
Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dependiente de la ONU, pone una alerta global el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo de las mujeres, quienes tendrían mayores problemas para mantener su empleo en comparación con los hombres.
El informe, elaborado en conjunto con el Instituto Nacional de Investigación de Polonia, sostiene que hasta una de cada cuatro personas trabajadoras en el mundo podría perder su empleo debido al avance de la IA.
La investigación subraya un fenómeno que ya no es hipotético ni exclusivo de países con grandes polos tecnológicos. Sectores tradicionalmente feminizados, donde predominan los empleos administrativos, de soporte, atención y servicio al cliente, se encuentran en la primera línea de vulnerabilidad ante los sistemas de automatización.
La rápida evolución de herramientas como los chatbots y el procesamiento de datos ha comenzado a transformar la estructura laboral, alterando no solo el funcionamiento de empresas, sino también el acceso de las mujeres a oportunidades dignas de trabajo.

Qué dice el estudio sobre el riesgo de las mujeres en el trabajo por culpa de la IA
Las cifras del informe de la OIT son contundentes. El riesgo de que una mujer pierda su empleo ante la entrada de sistemas de IA se triplica frente al de un hombre. En países de altos ingresos, la proporción de empleos femeninos expuestos a la automatización alcanza el 9,6% del total, mientras en los hombres ese porcentaje es de apenas 3,5%.
Dicho de otro modo, en esas economías, las mujeres enfrentan un peligro tres veces mayor de que su función sea reemplazada por máquinas o software inteligente, según la oficina laboral de Naciones Unidas.
Este riesgo no depende solo de la tecnología en sí, sino de cómo se distribuyen los puestos de trabajo en la actualidad. El 79% de las mujeres con empleo en el mundo se desempeña en sectores propensos a la automatización o la aplicación de soluciones de inteligencia artificial.
El estudio del Instituto Kenan respalda esa perspectiva, señalando que la mayoría de los empleos ocupados por mujeres, especialmente en áreas administrativas y de oficina, están entre los más susceptibles a la disrupción provocada por la IA y los algoritmos.

En España, datos del Instituto Nacional de Estadística reflejan que el 71% de los cargos administrativos están ocupados por mujeres, una categoría que encabeza la lista de trabajos con mayor riesgo de digitalización.
Además, el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad identifica que el 60% de las mujeres activas en el país desempeña tareas en industrias más expuestas a la automatización, como comercio, hostelería y atención sociosanitaria. A pesar de este protagonismo en sectores clave, solo poco más del 20% de las trabajadoras de España tiene presencia en el sector tecnológico.
Por qué las mujeres corren más peligro
Una de las causas más relevantes detrás de esta vulnerabilidad se relaciona con la preeminencia femenina en puestos rutinarios y administrativos. Tal como argumenta la OIT, los empleos de oficina, atención y soporte, tradicionalmente considerados como “menos valorizados socialmente”, son los primeros en ser afectados por el avance de los sistemas automáticos.
Judith Membrives, investigadora del IN3 de la UOC y responsable de IA y Derechos Humanos en Lafede.cat, aclara que “la IA está reforzando patrones de desigualdad ya existentes: las tareas que se automatizan primero son aquellas menos valoradas socialmente, como el apoyo administrativo o la gestión emocional, que muchas veces se consideran ‘soft skills’, pero son fundamentales”.

La configuración actual del mercado laboral mundial asigna a las mujeres la mayor parte de esos trabajos rutinarios, que la generación más reciente de IA puede automatizar casi en su totalidad. Mientras tanto, los puestos de mayor jerarquía —que suelen verse menos amenazados por la automatización— siguen ocupados en su mayoría por hombres.
La brecha digital añade un problema adicional. El acceso de las mujeres a empleos vinculados a la programación, la ciencia de datos y la tecnología (campos STEM) es menor. Solo el 22% de las profesionales en tecnología tienen contacto directo con desarrollo de inteligencia artificial, y menos del 18% se especializa en áreas de ingeniería, matemáticas o física.
Esta asimetría en la capacitación tecnológica profundiza la exposición al reemplazo y complica el acceso a reconversiones laborales ante posibles despidos.
El estudio de la ONU advierte que, si bien la automatización total aún tiene límites —muchas tareas necesitan intervención humana para completarse—, el ritmo de avance observado permitiría que más sectores entren pronto en la órbita de la IA. Esto afecta de manera desigual a países con mayor infraestructura digital, pero también orbita rápidamente hacia economías medianas y en desarrollo.
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