Mañana martes, dos camaristas de San Isidro deberán definir si envían a “Piraña”, de 12 años, a un instituto de menores o, como pide su defensa, de vuelta a su casa, un arresto domiciliario. El delito por el que acusan supera ampliamente al de un detenido promedio de 12 años, usualmente chicos acusados de robar golosinas en kioscos o romper vidrieras: “Piraña” está imputado por intentar matar a golpes a un jubilado de 86 años en Acassuso, en un asalto cometido a comienzos de noviembre en donde “Piraña” y su banda se habrían llevado más de 200 mil dólares. El jubilado fue torturado durante horas por al menos tres hampones. Su sangre quedó derramada en el piso de cerámica.
El chico, según la investigación del fiscal Patricio Ferrari y la Superintendencia AMBA Norte I de la Policía Bonaerense a cargo del comisario mayor Lucas Borge, no es un simple ladero, sino una pieza clave en la llamada “Banda del Millón”, integrada por jóvenes hampones de la periferia de la Villa La Cava, acusada de asesinar al empresario Jorge De Marco en marzo último. También, se los señala por robarle en su casa de la zona norte al periodista Baby Etchecopar y a uno de los hermanos del intendente Ramón Lanús. Sus miembros posaban en redes sociales con autos BMW y pilas de billetes. Su presunto líder, Hugo Isaías Castillo, de 21 años, cayó en una discoteca de Don Torcuato mientras compraba un champagne; le ofreció 40 mil dólares a la Bonaerense para dejarlo ir.
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Poco después, “Piraña” y otros cómplices cayeron en un conocido shopping de la zona norte mientras compraban ropa de marca, supuestamente, con los dólares que le robaron al jubilado. El chico de 12 años aseguró que había perdido a su mamá. La causa en su contra destacaba su rol en la banda, con supuestas golpizas a sus víctimas y un lugar esencial en las vigilancias a los jubilados que atacaban, un oficial de inteligencia. Los vínculos familiares atraviesan a la banda: su hermano, mayor de edad, se encuentra imputado por el crimen de De Marco.
Este mes, dada la peligrosidad del acusado, imputado por tentativa de homicidio agravado criminis causae en concurso real con robo triplemente agravado, la fiscal de menores Rosa Gómez Zambade planteó que “Piraña” quede encerrado, a pesar de ser inimputable por su edad. Su defensa apeló. La Sala II de la Cámara sanisidrense, con los jueces Leonardo Pitlenmik y Luis Cayuela, definirá la apelación mañana. En caso de un empate, definirá el magistrado Eduardo Stepaniuc, confirmaron fuentes judiciales a Infobae.
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Mientras tanto, la situación del chico se pone peor: Entre su detención el mes pasado y la última semana, la Justicia de menores sumó otras dos entraderas a la lista de acusaciones en su contra.

Las nuevas acusaciones: el buzo que complicó a “Topper”
Infobae había relevado una de ellas la semana pasada. En este caso, una jubilada sanisidrense de 80 años lo señaló por entrar a su casa para atarla y llevarse una decena de joyas. Lo reconoció, de acuerdo a su relato, por “sus cachetes”. “El chiquitito”, lo llamó.
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Ahora, lo acusan de entrar el 12 de octubre a una casa en la calle Alto Perú, también en San Isidro, luego de saltar su cerco y romper su puerta trasera junto a otros tres menores de la banda, para llevarse teléfonos y dispositivos electrónicos. El auto de fuga, que fue interceptado por la Policía Bonaerense luego de que sonara la alarma en la casa, fue un BMW gris, modelo 325I.
También fue denunciado por entrar a la fuerza el 9 de noviembre a una casa de la calle Pirovano en Martínez. Esta vez, irrumpieron por una ventana para luego destruir varios dispositivos de seguridad. Allí, se llevaron diez mil dólares en efectivo y casi veinte alhajas.
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Los sospechosos menores de edad son una constante en la banda. Natanael S., otro cómplice de “Piraña”, de 16 años, que tenía la costumbre de postear stories de Instagram con pilas de dólares, recibió la prisión preventiva días atrás. Una imagen encontrada en redes sociales lo complicó particularmente. Allí, se mostraba con el dinero que le habría robado al jubilado de Acassuso. En la audiencia judicial de mañana ante la Sala II, se decidirá también la suerte de J.G, de 15 años, alias “Topper”, otro presunto miembro de la banda. La Bonaerense encontró un buzo estampado en la casa del jubilado torturado.
En un posteo de Instagram, “Topper”, casualmente, viste ese mismo buzo.
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Mientras tanto, “Topper” y “Piraña” esperan la definición de sus suertes, encerrados en centros de contención de la provincia de Buenos Aires. Son espacios destinados, según fuentes oficiales “a la ejecución de medidas de índole cautelares o sancionatorias, restrictivas de la libertad ambulatoria, ordenadas por la Justicia en el marco de un proceso penal”.
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