
Marcela Verónica Rota, de 43 años, con domicilios en Ramos Mejía y en un country de Ituzaingó, trabajaba hace más de dos décadas en el sistema bancario, empleada de conocidas empresas. Había integrado la suya según sus registros, dedicada al negocio inmobiliario.
Ayer por la noche, personal de la Comisaría 12ª de Tres de Febrero de la Policía Bonaerense la encontró al borde de la muerte, a bordo de un Volkswagen Bora, con un disparo en el tórax. Ocurrió en Ciudadela, en la esquina de Díaz Vélez y Castillo. Un transeúnte que vio la escena alertó a los efectivos. Marcela fue trasladada de urgencia al hospital Carrillo, donde murió a causa de las heridas que sufrió.
En simultáneo, la escena con el Bora fue inspeccionada. El auto estaba cerrado, con el vidrio del conductor apenas bajo, extensos rayones en su costado. No había otros impactos de bala. A pocas cuadras, en De Fazio y Rafaela, un revolver calibre .32 con cuatro proyectiles y una vaina servida.
El fiscal Ignacio Correa, titular de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 5 de San Martín, tomó el caso. Hasta ahora, todas las hipótesis son válidas: crimen en ocasión de robo o femicidio.

Según información de Télam, la familia de la víctima les contó a los investigadores que, después de las 19 de ayer, Rota pasó por la casa de sus padres, en Ramos Mejía, para dejarles a su cuidado a su hija. Les dijo que iba a hacer unas compras y que regresaría un rato más tarde. En el vehículo de la mujer se encontraron más tarde bolsas con mercadería.
La escena con la que se toparon los policías dio a entender que, al parecer, Rota no llegó a bajar del auto cuando fue abordada por desconocidos que le dispararon por el pequeño espacio abierto que había en la ventanilla del conductor. Lo cierto es que, después del ataque, el Bora continuó circulando “despacito” por la calle Rafaela, cruzó la avenida Díaz Vélez y ya en la calle González Castillo, “subió la vereda y chocó la puerta de un vecino”, contó a C5N José, empleado de una verdulería ubicada en la esquina donde ocurrió todo.
El testigo dijo también que cuando vio pasar el auto observó que la víctima, aún consciente, “venía mirando hacia atrás”, como si se estuviera fijando si alguien la estaba siguiendo.
“Después nos enteramos que apareció en la otra cuadra el arma. Estaban las pertenencias ahí, estaba la cartera, no le habían robado nada”, agregó el verdulero, que asistió a la víctima y dio aviso a la Policía.

La declaración del testigo sembró dudas sobre la hipótesis del robo y dio lugar a la posibilidad de un crimen motivado por algún conflicto personal. Esta versión se reforzó a partir de la declaración de una hermana de Rota, quien dijo a la Policía que hacía dos años que la mujer asesinada tenía problemas personales con su ex pareja, un médico cuya identidad se resguarda, ya que no está imputado.
Ante las autoridades, la hermana dijo además que la empleada bancaria llegó a realizar denuncias por violencia de género. Ese conflicto está ahora en la mira del fiscal Correa.
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