Buscan identificar en la Morgue a la víctima del crimen de Recoleta e investigan a la pareja que huyó del lugar

Todavía se desconoce el nombre del hombre asesinado hoy jueves frente a un kiosco en la calle Paraguay. Siguen las tareas a cargo del fiscal Marcelo Roma y la Policía de la Ciudad. El truco que benefició al asesino

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crimen en recoleta
El impacto de bala en la vidriera del kiosco (Adriàn Escándar)

El despiadado crimen sicario ocurrido hoy jueves a la 1 de la mañana frente a un kiosco ubicado en la calle Paraguay al 2900, zona de Recoleta, continúa envuelto en misterio. Allí, un ejecutor tomó por sorpresa a un hombre -de poco más de 50 años dado su aspecto, calvo, de estatura mediana-, para dispararle tres veces por la espalda con una pistola 9 milímetros y rematarlo en medio de un forcejeo. Luego, escapó a pie. Todo, frente a una cámara de seguridad que filmó el hecho con nitidez.

El fiscal Marcelo Roma está a cargo del esclarecimiento del hecho, con tareas delegadas a la Policía de la Ciudad. El cuerpo de la víctima, que llevaba lentes de aumento, chomba y bermudas al momento de morir, fue trasladado a la Morgue Judicial de la Corte Suprema de Justicia en la calle Viamonte. Su nombre todavía se desconoce; no se presentó ante la Policía porteña ningún testigo que pudiera dar su identidad. En un intento de reconocerlo, se le tomarán sus huellas dactilares antes de su autopsia para cotejar con los sistemas disponibles. Se investiga también el rastro de cámaras para encontrar, también, el camino del Volkswagen Suran del que descendió el asesino.

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Las autoridades descartaron que se trate de un hecho de inseguridad, un homicidio en ocasión de robo: el fiscal Roma considera al ataque un crimen premeditado.

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La sangre de la víctima en la vereda (Adrián Escándar)

Por otra parte, las autoridades buscan conocer a la pareja que se encontraba frente al kiosco y huyó luego de la llegada del sicario. Se trata de un hombre y una mujer; el hombre, curiosamente, corrió calzado con ojotas. Su aparición en el video los vuelve, como mínimo, testigos de sumo interés.

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La preparación del atacante -que huyó a pie del lugar- para cometer el hecho es evidente dadas las imágenes. No solo disparó con un silenciador en su pistola; también llevaba, según creen las autoridades, una peluca, con sus ojos ocultos por lentes de sol.

El uso del silenciador, precisamente, benefició al asesino a la hora de cubrir sus rastros. “se usa para distorsionar la bala y que no se pueda cotejar arma con proyectil en una pericia balística”, asegura una alta fuente policial.

Video: la secuencia del crimen en Recoleta

Sicariato: la sombra de Diego Guastini

El ataque frente al kiosco es un hecho sumamente inusual para la Ciudad de Buenos Aires. El último homicidio que trascendió públicamente, cometido en Saavedra a comienzos de octubre, tuvo como víctima a un hombre de la comunidad gitana, apuñalado supuestamente por su pareja, en medio de una posible situación de violencia de género.

El modus operandi remite a uno de los hechos más resonantes de la última década, irresuelto hasta hoy, el crimen de Diego Xavier Guastini, el punto más oscuro de la historia del sicariato argentino.

Ocurrió en la madrugada del 28 de octubre de 2019, cuando un comando de asesinos perfectamente cronometrado mató en Quilmes a Guastini, contador, financista, valijero, cuevero. Allí, una camioneta Toyota Hilux que circulaba con una patente falsa le cortó el paso mientras viajaba en plena noche con su Audi A4, a pocas cuadras del edificio de la Municipalidad, no muy lejos de su departamento. De inmediato, el tripulante de una moto disparó tres veces a través de la puerta y el vidrio del asiento de conductor del auto con balas calibre 9 milímetros. Luego, huyó, para perderse en una villa cercana. Llegó la alerta, luego una ambulancia. Guastini fue trasladado al Hospital Iriarte donde finalmente murió por sus heridas.

Habla un vecino sobre el crimen en Recoleta

Dentro del Audi, la Policía Bonaerense encontró la pistola del financista, una Glock calibre 40 encima, que nunca disparó.

Un año antes de su muerte, Guastini había relatado ante la PROCUNAR su verdadero negocio: las estructuras que creaba para traficantes como Erwin Loza -que compró la Ferrari Spider que fue propiedad de Diego Armando Maradona- y Carlos Atachahua, los grandes exportadores narco del país.

Semanas atrás, un jurado popular absolvió a Marcelo Padovani, detenido en Lomas de Zamora en 2021, el único acusado en la historia del caso. Mientras tanto, quién mató a Guastini y quién ordenó su muerte todavía es un misterio.

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