Si crees que un lenguaje de programación es difícil, el creador de C++ explica por qué eso es una buena noticia

Bjarne Stroustrup sostiene que Java o Python son claves para sistemas confiables y robustos

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"Ingeniero de software programando seriamente en su laptop desde el hogar, enfocado en la creación de código para desarrollo web. Su espacio de home office está organizado para facilitar una eficiente jornada de trabajo remoto, simbolizando la adaptación a las nuevas modalidades laborales. (Imagen ilustrativa Infobae)
Aprender sobre lenguajes de programación es una de las habilidades que más suelen buscar las empresas. (Imagen ilustrativa Infobae)

Bjarne Stroustrup, creador de C++ y una de las figuras clave en la historia de la programación, sostiene que la percepción de dificultad en un lenguaje de programación es, en realidad, un indicio positivo de su relevancia y diseño robusto.

Como destaca el científico de la computación danés desde su blog oficial, los lenguajes que suelen recibir más quejas de los desarrolladores son precisamente los que han demostrado utilidad y permanencia en la industria, al proporcionar control y versatilidad para abordar los desafíos de la ingeniería de software moderna.

Qué tipo de lenguajes de programación existen según el experto

Al abordar la discusión sobre los mejores lenguajes de programación, Stroustrup reitera que la industria se organiza alrededor de una dicotomía esencial: existen únicamente dos clases de lenguajes. Por un lado, aquellos sobre los que “la gente se queja”, y, por otro, los que prácticamente nadie utiliza.

Varias personas colaboran en una oficina moderna usando ordenadores con pantallas de gráficos y código.
Los lenguajes de programación como C++, Java y Python lideran el desarrollo de sistemas críticos y la innovación tecnológica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El propio Stroustrup expone que esta distinción está vinculada con el balance entre complejidad y capacidad, una tensión inevitable a medida que crecen las exigencias de los sistemas informáticos y la integración de tecnologías como la inteligencia artificial (IA).

Es común que el debate sobre la “facilidad” o “dificultad” de aprender ciertos lenguajes como Python, JavaScript o Ruby pase por alto el factor de control técnico que requieren los proyectos a gran escala.

Stroustrup admite que C++ dista de ser el lenguaje más grande en comparación con plataformas como C# o Java, pero argumenta que su diseño responde a la necesidad de ofrecer una “superficie técnica extensa”, fundamental para aplicaciones industriales y de sistemas críticos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El experto distingue entre lenguajes exitosos, objeto de quejas, y lenguajes sencillos con escasa adopción fuera del ámbito académico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Como relata el científico danés, este objetivo de versatilidad y potencia hace que C++ sea percibido como más complejo, pero aún más vigente: “Cualquiera suficientemente poderoso, inevitablemente generará quejas”, asegura Stroustrup en sus publicaciones.

Cómo esta teoría del científico danés se evidencia en la práctica

Esta perspectiva encuentra su traducción en la práctica: lenguajes ampliamente utilizados y criticados como C++, Java o Python lideran el desarrollo de sistemas confiables y robustos, fundamentales tanto en sectores tradicionales como en ámbitos de innovación tecnológica.

Por contraste, Stroustrup identifica una segunda categoría compuesta por lenguajes considerados “perfectos” y sencillos, en los que escasean las quejas precisamente porque tienen una presencia marginal fuera de contextos académicos o experimentales.

Hombre sonriente frente a laptop con Windows 11, rodeado de iconos de programación y circuitos digitales.
El científico advierte que lenguajes calificados como fáciles suelen depender de bibliotecas externas, lo que limita su eficiencia y flexibilidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El creador de C++ matiza que los lenguajes modernos calificados como “fáciles” con frecuencia delegan parte importante de sus capacidades en bibliotecas externas y espacios pesados, lo que paradójicamente puede hacerlos menos eficientes y flexibles en comparación con alternativas de “alta complejidad” como la suya.

Este fenómeno, según explica Stroustrup en sus comunicados, resulta en sistemas aparentemente simples, pero con limitaciones que solo se hacen evidentes ante proyectos de gran escala.

En una de sus reflexiones, Stroustrup sintetiza la paradoja de la elección tecnológica en programación: “La perfección es enemiga de la utilidad”. Con esto, subraya que tanto los lenguajes criticados por su dificultad como los alabados por su sencillez tienen espacio en la industria, siempre que se apliquen en el contexto oportuno.

Qué criterios ofrece Stroustrup para evaluar lenguajes de programación

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El debate sobre la facilidad de aprendizaje en programación omite que proyectos a gran escala exigen lenguajes con mayor control y potencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Stroustrup no limita su análisis al plano técnico. De acuerdo con el propio diseñador de C++, el aprendizaje efectivo de la programación no se reduce a recursos fragmentarios disponibles en internet, sino que exige una comprensión profunda de cómo opera el software en diferentes niveles.

Además, en distintos foros y entrevistas, ha aconsejado a los nuevos profesionales que “no hay que ser muy listo” para tener éxito, señalando la importancia de la constancia y la aptitud práctica en la ingeniería de software.

Como apunta el creador de C++, la complejidad en el diseño de un lenguaje es una señal de su adaptabilidad y potencia ante la evolución constante del sector.

Asimismo, la presencia de críticas o quejas por parte de la comunidad desarrolladora no es, desde esta visión, un defecto, sino una consecuencia directa de la capacidad de ese lenguaje para responder a las demandas reales del mundo del software.