La justicia federal de La Plata condenó a penas de 14 y 15 años de prisión a cuatro personas que en marzo de 2016 ingresaron al Centro Israelita Sionista Scholem Aleijem Bialik (Cissab), un country de la comunidad judía ubicado en Tristán Suárez, en la localidad bonaerense de Ezeiza, y secuestraron a dos familias que cenaban en una de las viviendas. Entre las víctimas había tres menores de edad, uno de ellos con autismo, lo que fue considerado como un agravante para las condenas. Además deberán indemnizar a las víctimas con 7.500.000 pesos.
Fuentes judiciales informaron a Infobae que el veredicto fue dictado ayer por el Tribunal Oral Federal 2 de La Plata que condenó a 14 años de prisión a Sebastián Garay y a 15 años a Marcelo Proz, Maximiliano Montenegro y Carlos Padilla Ardohain.
Los jueces Alejandro Esmoris, Enrique Méndez Signori, Nelson Jarazo consideraron a los cuatro como coautores del delito de secuestro extorsivo agravado por el cobro del rescate, por la cantidad de intervinientes, por haber sido cometido contra tres victimas menores de 18 años de edad y por padecer una de ellas de trastorno del espectro autista y también por robo agravado por el uso de arma de fuego, cuya aptitud para el disparo no pudo ser acreditada, y por haber sido cometido en poblado y en banda.
El juicio comenzó en diciembre del año pasado y el abogado querellante que representó a las victimas, Daniel Straga, había pedido que sean condenados a 20 años de prisión y el fiscal Hernán Schapiro a18 años.
El hecho ocurrió la noche del 20 de marzo de 2016 cuando Julián Rubinska, su esposa y sus dos hijos cenaban con un matrimonio amigo y su hijo -con autismo- en su casa de Cissab. Tres hombres armados y encapuchados entraron al country y llegaron hasta la vivienda. Les exigieron de manera violenta dinero y elementos para llevarse. Se hicieron de siete mil pesos, un reloj, los celulares y las alianzas de los matrimonios.
Pero exigían más, bajo la amenaza de que los iban a secuestrar. “Elegí a quien nos llevamos, ¿a tu esposa, a tus hijos?”, le decían a Rubinska. “Llévenme a mi”, les contestó. Una de las víctimas dijo que en la casa de un familiar había 50 mil dólares. Los delincuentes decidieron llevarse a los siete para obtener ese dinero.
Salieron con las dos familias de rehenes en una camioneta que había en la casa por la puerta principal del country sin que la seguridad advierta nada. Pocas cuadras después los esperaba un auto con el cuarto delincuente y dividieron a los rehenes. Rubinska, la mujer del otro matrimonio y su hijo se fueron en la camioneta a buscar el dinero. Los secuestrados se iban a quedar con los otros cuatro rehenes hasta obtener la plata.
El rescate se pagó en el kilómetro 32 de la autopista Ezeiza-Cañuelas. Fue cerca de las 00:15, tres horas desde que comenzó el secuestro.
La banda fue detenida en septiembre de 2018, dos años y medio después del secuestro. Para eso fue clave cuatros datos que apartaron las víctimas: el ruido de un celular, el descuido de un nombre, un tatuaje y el parecido de uno de ellos con el futbolista Ángel Di María.

Los víctimas dijeron que a los secuestradores les sonaba un “prip” como el de los teléfonos Nextel. Con eso los investigadores rastrearon las antenas de teléfonos de la zona, tomaron los números registrados de esa empresa que impactaron la noche del secuestro y analizaron de quiénes eran. Así llegaron a dos personas con antecedentes penales y comenzaron a investigarlos. Dieron con ellos -sus celulares aparecen en las antenas del country y en donde se pagó el rescate- y luego con el resto de la banda.
Allí aparecieron los otros datos que apartaron las víctimas. Contaron que en un descuido uno de ellos llamó por el nombre de pila a otro: Marcelo. También que Marcelo tenía un tatuaje en su pierna izquierda y que una de las víctimas podía reconocer. Eso fue lo que hizo.
Los cuatro acusados fueron identificados en ruedas de reconocimiento. Y una de las víctimas dio el dato futbolístico. “Es el que señalábamos como Di María. Es el que dirigió todo. Fue el primero de los secuestrados que entró a la casa, era el que nos hablaba y nos amenazaba, y el que dirigía al resto, daba las órdenes a la banda”, declaró en comparación por los rasgos de su cara con el jugador de fútbol Di María. Era Proz.
Dos de los condenados - Montenegro y Padilla Ardohain- fueron declararon reincidentes por condenas anteriores. Además de las penas de prisión, el Tribunal Oral Federal 2 de La Plata condenó a los cuatro acusados a indemnizar con 7.500.000 pesos a las víctimas. Los jueces darán el próximo miércoles los fundamentos de su decisión.
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