Nuevas víctimas de la escasez de hardware por la IA: ahora se venden cada vez menos placas base y CPU

El aumento de precios en memorias y almacenamiento ha frenado la renovación de PC, aunque el stock de procesadores y placas sea adecuado

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Las ventas de placas base y procesadores descienden ante la dificultad de completar equipos por la falta de RAM y SSD accesibles. (Reuters)
Las ventas de placas base y procesadores descienden ante la dificultad de completar equipos por la falta de RAM y SSD accesibles. (Reuters)

El mercado mundial de hardware para PC experimenta una desaceleración significativa. Tras meses de subidas de precios y escasez de memorias RAM y discos SSD, ahora también placas base y procesadores (CPU) registran una caída en las ventas, pese a que su disponibilidad es mejor.

El impacto de la inteligencia artificial (IA), que ha disparado la demanda corporativa y en centros de datos, está detrás de este fenómeno que afecta a usuarios y fabricantes por igual.

La cadena de demanda: de la RAM y SSD al resto del hardware

Durante los últimos meses, la alta demanda de hardware para IA ha provocado un encarecimiento notable de componentes clave como la memoria RAM y el almacenamiento SSD. A diferencia de lo que ocurre en otros ciclos de ventas, esta vez la caída en ventas no responde a una falta de interés de los consumidores, sino a las dificultades para completar una renovación o montaje de PC a precios razonables.

Interior de un CPU encendido. Se ve un gran ventilador central girando con luz azul, módulos RAM azules, y componentes electrónicos con luces naranjas y cables.
La mayoría de usuarios pospone la compra de componentes hasta que montar un equipo completo sea más viable económicamente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La mayoría de los usuarios que buscan actualizar su equipo prefieren hacerlo de manera integral, y no solo adquirir una placa base o un procesador. La falta de stock o los altos precios de la RAM y los SSD hacen que muchos pospongan la renovación completa, ya que resulta inviable ensamblar un equipo funcional sin todos los componentes necesarios.

El efecto dominó en las ventas de placas y procesadores

El encarecimiento de la memoria y el almacenamiento no solo frena la venta de estos productos, sino que arrastra al resto de la cadena, incluyendo placas base y CPU. Aunque estos últimos componentes no presentan escasez tan marcada ni aumentos de precio tan contundentes, se ven afectados por el descenso en la demanda total. La decisión de muchos consumidores es simple: si no pueden montar el PC completo, prefieren esperar.

Esta tendencia es más evidente en los últimos meses, en los que la venta de ordenadores completos ha caído. La mayoría de los usuarios no renueva su placa base o procesador sin necesidad; el verdadero incentivo para actualizar suele ser la necesidad de mejorar la memoria o el almacenamiento, o un cambio de plataforma que implique renovar varios componentes a la vez.

Vista de un centro de datos con largas filas de gabinetes de servidores negros, cableado complejo azul y amarillo sobre los racks y un techo iluminado.
La demanda de hardware para inteligencia artificial absorbe gran parte de la producción y presiona al mercado de consumo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un mercado más lento y menos impulsivo

El ritmo de ventas actual refleja también el efecto de los ciclos recientes de renovación. Tras años en los que muchos usuarios actualizaron sus equipos, ahora la urgencia por cambiar de PC es menor. Sin la presión de tener hardware obsoleto, las subidas de precios o la falta de stock se convierten en motivos suficientes para postergar la compra.

En este contexto, algunos vendedores ofrecen placas base y CPU a precios más bajos para estimular la demanda, pero el dinero necesario para adquirir memoria RAM y SSD sigue siendo el principal obstáculo. Aunque puede haber oportunidades puntuales para quienes solo necesitan uno de estos componentes, el grueso del mercado permanece a la espera de condiciones más favorables.

La presión de la inteligencia artificial sobre la oferta

Uno de los factores centrales en esta dinámica es la demanda creciente de hardware para aplicaciones de inteligencia artificial. Centros de datos y empresas tecnológicas acaparan buena parte de la producción de memoria, lo que deja menos margen para el mercado de consumo. No es necesario que haya desabastecimiento total en las tiendas para que se sientan los efectos: la menor disponibilidad y el aumento de precios impactan en toda la cadena de ventas.

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Los fabricantes ofrecen placas y CPU a precios atractivos, pero la inversión principal sigue estando en la memoria y el almacenamiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El panorama actual muestra un mercado más pausado, con consumidores menos propensos a compras impulsivas y más atentos al presupuesto. Todo indica que la tendencia continuará mientras la demanda de hardware para IA siga en aumento y los precios de RAM y SSD permanezcan elevados. Para quienes piensan en montar un PC, puede que encuentren buenas ofertas en placas base y procesadores, pero el desafío seguirá estando en el coste de la memoria y el almacenamiento, que por ahora no muestran señales de estabilizarse.