
Andrés Alejandro “Pillín” Bracamonte (52), jefe de la barra brava de Rosario Central, comenzó a ser juzgado este viernes por violencia de género, a raíz de denuncias de amenazas de su ex pareja que datan de 2018. La fiscal Luciana Vallarella adelantó en su alegato de apertura que pedirá la pena de dos años de prisión efectiva para el imputado.
La acusación por dos hechos de amenazas simples fue realizada ante el juez penal de primera instancia Aldo Bilbao Benítez. Según precisó la fiscal, la primera intimidación tuvo lugar el 27 de marzo de 2018 en la casa en la que convivía Bracamonte con la víctima, quien contó que al comunicar que quería terminar la relación comenzó a ser corrida adentro del domicilio con un bate de béisbol.
La imputación, basada en la denuncia, señala que “Pillín” al momento del hecho estaba “muy agresivo y bajo el efecto de estupefacientes”.
El otro hecho fue el 19 de octubre de 2018 en el mismo lugar. De acuerdo a la teoría de la fiscal, la mujer salió de su propiedad para llevar a su hijo al colegio y vio a su ex pareja en el interior de una camioneta blanca estacionada en la puerta. Allí, supuestamente, Bracamonte bajó una ventanilla y la amenazó.
El 10 de agosto pasado, el jefe de la barra brava de Central fue noticia, cuando intentaron matarlo a tiros en el Parque Alem, en las afueras del Gigante de Arroyito, tras el clásico que ganó el canalla ante Newell’s por 1 a 0. De los disparos que efectuaron contra “Pillín”, uno rozó en su espalda, mientras que otro proyectil lesionó a su actual novia en el brazo derecho.
Son varios los investigadores policiales que sugieren que hace varios meses comenzó una interna en la barra, donde se señala a una estructura que vende droga al menudeo en la zona noroeste de Rosario como la que quiere “copar” el paraavalanchas.
Se presume que en el marco de esa interna mataron el 1º de octubre pasado a Samuel Medina (24), alias “Gordo Samu” o “Gordo Quique”, la pareja de la nuera del líder de Los Monos, Ariel Máximo “Guille” Cantero, quien recibió 16 disparos mientras manejaba un Polo blanco por la zona norte después de la victoria de Rosario Central ante Vélez por 3 a 0.
Después de ese homicidio, en el partido que jugó de local el canalla ante Banfield se dio una tensa situación, cuando en el primer tiempo, desde la popular que da a Regatas –donde suele estar la barra–, arrojaron bombas de estruendo tras la apertura del marcador del Taladro. En ese momento, un grupo desplegó banderas en homenaje a Samuel Medina que llevaban la imagen de un mono con la frase “Siempre mono, nunca sapo”, que suele usar La Doce.
Otra frase que tenía uno de los trapos exhibidos era “No respetamos a nadie” y estaba acompañada por las siglas LMQ que significan “La mafia quiqueña” –según quedó expuesta en otra bandera–, en alusión al apodo del pariente de “Guille” Cantero asesinado.
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