
El 15 de abril pasado, el estilista Abel Guzmán se sentó en el banquillo de los acusados ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 24, donde comenzó a ser juzgado por el crimen de su colega Germán Medina, ocurrido en marzo de 2024, en la peluquería “Verdini”, en el barrio porteño de Recoleta.
A esa primera audiencia, Guzmán llegó trasladado desde el Complejo Penitenciario Federal N° 1 de Ezeiza, donde permanece detenido con prisión preventiva después de haber estado prófugo 70 días. Se lo acusa de homicidio simple, delito que tiene una pena máxima de 25 años de cárcel.
Este martes, durante la segunda audiencia, declararon cinco testigos. Uno de ellos fue el encargado del local, quien contó que ese día Guzmán le pidió que lo rapara y, durante la charla, le dijo que necesitaba “paz mental” y que quería conversar con él y con el dueño.
El hombre recordó que notó “raro” al acusado y que, al invitarlo a tomar un café, recibió una respuesta que le llamó la atención: “Es el último café que me vas a pagar”.
Según el encargado, Guzmán pasó el resto de la tarde apartado en un rincón y, al terminar la jornada, Medina se ofreció a comprar bebidas para compartir.
En ese momento, Guzmán cerró puertas y persianas y encaró al dueño para hablar sobre su situación laboral. Al recibir como respuesta que el tema se discutiría al día siguiente, el imputado insistió y sacó un arma.
El encargado relató que intentó calmarlo, pero fue amenazado: “Quedate quieto porque te vuelo la cabeza”. Después, el acusado volvió a dirigirse a todos y aseguró que no sabían con quién se metían. Acto seguido, apuntó a Medina y le disparó en la cabeza. “Le pedí que no nos mate, que nos deje vivir, le rogaba por mí y por mis compañeros”, recordó el testigo.
La empleada de recepción también estaba en el local cuando Guzmán disparó. Declaró que ese día la víctima y el acusado discutieron, y que no era la primera vez que ocurría una situación así.
Contó que, en medio de los gritos, el miedo fue general porque “cualquiera podía ligar”, y que Guzmán insultaba al dueño al momento del disparo. Según su testimonio, “si alguien se movía, él iba a disparar”.
También afirmó que Guzmán tenía un trato difícil y que solía decirle “trolo y cosas homofóbicas” a la víctima.
De acuerdo a los testigos, el clima de tensión en la peluquería venía de tiempo atrás, principalmente por el uso de formol, una sustancia prohibida que Guzmán seguía utilizando para trabajos de alisado a pesar de los reclamos del equipo y del dueño.
La madre y la hermana de Medina también declararon sobre esta situación. La primera contó que su hijo le comentó que algunas clientas se quejaban por el olor a formol y que una mujer en tratamiento de quimioterapia tuvo que irse porque no soportaba el ambiente.
A su turno, la hermana mencionó lo mismo y agregó que Medina le advirtió a sus jefes sobre el uso de esa sustancia.

Además de los familiares y el personal de la peluquería, la defensa presentó como testigo a un amigo de la infancia de Guzmán.
La acusación -representada en el juicio por la fiscal general Ana Helena Díaz Cano y el auxiliar fiscal Nicolás Tecchi- imputó a Guzmán por “homicidio agravado por alevosía” y también por “privación ilegítima de la libertad agravada”, ya que mantuvo encerrados a Medina y a otros cuatro empleados antes del disparo.
El juicio comenzó la semana pasada. En la primera audiencia, Guzmán confesó ante los jueces: “Me cegué, no controlé ni mi ansiedad ni mi bronca. Agarré el arma y disparé, no medí las consecuencias”.
Durante su declaración, insistió en que el conflicto laboral y económico con el dueño de la peluquería fue determinante.
En esa línea, sostuvo que reclamaba una indemnización de más de 55 millones de pesos, cifra que nunca logró acordar, además de los roces previos por el uso de formol en tratamientos capilares.
“El reclamo duró más de un año, tratando de negociar y nunca quedamos en acuerdo en absolutamente nada”, sostuvo el acusado. En esa línea, relató que esperaba discutir su situación laboral esa tarde y que, al escuchar que sería despedido, perdió el control.
Después del crimen, Guzmán escapó por una ventana y permaneció prófugo más de dos meses hasta que fue arrestado en Paso del Rey.
El acusado no lo dijo, pero fuentes del caso indicaron a Infobae que contaba con algunos contactos en la barra brava de Merlo que le habrían permitido ocultarse hasta que lo atraparon.
Últimas Noticias
Amenazas escolares: allanaron la casa de un alumno que se sacó fotos con un arma en el baño de un colegio de Balvanera
El chico, de 16 años, fue imputado por intimidación pública, amenazas con armas y portación de arma de fuego, delitos que contemplan una pena máxima de siete años de prisión. Ya tenía antecedentes por robo

Un doble crimen, un juicio suspendido y la guerra entre clanes familiares en la mira: el caso que conmociona a Chubut
Una pareja fue asesinada y reavivó la disputa entre los dos grupos familiares más pesados de Comodoro Rivadavia. Una de las víctimas era el testigo clave en la investigación por la muerte de su hermano. El pedido de Nacho Torres para aplicar la ley antimafia

Asesinaron a una mujer trans en su casa de La Matanza y buscan a su pareja: escapó con el auto de la víctima
Valeria Benítez fue atacada a puñaladas. La Justicia identificó al autor del crimen, que ya tiene orden de captura nacional e internacional

Hallaron asesinado a un productor de 78 años en San Juan: la Justicia aún no logró identificar responsables
La autopsia confirmó que la víctima murió por dos golpes en la cabeza. No hay cámaras de seguridad en la zona, ni en la casa, y tampoco hay indicios de violencia en las puertas

Se hace llamar “El Puma de Janeiro” y vende choclos en la playa: quién es el argentino detenido por racismo en Brasil
José Luis Haile tiene 67 años y es oriundo de La Plata. Reside en Brasil desde hace al menos dos años



