El día después en el barrio donde los vecinos lincharon a un ladrón: “¿Qué le podés decir a un tipo que le apunta a tu hijo y le gatilla?”

Silvia Liliana Sánchez fue víctima de una robo en su almacén el domingo pasado en Berazategui. El delincuente, que llevaba una réplica de un arma, fue atrapado por la gente del barrio que lo golpeó hasta que llegó la Policía. Entre ellos estaba Verónica Ruiz Díaz, empleada doméstica: "Me da lástima el pibe", asegura

fsoriano@infobae.com
Silvia Liliana Sánchez fue víctima de un asalto en su almacén el domingo pasado en Berazategui (Franco Fafasuli)
Silvia Liliana Sánchez fue víctima de un asalto en su almacén el domingo pasado en Berazategui (Franco Fafasuli)

Silvia Liliana Sánchez abrió su almacén porque tiene que vivir. Y para eso necesita trabajar. “Pero si fuera por mí dejo la persiana baja y me quedo en mi cama”, confiesa, seria, detrás del mostrador del comercio que atiende desde hace 28 años todos los días de su vida en una ochava del barrio Marítimo de Berazategui.

“Lili”, como la conocen todos, nació aquí, en este barrio de clase trabajadora, y el domingo volvió a vivir, también aquí, en esta misma esquina cuando un joven de 24 años entró a robar y le apuntó y les gatilló a ella y a su hijo de 20 para robarles dinero y algo de mercadería.

La bala nunca salió. Lo que ella sintió, mezcla de miedo, adrenalina y desesperación, fue real. Sánchez se enteraría mucho más tarde de que el arma era una réplica de una pistola calibre .22. Por eso cuando el asaltante salió disparado del negocio por la calle 133 ella corrió detrás y gritó tanto que alteró el mediodía dominguero y a los 50 metros un vecino y una vecina que caminaban por la calle de frente al ladrón lo interceptaron y lo atraparon y en cuestión segundos se sumaron otros vecinos que le pegaron golpes de puño y patadas, lo ataron, le sacaron la ropa y filmaron el linchamiento, que compartieron desde sus teléfonos.

El momento en que los vecinos lincharon a Brian Bravo


El hecho ocurrió el domingo pasado. Al día siguiente, el video de la paliza que le dio la manada de vecinos al ladrón se compartió rápidamente en teléfonos y redes. La escena causó estupor porque en algo así se mezcla todo. “En nombre de Jesús, por favor. Tengo una hija”, gritó el ladrón, identificado como Brian Ezequiel Bravo, con la cara ensangrentada por la paliza. “Te hubieras acordado antes”, le devolvió Verónica Ruiz Díaz, empleada doméstica, que vive frente al almacén de Liliana y fue una de las que corrió alertada por los gritos de su vecina.

Pero la cabeza de Sánchez quedó detenida en el mediodía del domingo. Pasaron 48 horas y sigue en shock. “Si no levanto la cortina me muero de hambre pero no tengo ganas”, dice Liliana. Cuenta que desde que se decretó la cuarentena le robaron tres veces. Uno con el local cerrado. En otro le entraron a la casa, que está detrás del local. La del domingo fue distinta.

“Yo estaba afuera, se acababa de ir mi hermano. Y el delincuente pasa. Insinuaba que era un vendedor. Yo estaba hablando por teléfono. Insistía, entonces corto y entro y ahí se mete conmigo y cierra la puerta. Mi hijo de 20 estaba”, relata Sánchez.

Verónica Ruiz Díaz corrió al ladrón y le sacó los pantalones para atarlo (Franco Fafasuli)
Verónica Ruiz Díaz corrió al ladrón y le sacó los pantalones para atarlo (Franco Fafasuli)

En la caja no había mucha plata porque Liliana había regresado de comprar algunas cosas y había usado el dinero del negocio. Al ver que no había más que cerca de $ 2.000 el asaltante tomó cigarillos y bebidas, que guardó en su mochila, y se puso violento, cuenta Sánchez; entonces le acercó la réplica del arma a la cabeza del hijo de la almacenera y gatilló dos veces.

El ladrón sabía que nunca mataría a nadie. Pero Liliana observó como si se tratara de la inminencia del asesinato de su hijo. Son cosas que se piensan en milisegundos. “Y me le tiro encima. Y le dije ‘tirame a mí, a mi hijo no’”, cuenta la mujer, de 53 años. Entonces Sánchez recuerda que la puerta del local “se abrió” y Bravo trastabilló con el escalón de la entrada al negocio y salió corriendo. Detrás fue ella, que daba alaridos desesperados.

Hacía frío el domingo cerca de las 13. Y estaba nublado, oscuro y había niebla. La calle estaba vacía. “Mis gritos llamaron la atención. Es que tengo el ruido del gatillo en la cabeza. Fue terrible. Tengo 28 años atrás del mostrador. Siempre que me robaron entregué todo. Sentí que estaba en juego la vida de mi hijo y la mía”, asegura.

Liliana en la puerta de su almacén: de fondo la calle 133 donde lincharon al ladrón (Franco Fafasuli)
Liliana en la puerta de su almacén: de fondo la calle 133 donde lincharon al ladrón (Franco Fafasuli)

Verónica Ruiz Díaz vive justo frente al almacén de Lili. Desde la ventana de su casa se ve la puerta del local. En el momento del robo limpiaba su casa. Hasta que escuchó los gritos. “Nos asomamos por la ventana y el chorro salió a correr por la 133. La verdad que fue una imprudencia salir”, admite esta vecina de 52 años. Su impulso de correr detrás del ladrón tiene un motivo. Ella cuenta que días antes había muerto su perro. La veterinaria le dijo que lo habían envenenado y que era algo que ocurría últimamente. El rumor: que los ladrones matan a las mascotas guardianas para robar las casas sin peligro.

A 50 metros del almacén de Lili, sobre la calle 133, quedó el ladrón tirado en el suelo. Suplicó perdón. Dos hombres lo tenían agarrado. Lo ataron con los cordones de sus propias zapatillas. Ruiz Díaz intentó sacarle el pantalón para atarle las piernas y que no se escapara. Otra mujer le pateó la cara varias veces. En el video se observa cuando Liliana le dijo “te dije que había un chico de siete años”, en referencia a su sobrino, que estaba en la casa. “Fue sin querer, déjenme ir”, pidió el ladrón, minutos antes de que llegara un patrullero de la Policía Bonaerense y se lo llevara detenido, acusado del delito de tentativa de robo, con una causa en la UFI N°1 de Berazategui a cargo del fiscal Daniel Ichazo.

Verónica (izquierda) y Liliana (derecha), junto a un vecino, mientras detienen al ladrón
Verónica (izquierda) y Liliana (derecha), junto a un vecino, mientras detienen al ladrón

“El pibe estaba muy alterado y se escapaba. Yo soy anti violencia pero él tenía un arma. Creímos que era de verdad, al golpearlo se le voló, para nosotros era de verdad. Y yo decía vamos a atarlo para que llegue la policía. Por eso mi intento de sacarle el pantalón. No era para empalarlo. Era para atarlo. Y le dije a mi mamá que llamen a la policía. Ni siquiera queríamos lincharlo. Pero el chabón se seguía levantando. Lo largamos cuando vino la Policía. Tardó cinco minutos en llegar”, contó Ruiz Díaz.

En el barrio no hay remordimiento. Una vecina de la cuadra celebró la actitud de los vecinos. Otro joven dice que no hay nunca policía. Pero otro hombre que vive a la altura de donde le pegaron al ladrón, dice que policía se ve. Y que en los últimos tiempos se puso bravo el barrio.

A lo que hice no me arrepiento. Le dije que si quería que paráramos en nombre de Jesús tendría que haberlo pensado antes. Lo hubiera pensado. Yo también tengo una hija y no voy a salir a robar. Primero laburar, después pedir pero robar jamás. Causaba risa. En el barrio sabemos quién es quién. De acá no era”, comenta Ruiz Díaz pero luego admite que “si sabía que tenía un arma yo no hacia nada, fue inconsciente, incluso salí sin barbijo”.

Viviana tiene 53 años, nació en el barrio y hace 28 que tiene el almacén: durante la pandemia le robaron tres veces (Franco Fafasuli)
Viviana tiene 53 años, nació en el barrio y hace 28 que tiene el almacén: durante la pandemia le robaron tres veces (Franco Fafasuli)

La mujer que participó del linchamiento dice que se guió por el impulso del susto. “Después caés. Me podría haber pegado el tipo. No tuve conciencia. Era para detenerlo y que la policía lo agarre. Me da lastima el ladrón. Pudo haber elegido miles de caminos. Me dio lastima porque él no tiene que hacer estas cosas”, dice Verónica. A su lado, Lorenza, su mamá, riega las plantas. Ambas recuerdan cuando fueron a un Encuentro Nacional de Mujeres en Trelew y un hombre les quiso robar. Fue Lorenza la que le pegó al asaltante.

Ahora, la mujer, mientras echa agua a unas suculentas, dice: “Es tanta la vida y todo el tiempo estamos viendo cosas. Son tan violentos y uno termina actuando como ellos”.

“Estos tipos están jugados. No les importa nada”, agrega Liliana, detrás de su mostrador. ¿Se arrepiente del linchamiento? Sánchez no responde. “Yo les decía ‘basta ya está‘. Pedía a gritos que llamen a la Policia. No reaccionaba. Estaba shockeada. Cuando vi las imágenes entré a pensar. ¿Y si él hubiese tirado? Hoy no sé qué decirte. No quiero laburar. Tengo miedo. Pero no me queda otra. No le deseo a nadie que le apunten a tu hijo. ¿Qué le podes decir a un tipo que le apunta a tu hijo y le gatilla? No tengo palabras”.

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