
Elon Musk estuvo a punto de perderlo todo en diciembre de 2008. Con Tesla al borde de la bancarrota, enfrentó una de las crisis más graves de su carrera, una en la que no solo el destino de su empresa de autos eléctricos estaba en juego, sino también su visión del futuro del transporte.
Según la biografía de Walter Isaacson, citada por Business Today, llamada “Elon Musk”, a medida que se acercaba el final de 2008, Tesla estaba en una situación desesperada.
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La empresa estaba a punto de quedarse sin dinero en plena crisis financiera global, y ni la compañía ni Musk tenían fondos suficientes para cubrir el siguiente pago de nómina.

Musk ya había invertido 40 millones de dólares de su propio dinero en Tesla, pero eso no fue suficiente para mantener a flote la empresa.
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En un último esfuerzo, buscó recaudar 20 millones en capital adicional de sus inversionistas existentes, pero enfrentó la resistencia de uno de los principales accionistas: Alan Salzman, de VantagePoint Capital.
Ellos dos tenían una relación tensa debido a desacuerdos sobre la estrategia de Tesla.
Según el biógrafo, mientras Salzman insistía en que Tesla debía centrarse en vender baterías a fabricantes de automóviles tradicionales como Chrysler, Musk rechazaba esa idea, convencido de que la empresa debía concentrarse en fabricar sus propios vehículos eléctricos
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La disputa escaló cuando Salzman intentó destituir a Musk como CEO de Tesla durante una llamada informal de la junta directiva.
Sin embargo, Kimbal Musk, hermano de Elon y miembro del directorio, intervino para bloquear la votación que buscaba su destitución.

En medio de esta crisis, Salzman exigió que Musk asistiera a una reunión a las 7 a.m. en las oficinas de VantagePoint para presentar un plan detallado de financiamiento, algo que Musk interpretó como una estrategia para dificultarle la negociación.
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Según el biografo, citado por Business Insiders, con la supervivencia de Tesla pendiendo de un hilo, Musk no tuvo más opción que encontrar una manera de sortear el veto de Salzman.
En lugar de emitir más acciones, reestructuró la financiación para depender más de deuda que de capital. Todo se definiría en una llamada crucial en la víspera de Navidad de 2008
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Mientras los inversionistas debatían sobre el futuro de la compañía en esa llamada, Musk, con su estilo característico de persuasión y determinación, logró convencer a VantagePoint y a otros inversionistas de apoyar su plan.
En un momento cargado de tensión y emoción, Musk rompió en llanto al ver que su esfuerzo había dado frutos. El dinero necesario fue asegurado en el último momento, evitando que Tesla colapsara.
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“Si hubiese salido de otra manera, Tesla habría muerto y tal vez también el sueño de los autos eléctricos por muchos años”, reflexionó Musk posteriormente en diálogo con Business Insiders.

La presión financiera no solo afectaba a Tesla, sino también a Musk personalmente. En esos días, según relató Medium, tomó una decisión desesperada: invertir $20 millones adicionales de su propio dinero y pedir a otros inversores que igualaran su aporte.
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Este gesto fue clave para asegurar un total de USD 80 millones, los cuales permitieron que la empresa sobreviviera.
La transacción se concretó en la madrugada del 25 de diciembre, solo unas horas antes de que Tesla se viera obligada a declararse en bancarrota.
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Sin embargo, la crisis financiera de Musk no terminó ahí. En años posteriores, enfrentó otros momentos de gran presión económica.

En 2016, la compra de SolarCity, una empresa de energía solar en la que tenía intereses personales y familiares, generó un conflicto entre los accionistas de Tesla.
Musk admitió en un juicio que tuvo que desviar recursos de SolarCity para mantener a Tesla a flote durante la producción del Model 3, lo que afectó gravemente el negocio solar de la compañía.

Esta decisión desató una batalla legal con accionistas que alegaban que la compra de SolarCity fue una maniobra para rescatar una empresa que, en realidad, no tenía viabilidad.
A pesar de estos altibajos, Tesla no solo sobrevivió, sino que terminó convirtiéndose en el fabricante de automóviles más valioso del mundo. En 2012, la compañía lanzó el Model S, un hito que marcó el comienzo de su éxito masivo.
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