buscaba escala, ese día parecía el premio mayor: entrar a un ecosistema de miles de millones de dispositivos sin pagar un peso de publicidad.

Dos años después, la escena se invirtió. Según informó esta semana Bloomberg, los abogados de OpenAI trabajan con un estudio externo para enviarle a Apple una notificación por presunto incumplimiento de contrato. No es todavía una demanda formal, pero es el paso previo. La empresa que entró a celebrar ahora prepara munición legal.

PUBLICIDAD

La empresa liderada por Sam Altman acusa a Apple de perjudicar su imagen ante los usuarios por cómo la tecnología fue implementada dentro del iPhone (REUTERS/Ken Cedeno)
La empresa liderada por Sam Altman acusa a Apple de perjudicar su imagen ante los usuarios por cómo la tecnología fue implementada dentro del iPhone (REUTERS/Ken Cedeno)

El que pone el dispositivo dicta las condiciones, no el que pone el modelo

La queja de fondo de OpenAI es concreta: el acuerdo nunca rindió lo prometido. La compañía calculó que la integración con Siri podía generarle miles de millones de dólares al año en suscripciones. No se acercó ni de lejos. Peor: cree que la forma en que Apple incrustó la tecnología terminó dañando su propia marca ante los usuarios.

La explicación es de diseño. Para que Siri devuelva una respuesta de ChatGPT, el usuario tiene que nombrar la palabra “ChatGPT” de manera explícita. Las respuestas aparecen en una ventana chica, con información recortada. El resultado: los clientes de Apple prefieren ir directo a la aplicación de ChatGPT antes que pasar por Siri. La vidriera existe, pero está en un rincón sin luz.

PUBLICIDAD

Lo que revela el caso es una asimetría que la industria de la IA todavía no termina de digerir. Durante tres años, el relato fue que el poder estaba en el modelo: quien tuviera el sistema más capaz, ganaba. La pelea entre Apple y OpenAI muestra lo contrario. El modelo más avanzado vale poco si quien controla la puerta de entrada decide a qué altura colgar el cartel.

Una mano sostiene un teléfono inteligente mostrando el logo de ChatGPT y su nombre en una pantalla blanca, con un fondo difuminado.
El acuerdo entre OpenAI y Apple se firmó sin detalles claros sobre el producto, bajo una promesa de confianza que resultó desfavorable para la IA (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una sociedad que se firmó sin letra chica

Un ejecutivo de OpenAI, citado por la agencia, lo resumió sin filtro. Contó que cuando surgió la oportunidad sonaba inmejorable: conseguir una cantidad enorme de clientes y distribución en un ecosistema móvil gigante. Pero Apple, en ese momento, no quiso precisar qué iba a ser el producto. La frase que define el trato, según el medio económico: Apple les pidió que confiaran y dieran un salto de fe.

El salto de fe salió mal. Y la consecuencia es estructural. OpenAI no quiso trabajar con Apple en la nueva generación de modelos porque se sintió quemada por la relación inicial, y el mismo ejecutivo lo explicó así, según consignó Bloomberg: Apple tiene tanto poder de mercado que puede dictar las condiciones.

El contraste con otro proveedor es elocuente. Apple le paga a Google cerca de USD 1.000 millones al año por su tecnología de IA. A OpenAI nunca le ofreció algo parecido. La diferencia no es de calidad técnica: es de quién necesita a quién.

Siri tendrá un cambio en su comunicación con los usuarios de iPhone. (Foto: Apple)
La integración de ChatGPT dentro de Siri exige que el usuario mencione explícitamente 'ChatGPT', lo que limita el uso y la exposición de la marca (Foto: Apple)

La vidriera ya no es exclusiva y nunca fue el negocio

El cierre del ciclo llega en pocos meses. Apple abrirá sus plataformas a varios proveedores y ya prueba integraciones con Claude, de Anthropic, y con Gemini, de Google. El Siri renovado se presentará en la conferencia de desarrolladores de la compañía el 8 de junio. ChatGPT dejará de ser la única opción integrada, aunque Bloomberg señala que el nuevo sistema, con un selector de modelos a la vista, podría hasta exhibir mejor a OpenAI. La startup, de todos modos, aclara que esa apertura no es lo que motiva la acción legal.

El dato que ordena todo es de mercado. Anthropic, según informó Bloomberg, negocia capital fresco a una valuación superior a los USD 900.000 millones. Hace dos años, OpenAI no tenía rival serio en la vidriera de Apple. Hoy tiene dos, y la vidriera además dejó de ser suya.

Ilustración digital de un iPhone con la pantalla mostrando tres botones de selección de IA (OpenAI, Anthropic Claude, Google Gemini). Un dedo humano toca el botón de Claude. El logo de Apple aparece arriba.
Apple abrirá sus plataformas a otros proveedores de IA como Claude y Gemini, y ChatGPT dejará de ser la única opción integrada en Siri a partir de junio (Imagen Ilustrativa Infobae)

OpenAI aprendió tarde una lección vieja de la economía de plataformas: el que fabrica el mejor producto no manda si no controla el estante donde se exhibe. Apple no necesitó un modelo superior para imponerse. Le alcanzó con ser dueña del teléfono.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD