
Durante el juicio que se desarrolla en California y que podría determinar el futuro de OpenAI, emergió un dato que conecta la disputa legal con un proyecto de escala planetaria: Elon Musk habría buscado el control total de la organización, en parte, para recaudar los USD 80.000 millones que necesitaba para construir una ciudad autosuficiente en Marte.
Así lo declaró Greg Brockman, presidente de OpenAI, en su segundo día de testimonio ante el tribunal.
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Por qué Musk quería el control de OpenAI según el testimonio de Brockman
Según relató Brockman, en 2017 Musk impulsó un cambio en la estructura corporativa de OpenAI argumentando que una entidad sin fines de lucro no podía recaudar el capital necesario para desarrollar modelos avanzados de inteligencia artificial.
Pero detrás de ese argumento había una condición: Musk exigía quedarse al frente de la organización si se producía dicha transformación.
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Brockman describió una reunión especialmente tensa en la que Musk sostuvo que merecía una participación mayoritaria en OpenAI debido a su experiencia empresarial. El motivo que alegó para justificar esa exigencia fue concreto: necesitaba esos recursos para financiar su proyecto en Marte.
“Dijo que necesitaba 80.000 millones de dólares para crear una ciudad” en Marte, declaró Brockman ante el tribunal. “Al final, necesitaba el control total”. Brockman añadió que Musk afirmó que él mismo decidiría cuándo ceder dicho control. Esta declaración fue dada a conocer por Reuters.
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Cómo terminó la reunión de agosto de 2017 entre Musk y el equipo de OpenAI
La reunión, celebrada en agosto de 2017, comenzó en un clima distendido. Musk había regalado recientemente vehículos Tesla a algunos empleados de OpenAI en reconocimiento por su trabajo, e Ilya Sutskever, entonces científico jefe de la organización, había pintado un cuadro de un Tesla para obsequiárselo a Musk como muestra de agradecimiento.
El ambiente cambió cuando se discutió una posible estructura de capital que no era del agrado de Musk. Según Brockman, el fundador de Tesla y SpaceX respondió con un rotundo “Me niego” y se levantó de forma tan brusca que Brockman llegó a temer que le golpeara.
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En lugar de eso, Musk tomó el cuadro de Sutskever y salió furioso de la reunión, advirtiendo que retendría cualquier nueva financiación hasta que se resolvieran los asuntos pendientes.
De qué acusa Musk a OpenAI y qué reclama en el juicio
El contexto del testimonio de Brockman es el juicio que Musk inició contra OpenAI y su consejero delegado, Sam Altman. Musk alega que fue engañado para que donara USD 38 millones a la organización sin fines de lucro, para luego ver cómo esta abandonaba sus objetivos filantrópicos y se convertía en una entidad con fines de lucro orientada al enriquecimiento personal de sus directivos.
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Como compensación, Musk reclama USD 150.000 millones en concepto de daños y perjuicios, que deberían abonarse a la organización sin fines de lucro, además de la destitución de Altman y Brockman de sus cargos directivos. Musk abandonó el consejo de administración de OpenAI en febrero de 2018.
Por su parte, Brockman declaró ante el tribunal que Musk apoyó en su momento la transformación de OpenAI en una empresa con fines de lucro, y que OpenAI tiene previsto invertir USD 50.000 millones en recursos de computación durante 2026.
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El juicio contra OpenAI
El juicio enfrenta dos versiones sobre el origen y el propósito de OpenAI. Elon Musk sostiene que la organización traicionó el pacto fundacional de 2015 al transformarse de una entidad sin fines de lucro dedicada al beneficio de la humanidad en lo que describe como una “subsidiaria de código cerrado” de Microsoft.
Su demanda exige que la compañía libere su tecnología, incluido GPT-4, y reclama una indemnización cercana a los USD 150.000 millones, bajo el argumento de que Sam Altman antepuso el lucro personal y corporativo a la seguridad global.
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La defensa de OpenAI presenta una narrativa opuesta. Altman y Greg Brockman aportaron correos electrónicos que, según alegan, demuestran que el propio Musk estuvo de acuerdo en su momento con la necesidad de recaudar miles de millones para competir con gigantes como Google.
Para OpenAI, el conflicto no giró en torno al dinero sino al control: Musk quería dirigir la compañía y, al no conseguirlo, optó por impugnar su crecimiento desde los tribunales.
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