"Gringuito", tras ser capturado por la Federal.

Ayer por la mañana, la división Homicidios de la Policía Federal entró en Ciudad Oculta, en la zona detrás del Elefante Blanco para llevarse a K.N, alias “Gringuito”, de 23 años. Lo trasladaron primero a la sede de la división en Montserrat, luego a las dependencias de la Federal en la calle Cavia, barrio de Palermo. La cara de “Gringuito” no se conoce, de su nombre se saben apenas sus iniciales, un pedido de reserva de la Justicia. La historia es vieja. El 21 de julio de 2013, según la imputación en su contra, el joven junto a otros siete amigos en el barrio mató a golpes a un hombre de 59 años que fue encontrado moribundo en el suelo. “Gringuito” tenía apenas 15 años en ese entonces.

Ocurrió en la manzana 6 del asentamiento. Juan Mercado Camargo llegaba a su casa por la noche junto a su mujer. Allí, el joven y su banda de amigos lo sorprendieron. Agitando armas de fuego según los testimonios en su contra, procedieron a golpearlo a él y a su pareja. El SAME, según diarios de la época, tardó en llegar, lo que generó la indignación de los vecinos. Camargo, ya moribundo, perdió la vida en el Hospital Santojanni poco después. En la zona, un patrullero de la ex Comisaría N°48 fue baleado esa misma noche, sin heridos.

El cuerpo de Camargo no tenía heridas de cuchillo, tampoco balas. Lo mataron a golpes. No se sabe por qué, no hay una explicación al crimen, si existía un encono previo. Los policías que investigaron tienen el caso tienen una hipótesis: la víctima era de nacionalidad boliviana, sus victimarios, creen, lo golpearon por odio a su nacionalidad, por diversión.

Con el tiempo, “Gringuito” fue identificado gracias a un testigo presencial que lo marcó, el único de los 7 en ser reconocido con nombre y apellido hasta hoy: los rasgos característicos en su cara, coincidentes con su apodo, permitieron reconocerlo.

Ciudad Oculta en Villa Lugano: vista de uno de sus pasillos.
Ciudad Oculta en Villa Lugano: vista de uno de sus pasillos.

El caso quedó en manos del Juzgado de Menores N°3, que en la edición del Boletín Oficial del 16 de abril de 2014 lo convocó y emplazó “por el término de cinco días” a que comparezca “a prestar declaración indagatoria” bajo apercibimiento de ser declarado rebelde y “ordenar su aprehensión a la Policía Federal Argentina”.

Así, se declaró su captura, el tiempo pasó y “Gringuito” seguía sin aparecer, se convertía en un papel más en el fuero penal. El joven no dio señales. No sacó una cuenta en ningún banco o dejó sus nombres en registros, no consiguió un empleo en blanco, como suelen hacer los prófugos descuidados. Por otra parte, nunca se fue de Ciudad Oculta. La Federal lo encontró ahí, tras reactivar la causa días atrás, encontrada en sus registros. Su madre fue la clave para vincularlo, había sido detenida años antes por un policía de la división, en una causa por violación a la ley de drogas: el policía recordó al hijo. Tras varias medidas de seguimiento, lograron ubicarlo en su casa.

No es la única captura de la división Homicidios en los últimos tiempos. A mediados de este, encontraron a “Sorbete” Lizarraga, señalado como barra de Almirante Brown, hijo de un concejal condenado a perpetua por homicidio, que en 2012 mató a una vecina de su zona en Isidro Casanova a tiros por error, mientras intentaba matar a otro vecino que lo había acusado de ser dealer. “Sorbete” cayó siete años después en el mismo barrio del crimen, semanas después de que la Federal recibiera el pedido de colaboración. Todavía usaba el mismo Chevrolet Astra con el que huyó tras asesinar de una bala en la cabeza a su vecina.

Días después, detuvieron a Víctor Ariel Cayetano Zarza, alias “Ciru”, carbonero de oficio, 25 años de edad. Lo buscaban por un crimen algo desagradable. Había ocurrido el 23 de enero del año pasado. Zarza y su hermano mantuvieron con una discusión con Gastón Sánchez, un primo, mientras estaban borrachos los tres. Gastón terminó apuñalado en el lado izquierdo del pecho. Murió en un hospital de la zona casi quince días después, una agonía larga. Zarza y su hermano escaparon.

La Policía Federal había caminado el barrio de “Ciru” para enterarse que estaba de vuelta, que había trabajado y que no tenía remordimientos. Así lo dijo mientras lo esposaban, reconocía su parte en el crimen de su primo. La semana pasada cayó Jonathan Nahuel Zurita, buscado por un violento robo a un local de celular en Liniers que terminó con un ladrón muerto a tiros por la Policía de la Ciudad.

Con información de Federico Fahsbender

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