Estafaron y vaciaron la cuenta a un comerciante de Nuequén mientras realizaba transacciones bancarias

Miguel S. afirmó que detectó avisos sospechosos mientras usaba la plataforma de su entidad financiera y que acudió a una sucursal tras advertir el faltante de dinero

Fraude en cuentas bancarias, robo de datos financieros, víctima de estafa digital, inseguridad económica, preocupación por ciberseguridad. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Una vez que se percató de lo sucedido, apagó la computadora y se dirigió a la sucursal bancaria (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un comerciante de Cutral Co denunció que una serie de movimientos que no autorizó derivó en el vaciamiento de su cuenta bancaria mientras operaba desde su computadora. Según relató, la secuencia se produjo en pocos minutos y culminó con una transferencia que advirtió cuando ya no tenía margen para detenerla.

El damnificado es Miguel S., propietario de una bicicletería de la localidad neuquina y cliente de un banco local desde hace tres décadas. El comerciante sostuvo que acudió de inmediato a una sucursal de la entidad.

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El caso expuesto por S. se conoció luego de que decidiera hacerlo público para determinar si otros usuarios o comercios atravesaron situaciones similares. Su denuncia se suma a un antecedente judicial reciente en el que la Cámara de Apelaciones revocó un fallo previo y responsabilizó a una entidad bancaria por operaciones que un cliente había desconocido.

Silka estaba utilizando el sistema bancario desde su computadora el pasado 29 de octubre, una práctica que, según indicó, forma parte de sus tareas cotidianas. Durante esa operación comenzaron a aparecer avisos que le resultaron llamativos.

Ante esas señales, se comunicó con un ejecutivo del banco. “Cuando vi el cartel, me comuniqué con un ejecutivo de la entidad bancaria y me dijeron que, mientras yo estuviera adentro de mi cuenta, el sistema era seguro”, declaró el comerciante al medio neuquino.

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Poco después, el aviso dejó de aparecer en pantalla. De esta manera, continuó con los trámites que realizaba, al considerar que la situación había quedado resuelta tras la comunicación con la entidad.

Sin embargo, una nueva notificación modificó ese escenario. Esta vez, el sistema le informó que había una transferencia en proceso. El comerciante aseguró que no había realizado ni autorizado esa operación.

“Me vaciaron la cuenta corriente y me di cuenta de que era una estafa. Lo único que atiné a hacer fue desenchufar la computadora y dirigirme a la sede del banco”, afirmó Silka.

Según su versión, en la sucursal, le informaron que la plataforma de la entidad era “inviolable” y atribuyeron lo ocurrido a una posible vulneración de su equipo informático.

El dueño de la bicicletería cuestionó esa explicación y sostuvo que no se efectuaron verificaciones en su presencia. “Me volvieron a decir que el sistema del banco es inviolable y que me habían hackeado la computadora, sin revisar ni hacer ningún tipo de consulta”, manifestó.

Según informó el portal LM Neuquén, el comerciante planteó que, a su entender, el episodio no debería analizarse únicamente como un acceso indebido a su computadora. Busca reunir otros testimonios que permitan establecer si existió un patrón de estafa virtual vinculado con cuentas de usuarios de la entidad.

Fraude en cuentas bancarias, robo de datos financieros, víctima de estafa digital, inseguridad económica, preocupación por ciberseguridad. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El dueño de una bicicletería sostuvo que el banco atribuyó la estafa virtual a una posible vulneración de su equipo informático. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La denuncia pública de S. se produjo en un contexto marcado por una decisión de la Cámara de Apelaciones, dictada el 28 de octubre, en otro reclamo contra una entidad bancaria. El tribunal revocó una sentencia de primera instancia que había rechazado la demanda de un cliente por transferencias y un giro en descubierto que el usuario aseguró desconocer.

Los jueces pusieron el foco en el deber de seguridad que corresponde a las entidades financieras y concluyeron que no corresponde al consumidor reconstruir de qué forma técnica se concretó una maniobra fraudulenta.

El antecedente se originó en enero de 2024, cuando un cliente intentó pagar una compra con su tarjeta de débito. En el comercio le indicaron que la cuenta no existía. Luego, al acceder a la aplicación bancaria, recibió la misma respuesta.

El usuario se comunicó de inmediato con el banco. Tras validar su identidad, le consultaron si reconocía una serie de operaciones. El cliente las desconoció: se trataba de transferencias hacia personas con las que, según planteó en la demanda, nunca había tenido vínculos comerciales, además de un débito asociado a un descubierto por un monto superior al límite que tenía habilitado.

Parte de los consumos se registraron en Mar del Plata, a unos 1.200 kilómetros del domicilio del cliente, situado en Rincón de los Sauces. La entidad abrió un reclamo, pero después le requirió que aportara pruebas sobre una posible maniobra de phishing.

En primera instancia, el juez Martín Peliquero había considerado que el usuario no demostró que una tercera persona hubiera ingresado al sistema ni que la plataforma bancaria tuviera fallas. La Cámara adoptó un criterio diferente: sostuvo que la información técnica sobre servidores, direcciones de conexión y métodos empleados para ejecutar las operaciones está bajo control de la entidad.

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