
Aldo Antonio Di Paolo (65) tomó su celular el miércoles a las 20.30 y marcó el 911. Cuando lo atendieron, le contó a la operadora que tenía una emergencia. Dijo que había ingresado a la casa de su madre de 90 años, María Cristina De Vicentis, en San Isidro, y que la había encontrado muerta con un cuchillo clavado en su sien. Señaló también que había sido un robo, porque faltaban joyas y dinero. Luego dio la dirección: Avellaneda 1313, a pocas cuadras del Hipódromo de San Isidro, una de las zonas más acomodadas de la zona norte del conurbano.
En pocos minutos la vivienda se llenó de efectivos policiales. La escena, horrorosa de por sí, escondía aún más espanto.
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Luego de 24 horas de investigación por parte de la fiscal Carolina Asprella, la justicia decidió allanar y detener al hijo de la víctima, Aldo Di Paolo, acusado de ser el asesino de su madre. A pesar de que el hombre, en todo momento, intentó hacerle creer a los investigadores que se trataba de un robo, hubo detalles y, sobre todo, pruebas que lo complican seriamente.
Hay una prueba fundamental que es donde se basa gran parte de la acusación. Existe una cámara de seguridad de un vecino que enfoca directamente a la puerta de la casa de María Cristina. Vale aclarar que es la única entrada posible a la vivienda, según pudieron determinar los investigadores de la DDI de San Isidro.
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Si bien el hijo de la mujer había dicho, en su declaración inicial como testigo, que la última vez que había visto a su madre había sido el domingo a las 13, la cámara de seguridad lo tomó ingresando el lunes a las 18. Ese dato nunca lo mencionó a los investigadores. Pero de esa cámara de vigilancia surge otra información aún más concreta: se revisaron las grabaciones completas y desde el domingo al momento del hallazgo, la única persona que ingresa y que sale es el hijo de la víctima.
Es decir, desde el domingo hasta el miércoles hay sólo dos ingresos y egresos. El del lunes a las 18 y el del miércoles a las 20.30 cuando el hombre aseguró haber encontrado a su madre asesinada.
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A esta información que consta en el expediente, se sumó otro dato. Si bien todavía no está el resultado completo de la autopsia, el médico que revisó el cadáver, por la temperatura, declaró bajo juramento que la data de muerte oscilaba entre las 48 y las 72 horas, coincidente con la tarde del lunes en la que se ve a Aldo Di Paolo ingresando a la casa de su madre.
El hijo de la víctima, ahora formalmente acusado del asesinado, aseguró que los supuestos ladrones se habían llevado joyas y el celular de María Cristina. En las imágenes del lunes a la tarde, se lo ve al hombre entrar con las manos vacías a lo de su madre y salir con una bolsa. Además, en el interior de la vivienda había algunos cajones abiertos. “Creemos que se trata de una escena amañada para que parezca un robo”, aseguró a Infobae una fuente judicial.
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Lo que si es cierto, es que el celular de la mujer no apareció. Por lo tanto, ahora se están realizando distintas tareas para saber si el teléfono tuvo alguna actividad y en que zona geográfica.
Además de estas pruebas concretas, que la fiscal Asprella consideró suficientes para avanzar con la detención, del caso se desprenden algunos interrogantes que en las últimas 24 horas dieron vueltas en las cabezas de los investigadores.
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María Cristina tenía 90 años y no tenía movilidad propia, sino que se movía con silla de ruedas. Al momento de la agresión estaba sola. Por lo tanto, si fuera cierta la versión que da el hijo sobre un robo, ¿por qué un delincuente asesinaría a una mujer tan mayor que ni siquiera podía moverse por sus propios medios? Cuanto menos, llamativo.
Otro detalle sumamente importante. No había ninguna abertura forzada. Puertas y ventanas estaban en perfectas condiciones. ¿Cómo entró el delincuente? Distintos testigos aseguraron que María Cristina no le abría la puerta a nadie por seguridad y por su incapacidad para moverse sola.
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De las diferentes testimoniales, surgió la información de que Aldo era quien estaba pendiente de María Cristina la mayor cantidad del tiempo. Si bien la mujer tenía otros familiares, su hijo tenía una dedicación casi plena para con ella. Es más, vivía exactamente a la vuelta, sobre la calle Herrera.
La cámara que está frente a la casa de María Cristina no es la única que se está revisando por estas horas. Hasta el momento fueron relevadas 5 de la calle Avellaneda, donde vivía la víctima; 1 en un predio en construcción cercano; 2 sobre la calle América; y 4 sobre San José.
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Luego de la detención y el allanamiento, Di Paolo será trasladado a la DDI de San Isidro y en las próximas horas se le tomará declaración indagatoria. Luego será el juez Ricardo Costa el que deberá decidir si los elementos recolectados hasta el momento son suficientes para ratificar la detención.
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