El miércoles último, poco antes de las 20, en medio de una ola de inseguridad que atraviesa a la provincia de Buenos Aires, dos delincuentes mataron a sangre fría a Silvia Graciela Lépez, una empleada bancaria de 54 años. El crimen ocurrió frente a su casa, ubicada en la calle José Hernández, zona de Carapachay, partido de Vicente López. Los delincuentes intentaron robar la Chevrolet Tracker que conducía su marido. Al ver a los delincuentes, el hombre aceleró. Los hampones dispararon, con una cámara de seguridad frente a ellos. Silvia recibió un tiro en la cabeza. Moriría poco después en la Clínica Independencia, en el límite entre Munro y San Martín.
Ayer jueves por la noche, 24 horas después, la Superintendencia AMBA Norte I de la Policía Bonaerense, a cargo del comisario mayor Lucas Borge, detuvo al primer sospechoso. E., es su nombre, mantenido en reserva por las autoridades, de 30 años de edad, ex empleado de una empresa tercerizadora de limpieza, con antecedentes por encubrimiento.

Lo encontraron en la Villa Hidalgo de San Martín, tras una serie de tareas conducidas por el fiscal del caso, Gastón Larramendi. Allanaron la casa que ocupaba. Allí se halló una mochila altamente similar a la que puede verse usada por uno de los delincuentes en el video del crimen, tomada por una cámara de seguridad del barrio.
En algún momento del viernes o el sábado, E. enfrentará una rueda de reconocimiento. El fiscal Larramendi, hasta ayer jueves por la noche, no había podido dialogar con el marido de Silvia, medicado y en shock. Sin embargo, hay un testigo crucial que ya fue identificado.
Los ladrones, según la investigación en su contra, dejaron un rastro de pruebas antes y después del crimen, si es que son culpables, una cadena de robos desde Caballito hasta Carapachay y finalmente, la fuga que llegó hasta José León Suárez, territorio de San Martín. El testigo clave, precisamente, presenció uno de estos robos.

Después de matar a Silvia, los delincuentes se dividieron. Uno de ellos abordó un Toyota Yaris. La patente no encajaba: la que llevaba le correspondía a un auto robado a punta de pistola en Caballito casi una semana antes. En paralelo, robaron a poca distancia de la escena del crimen de Silvia una camioneta Ford Territory blanca. Así, el Yaris fue abandonado en la calle Matheu en San Martín.
Sigue la carrera: poco después, abordaron un Volkswagen Fox con una patente cambiada, que pertenecía a un Peugeot 208, también robado.
El rastro de cámaras, video por video, llevó hasta la Villa Hidalgo en José León Suárez. El Fox negro estaba allí, estacionado a simple vista. Entonces, la Policía implementó una consigna, hasta que E. salió para abordar el Fox. Lo siguieron, hasta interceptarlo en la esquina de Sarratea y Andrada.
La rueda de reconocimiento será clave para fortalecer o descartar la imputación en su contra. Mientras tanto, el fiscal Larramendi aguarda indagarlo.
Montiel, de acuerdo a la investigación del caso, fue quien habría robado el Toyota Yaris en Caballito el 21 de febrero, vestido con la misma ropa con la que fue detenido.
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