
Los años ‘70 fueron testigos de su llegada a la fama. Nacido el 16 de marzo de 1949 en la colonia alemana San José de Coronel Suárez, una ciudad de 60 mil habitantes que está ubicada a 580 kilómetros de Buenos Aires, Héctor Omar Hoffmann parecía tener muy difícil su camino al éxito. De hecho, él mismo reconoció que de chico había sido dejado de lado por sus compañeros de colegio por tener el cabello oscuro y no hablar tan buen castellano como el resto de sus vecinos, a los que definía como “chetos”. Sin embargo, ya convertido en Sergio Denis, su nombre artístico, todo cambió.
“Nunca volví a la casa de mi infancia. Me da tristeza. Haber tenido una niñez pobre en el momento te duele, pero te enseña. Muchas noches me iba a la cama sin comer. Sólo tomaba un café con leche porque no había laburo. Y mamá no nos lo decía para que no sufriéramos. Eso y mil cosas más. Como tener roto el pantalón que usaba para el colegio secundario y, como no había guita para comprar otro, tapármelo con la mano para que no me lo vieran”, contaba sobre aquellos tiempos compartidos con sus padres, el carpintero Feliciano Hoffmann y María Ester Frenzel, y sus hermanos Carlos y Nora.
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Pero a partir de 1969, cuando llegó a la Capital Federal para probar suerte como artista, su vida cambió. Primero grabó un disco con un grupo de la localidad de Moreno llamado Los Bambis. Pero enseguida decidió separarse de la banda para comenzar su carrera como solista. En ese momento, vivía en una pensión y apenas tenía para comer. Pero, rápidamente, su talento y su simpatía lograron conquistar a un público que nunca más lo abandonó. Te quiero tanto, Cómo estás querida, Dame luz y Nada hará cambiar mi amor por ti son solo algunos de sus temas, que al día de hoy siguen deleitando a sus fans.

Buen mozo como era, la fama le llegó acompañada de hermosas señoritas. Y hubo más de un rumor de romance. De hecho, años más tarde, se confirmó un affaire que tuvo en su juventud ni más ni menos que con Susana Giménez. Sin embargo, la mujer más importante en la vida de Sergio fue su esposa, Mirtha Messi, con quien trajo al mundo a sus tres descendientes: Federico, Bárbara y Victoria. Con el tiempo, ambos se separaron. Y él reconoció no haberse portado bien con ella. No obstante, a pesar de las relaciones mediáticas que se le conocieron en los últimos años, como por ejemplo la que lo unió a la ex participante de Gran Hermano Melisa Durán o a Verónica Monti, su última pareja, la madre de sus hijos fue la única que lo sostuvo en los momentos más difíciles.
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Es que Denis tuvo muchas etapas de oscuridad. La primera llegó en 1995, cuando intentó llevar adelante un negocio que le salió mal y lo dejó en la bancarrota. Junto con su hermano y representante, intentó hacerse cargo del Coliseo de Lomas de Zamora. Y tras alquilar el teatro, que contaba con una capacidad para mil doscientas personas, se dispuso a refaccionarlo. Pero era mucho lo que había que hacerle, por lo que comenzó a pedir préstamos que lo llevaron a contraer una deuda de dos millones novecientos mil dólares que tardó 17 años en poder pagar.
A raíz de esta situación y el estrés que le ocasionó, Sergio llegó a perder la voz. En otras palabras, se quedó sin su única herramienta de trabajo. “Estuve 15 años sin grabar porque no podía. La compañía me rechazó el contrato porque no quería que la quiebra se le metiera en sus cuentas. Me acuerdo que un día me encontré frente a la grabadora, en Munro, llorando con un papel en la mano. Y dije: ‘¿Ahora qué hago?’. No tenía plata para el tren, había perdido la casa, me habían rematado la oficina, el auto, el equipo de sonido… No tenía nada“, explicó.
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Para colmo de males, tras su separación, el cantante se había distanciado de sus hijos. Pero fueron justamente ellos, y su ex esposa, los que lo ayudaron a salir adelante. De a poco volvió a los escenarios y logró acomodar sus finanzas. Pero la vida le tenía preparado otro golpe. Y el 14 de mayo de 2007, cuando estaba de gira por Asunción del Paraguay, sufrió una descompensación que derivó en un paro cardiorrespiratorio. Los médicos del Sanatorio San Roque de esa ciudad, al que había llegado inconsciente, lograron reanimarlo después de que pasara 17 minutos sin signos vitales. En ese momento, Sergio se vio cara a cara con la muerte por primera vez.
Lo cierto es que su derrotero no terminó ahí. Y, en 2010, cayó en una profunda depresión. Entonces empezó a recurrir a la medicación. Hasta que terminó ingiriendo demasiados ansiolíticos y debió ser internado en un instituto psiquiátrico. “Tengo la costumbre de automedicarme y eso conspiró en contra de mí mismo. He tomado de más. Me he pasado de pastillas, me olvidaba de cuando las había tomado. Los médicos no me vieron bien y me internaron. Estaba un poco loco yo”, confesó. Pero, una vez más, logró superar la situación. Y volvió a cantar, que era lo que todos esperaban.
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Así las cosas, cuando estaba a punto de cumplir sus 70 años, Sergio anunció que quería hacer un gran festejo en el mítico estadio Luna Park. Pero entonces ocurrió lo que, sin dudas, se podía haber evitado. Era el 11 de marzo de 2019. Y, mientras daba su último show en el Teatro Mercedes Sosa de Tucumán y entonaba las estrofas de Te llamo para despedirme, el cantante se cayó de una pasarela improvisada a un foso de orquesta que estaba sin cubrir y quedó en estado de coma.

Las imágenes de aquel momento, grabadas por sus fans con sus teléfonos celulares, recorrieron todos los medios. Y generaron una profunda indignación en el público, que nunca más pudo ver a su ídolo. Finalmente, el 15 de mayo de 2020, después de haber pasado por el hospital Ángel C. Padilla de Tucumán, el Sanatorio Los Arcos de Buenos Aires y el centro de rehabilitación ALCLA del barrio de Belgrano, el cantante falleció. Y su familia, al día de hoy, sigue pidiendo justicia.
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