El carro de cartonero encontrado por la Policía de la Ciudad
El carro de cartonero encontrado por la Policía de la Ciudad

Los sicarios que cremaron en un carrito de cartonero los cuerpos de las víctimas del triple crimen del barrio San Martín en la Villa 31 el 9 de marzo de este año hicieron su trabajo de fuego macabramente bien. No quedó mucho con qué trabajar para el Servicio de Genética Forense del Cuerpo Médico de la Corte Suprema de Justicia, encargado de identificar a los fallecidos. El Servicio recibió dos pies izquierdos, restos de músculos, cenizas, piezas carbonizadas que fueron recuperadas de tres autopsias, identificadas con los números de archivo 631, 632 y 633 en los registros de 2018 de la Mogue Judicial, las únicas muestras de material biológico útil para analizar de todo lo encontrado.

Las autopsias practicadas en la Morgue de la calle Viamonte determinaron que los cuerpos no mostraron ningún signo de corte y que varios brazos y piernas encontrados sueltos en el carrito simplemente se desprendieron por acción del fuego. Las víctimas fueron dos hombres y una mujer: los hombres recibieron una bala en la cabeza, la mujer en el tórax.

Hubo sospechas a lo largo de estos meses de quiénes serían, de a quiénes corresponderían estos tres cuerpos, nombres que fueron recabados por la investigación del fiscal original del caso, el doctor Martín Mainardi: se trataba de vecinos peruanos del asentamiento. Los familiares de estos nombres, un padre yuna madre, entregaron muestras de su ADN para comparar. Los resultados de los análisis del Servicio de Genética Forense fueron enviados el 1° de agosto a los nuevos investigadores del caso en la Fiscalía Federal N°1 a cargo de Jorge Di Lello. Había dos identificaciones positivas en el documento, ambos vecinos del barrio San Martín. "Titular del material cadavérico" fue el término técnico empleado.

Gerson Paul Mendoza Silva fue el primero: a él corresponde el pie izquierdo calcinado, tras la comparación con muestras de material genético entregadas por su padre.

Robinson Pachau Quille, o "Robin", de 28 años de edad, fue el segundo: a él corresponden "varios restos óseos y partes blandas calcinadas" contrastadas con el ADN de su padre.

La tercera víctima, una mujer que se cree era la pareja de "Robin", no pudo ser identificada por el Cuerpo Médico Forense con nombre y apellido. Había quedado un pie calcinado, dos fragmentos carbonizados rectangulares de pocos centímetros de largo y ancho: todos compartían "un único e idéntico perfil genético autosómico" de una mujer, no el de un niño, como se había especulado cuando la Policía de la Ciudad encontró el carrito quemado en marzo último, un crimen hasta hoy sin testigos.

Los restos carbonizados
Los restos carbonizados

El cambio de fiscalía no es un capricho aleatorio de Tribunales: los investigadores bajo Di Lello pidieron el expediente por principio de conexidad. Di Lello sigue hace dos años el rastro de la banda de César Morán de la Cruz, alias "El Loco", también peruano y nacido en Lima, hoy preso en Chubut, el capo más sanguinario de la historia de Retiro. Su banda es la que históricamente manda en el San Martín.

Allí, Gerson y "Robin" supuestamente regenteaban un restaurant en la manzana 111 del barrio. "Robin" y su pareja compraron la casa donde funcionaba el restaurante, hasta tenían un boleto de compraventa casero que les dio el dueño anterior. La pareja tenía hijos, de vacaciones con sus abuelos en Perú al momento de los asesinatos. El crimen habría ocurrido en el restaurante: un allanamiento en el lugar dos semanas después del hallazgo reveló manchas de sangre.

"Hasta donde sabemos, nadie comía en el restaurante", dice un investigador, como dejando que la obviedad complete la frase: el lugar era un aguantadero, un punto de reunión.  

Hasta ahora, la Fiscalía Federal N° 1 no estableció un móvil preciso para el triple asesinato, el crimen narco más brutal en la historia reciente de la Capital Federal, el más cruel en la historia de Retiro, con una banda capaz de atormentar a un adicto al paco devenido en dealer traidor y cortarle los dedos antes de fusilarlo en pleno pasillo de la villa; con "Piedrita", su sicario estrella, procesado en 2015 por matar a balazos a cuatro enemigos en cuarenta días.

La “Casa del Pueblo”, histórico aguantadero de la banda de César Morán en la Villa 31
La “Casa del Pueblo”, histórico aguantadero de la banda de César Morán en la Villa 31

Pero los cadáveres atribuidos a la banda de Morán siempre terminaron en el pasillo para que fueran trasladados a la Morgue de la calle Viamonte. Nunca fueron quemados de esa forma. Con las primeras y segundas líneas encarceladas a lo largo del tiempo, algunos investigadores y conocedores de los pasillos del San Martín hablan de jugadores menores más sedientos de sangre, nuevas metodologías, "los pibes nuevos están más sacados", cuenta una voz que conoce el territorio. La única teoría que cabe hasta el momento: una posible venganza. Voces que conocían a "Robin" declararon desde Perú con el fiscal Mainardi: aseguraron que la pareja fue víctima de un apriete para pagar "un cupo", dinero de extorsión para no morir.

Hay, por otra parte, una pieza que falta. Un mensaje anónimo que recibió el fiscal también apuntó a un grupo de supuestos culpables, entre ellos un tal "Remi". Con el tiempo, "Remi" fue identificado y detenido. Salió libre en julio de este año, con falta de mérito. Mientras tanto, la investigación en la Fiscalía Federal N° 1 busca avanzar. Allanamientos ordenados por Mainardi a puntos ligados a la banda de Morán de la Cruz y realizados por la división Homicidios de la Policía de la Ciudad revelaron 20 armas de fuego y unos diez kilos de droga en ladrillos, cocaína y pasta base.

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