“Se fue a vender cosas a Corrientes. Seguro se fue con algún novio. Ella anda cambiando de macho todo el tiempo. Está de joda por ahí. No hagan ninguna denuncia”. Ariana Palacios llevaba 26 días desaparecida pero nadie había avisado a la policía. El padre de la mujer de 30 años, Willy Palacios Montañio, le respondía con esa frase desalmada a cada una de las amigas que se acercaban a preguntar por la joven que hacía varios días que no respondía mensajes ni atendía llamadas. La desesperación entre sus amistades crecía casi al mismo tiempo que el desinterés de la familia. A pesar de la negativa constante, las amigas juntaron coraje y denunciaron la desaparición. Aunque los policías intentaron disuadirlas, se inició una causa por búsqueda de paradero. Pocos días más tarde el padre se quebraría y contaría que hacía más de un mes había degollado a su propia hija y la había enterrado en el patio de la casa que compartían en Frías 3755, Hurlingham. Ayer los forenses encontraron el cadáver.

Estábamos solos con Ariana el 28 de agosto a eso de las 11 de la mañana y empezamos a discutir. Hubo un forcejeo y con un cuchillo la lastimé en el cuello. Se murió. Después la enterré en el patio. No se lo dije a nadie”. Esta es la reconstrucción de lo que dijo Palacios padre este lunes por la tarde en la indagatoria que brindó frente al fiscal de Morón Walter Leguisamo. El hombre fue detenido en la madrugada del domingo luego de que Guillermo, uno de los hermanos mayores de la víctima, avisara a la policía que su padre había confesado el crimen en el seno familiar.

A las 10.30 de la mañana de este lunes la Policía científica comenzó los trabajos para determinar si lo que decía Palacios era real. El primero en ingresar a la casa fue un perro adiestrado por la Bonaerense que tardó pocos segundos en señalar un espacio junto a una medianera. Ahí se encontró el cuerpo. También el arma homicida: el cuchillo estaba clavado en el costado izquierdo del cuello de Ariana.

Según la reconstrucción parcial llevada a cabo por la policía en las casi ocho horas de trabajo en la escena del crimen, el femicidio habría sido cometido en el interior de la casa. Las pruebas de Luminol arrojaron varios resultados positivos. Se cree además que luego del asesinato se arrastró el cuerpo de la víctima hasta donde fue ocultado bajo tierra.

Ariana vivía con su mamá, su papá y junto a su pequeña hijita, L. de 6 años. Además, según personas que conocían a la familia, en la casa pasaban gran parte del tiempo Guillermo y Alenka, la otra hermana más grande de Ariana. La gran duda de la investigación está centrada sobre el círculo familiar y una posible complicidad: ¿alguien más sabía lo que había pasado? ¿Es posible que nadie haya notado nada extraño luego de una pelea y un crimen sangriento?

El asesino confeso

El papa de Ari siempre fue un hombre muy estricto. Yo sabía que en la casa había violencia familiar. Sobre todo del padre con la madre. Siempre había peleas. La conozco desde que somos chicas. El padre siempre de traje, muy pulcro pero sumamente estricto. Pero desde que nació L., la hija de Ari, notamos que Willy se había obsesionado. Le estaba encima permanentemente. Más de lo normal para un abuelo”, dijo a Infobae Fernanda, una de las amigas más cercanas de Ariana.

Willy Palacios Montañio, de 64 años, nació en Bolivia pero vino a vivir al país cuando tenía 30 años. Durante toda su vida se dedicó al negocio de las funerarias. Incluso llegó a fundar su propio local hasta que se fundió. Actualmente estaba trabajando como empleado en una famosa casa de sepelios aunque en los registros oficiales no figura ningún tipo de aporte o trabajo registrado.

Una de las personas que declaró en la causa como testigo y cuyo testimonio resultó fundamental fue Nadia, conocida del barrio de Ariana. Fue la persona que mantuvo varias charlas con el padre luego de la desaparición y, ahora se sabe, del asesinato: “Recuerdo que el 2 de septiembre me tocó la puerta Willy para pedirme si podía ir a buscar a la nieta al jardín porque Ariana no podía. Me resultó raro pero no tuve problemas en hacerlo. Me dijo que Ariana se había ido pero en ese momento interpreté que era algo momentáneo. A la tarde le mandé mensaje a Ari para contarle que estaba todo bien con la gorda pero nunca le llegó”.

Cuando fui a devolver a la nena esa tarde le pregunté al padre y me dijo que Ariana se había ido definitivamente y había tirado su celular porque quería empezar una vida nueva. Me dijo que le habían ofrecido un trabajo nuevo en Corrientes y que se había ido sin la nena. Incluso me dijo: ´A mí me ofrecieron ir también pero ni por un millón de pesos me alejo de mi nieta´. La verdad que me llamó la atención pero tampoco tenía un vínculo tan cercano con ella como para no creer en esa versión”, cuenta Nadia.

El mensaje falso

Nadia declaró también que el 19 de septiembre recibió un extraño mensaje en su celular. Era de un número desconocido. El texto decía: “Cómo anda querida yo viajando entregando cosas del nuevo trabajo novio conociéndonos después nos conectamos besitos ariana (sic)”. “Lo primero que me llamó la atención es que Ariana nunca usaba la palabra “Querida”. Además ella no tenía faltas de ortografía”, aclara Nadia.

Este mismo mensaje lo recibieron varias amigas más de Ariana. En todos decía, más o menos, lo mismo. Hacía hincapié en un novio nuevo y en que estaba vendiendo cosas en otra parte. Todos estos mensajes están incorporados a la causa. Se está trabajando para determinar si fue el propio padre el que mandó los mensajes o si fue alguien más.

Una de las personas que declaró hoy ante el fiscal es Noelia Acevedo, amiga de la infancia y quien realizó la denuncia a pesar de la resistencia de la familia: “Le escribí un mensaje la semana pasada y no le llegó. Dejé pasar unos días y le volví a mandar y nada. No le llegaban. Ahí me contacté con Yanina, una amiga en común, que me contó que le estaba pasando lo mismo y estaba preocupada. Llamamos a los compañeros de trabajo y nos contaron que el padre se había presentado a decir que su hija había viajado a Tierra del Fuego”.

“Como no nos cerraba la versión que nos daba nos acercamos hasta la casa. Uno de los primeros en recibirnos fue el padre que nos dijo que no nos metiéramos, que su hija se había ido al interior y que estaba con algún macho seguramente. Que como era una atorranta andaba por ahí de joda sin su hija. No lo podíamos creer. Sabíamos que era mentira. Nosotros la conocíamos mucho a Ari y ella hubiese sido incapaz de moverse sin la nena. Nos dijo también que ellos no tenían contacto, entonces le pedimos por favor, que hicieran la denuncia para que la encuentren, que podía pasarle algo. Nos dijo que si lo denunciábamos, el padre de la nena podía pedir la tenencia y que si eso pasaba iba a ser culpa nuestra”, relata Noelia.

Ariana estaba separada de Luis, el papá de L., casi desde que quedó embarazada. La relación entre el joven y la familia de ella, sobre todo con el padre, nunca fue buena, por eso él la veía cuando podía, cuentan algunos amigos de la víctima.

Pero el padre de Ariana, y ahora principal acusado del asesinato, no fue el único que se negó a realizar la denuncia. Según consta en la declaración de Jesica, una de las amiga de Ariana, en los días en los cuales le pedían a la familia que hiciera la denuncia recibió un llamado telefónico de parte de Alenka, la hermana de Ariana: “Me llamó y me dijo que no me metiera en su familia, que no se iba a hacer ninguna denuncia, que eran cosas de ellos. Me decía que me metiera en mi vida y no los molestara a ellos, que si su hermana se había ido era problema de ella. Al día siguiente volví a insistir y me atendió la madre. Ella en cambió me dijo que si queríamos hiciéramos la denuncia, pero de fondo se escuchaban los gritos de Willy diciendo que no. Algo parecido decía el hermano".

¿Por qué la mayor parte de la familia no quería hacer la denuncia? ¿Cuál era la necesidad o estrategia de ensuciar o bastardear a Ariana ante cada consulta de sus amigas? Estas preguntas se suman a los interrogantes que ya tiene la Justicia con respecto al resto de la familia.

Finalmente, el miércoles pasado Noelia Acevedo se acercó a la comisaría 2da de Villa Tesei y realizó la denuncia a pesar de la oposición de la familia de Ariana. Increíblemente no le fue fácil. No se la querían tomar. Una mujer se presentaba a decir que su amiga estaba desaparecida y nadie le dio importancia. Intentaron disuadirla. Le dijeron que había que ser familiar directo para denunciarlo, algo que es totalmente falso. Luego los policías llamaron a la familia y como corroboraron que se negaban volvieron a decirle que no a Noelia. “Después de varias horas en la comisaría les mostré los posteos de Facebook que había hecho al respecto y recién ahí me tomaron en serio. ´¿Ah, está en internet? Bueno, pasa´, me dijeron”.

El juicio ganado

Uno de los puntos en los que hacen hincapié varios de los testigos que declararon en el expediente es acerca de un juicio laboral que Ariana estaba por ganar. Según consta en las declaraciones, la víctima le había contado a varios de sus allegados que estaba a punto de recibir el dinero y que con eso buscaba alquilarse algo e irse a vivir sola con su hija.


Incluso el propio padre le mencionó el tema a una de las amigas angustiadas en los días de búsqueda: “Seguro que cobró el juicio y con esa plata se fue por ahí, por eso no aparece”, le dijo.

En las próximas horas llegará al fiscal un serie de estudios claves como el resultado de la autopsia. Además se está avanzando en distintas medidas de prueba para poder determinar si efectivamente el asesino es el padre como confesó y, además, saber si actuó solo.

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