Mientras sobre él recaen dos pedidos de captura —uno nacional y otro internacional—, Manuel Valverde Rodríguez, el tío de "Pequeño J“, decidió hablar nuevamente para defenderse de las acusaciones que lo vinculan con el triple femicidio narco, donde fueron asesinadas Brenda del Castillo, Morena Verdi y Lara Gutiérrez. Esta vez, se mostró en una entrevista en vivo en un programa de televisión nacional. El prófugo aseguró que en el momento del crimen se encontraba en Perú y que no se entrega porque “es un trámite engorroso”.
Tras las declaraciones de Celeste Magalí González Guerrero, una de las imputadas que se acogió a la figura del arrepentido, la investigación se intensificó y Valverde tomó un rol protagónico en el caso al ser señalado como uno de los presentes en la vivienda donde se perpetró el brutal crimen de las jóvenes a mediados de septiembre. Por ello, el Juzgado de Garantías N°4 de La Matanza emitió un pedido de captura tanto en Argentina como a nivel internacional.
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En un intento de desligarse de la investigación, el hombre se defendió relatando su supuesto historial de ingreso al país. “Yo entré el 9 de agosto a la Argentina, y me retiré por el lado de Uruguay el 29 de ese mes, porque no me dejaron reingresar al país luego de que yo hubiera estado en Uruguay de paseo”, afirmó durante una entrevista con Telenoche, por Canal 13, aportando detalles sobre sus movimientos migratorios.
El entrevistado explicó que su vínculo con “Pequeño J” es exclusivamente familiar y que su estadía en la región fue breve. “Sí, es mi sobrino. Yo he ido a visitarlo a él", dijo y luego reiteró: “Fui a Colonia del Sacramento, Uruguay, pero cuando quise ingresar a la Argentina no me dejaron. Y yo tomé un vuelo desde Uruguay hacia Lima, y siempre me quedé en Perú”.
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Sobre sus posibles conexiones con el narcotráfico, tanto en Perú como en Argentina, Valverde negó cualquier relación con actividades ilícitas. “No. Yo trabajo y tengo mis documentos. Y respecto de mi sobrino, no sabía nada. Los jóvenes son individualistas y no cuentan las cosas a los grandes, que son los últimos en enterarse las cosas”, declaró para tomar distancia de las sospechas que recaen sobre él y su entorno familiar.
El fugitivo también justificó su negativa a entregarse a la Justicia argentina, argumentando las dificultades personales y legales que implicaría esa decisión. “Entregarme es un trámite engorroso: tendría que dejar de trabajar y de ver a mi familia. Y si me presento, me llevarían a un penal. Y yo no conozco a nadie ni tengo familia en Argentina, en donde solo estuve de paseo”, enfatizó en diálogo con Telenoche.
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En su relato, Valverde aportó información sobre los antecedentes de su hermano, padre de “Pequeño J”: “Era un delincuente, pero delincuente común, no narcotraficante. Era un delincuente de carteras”.
Frente a las acusaciones directas de la testigo, quien lo señaló en la escena del crimen, el entrevistado presentó su coartada. “El jueves 18 de septiembre yo estuve haciéndome una revisión ocular, y el día posterior, el viernes 19 (cuando sucedieron los hechos), me grabé en un video que estoy pasando al periodismo para desmentir mi participación. El video tiene fecha y hora; y yo tengo constancia de mi ingreso a Perú en agosto en Migraciones”, concluyó.
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En su declaración, Celeste, quien vivía en la casa donde se cometieron los crímenes, contó que vio llegar a las víctimas sonrientes y que su pareja mató a una de ellas porque se quiso escapar.
También detalló cuál fue el orden de los femicidios y el presunto móvil: el robo de cocaína. También precisó el dinero que se pagó para torturarlas y asesinarlas, que los homicidios se transmitieron en vivo y que pidieron hamburguesas para comer cuando terminó todo.
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Además, afirmó que Valverde fue “uno de los sujetos que tenían guantes de látex”, a los que vio cuando les dejaba su casa a los presuntos narcos: les alquiló la propiedad por mil dólares para una supuesta fiesta que terminó en el triple crimen.
Sin embargo, días atrás se conocieron imágenes de videos que captaron la salida exprés del país, el 28 de agosto pasado, de “Pequeño J” junto a dos hombres, y su regreso 48 horas después con solo uno de esos acompañantes. Según los investigadores, eran sus tíos, Manuel David “Chuman” Valverde Rodríguez y Luis Valverde.
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En las imágenes, “Chuman” es el que lleva el piluso, alto y flaco. El recorrido de la vuelta también quedó registrado por las cámaras del lugar. Fue el 30 de agosto, entre las 20 y la medianoche. Allí, a “Pequeño J” se lo ve bajando una escalera mecánica a las 21:27, con la misma ropa de dos días antes, otra vez la mochila negra y, en esta oportunidad, un morral adicional.
Esta vez caminaba junto al hombre de la gorra clara, pero “Chuman”, el del piluso verde, no estaba con ellos.

De acuerdo con el diario peruano La República, el tío paterno del joven vinculado al crimen, Manuel Valverde, integraba la banda “La Jauría” y fue acusado de un homicidio ocurrido el 13 de julio de 2012.
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Por otro lado, la testigo no reconoció en la escena del crimen a Luis, el otro tío de Pequeño J que también habría estado en territorio argentino.
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