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Juan Honorio Inga Arredondo, alias "Piedrita", presunto sicario narco de profesión, no fue un preso fácil desde el comienzo. Con 24 años, indocumentado y oriundo del Perú, fue alojado en el penal de Devoto en julio del año pasado luego de ser detenido en una redada a cargo del grupo GEOF y la división Homicidios de la PFA mientras dormía en "La Casa del Pueblo", un aguantadero en la manzana 102 del Playón Este de la Villa 31 bis, un operativo en donde también fue incautado un importante arsenal ligado a su banda. Sin embargo, Arredondo no duró demasiado en Devoto. Al poco tiempo de llegar, protagonizó una riña con un familiar de una de sus supuestas víctimas. Luego de Devoto, el joven fue trasladado al Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz, donde permanece hasta hoy.

Con antecedentes por robo y lesiones, Inga Arredondo no es un preso sin estrella propia. Sobrino del temido capo César "El Loco" Morán de la Cruz según un reciente informe de la Justicia federal, fue detenido a pedido de las fiscales de instrucción Estela Andrades y Silvina Rucci por dos asesinatos de extrema violencia, presuntamente a las órdenes de su tío y jefe. La primera en caer en el Playón Este fue Mónica Rojas Palma. Ex amante de Morán de la Cruz, Rojas tenía un botón de pánico del Gobierno porteño luego de una denuncia formulada por violencia de género.

Rojas colaboraba en un comedor local, donde recibía un magro sueldo. En el barrio, al poco tiempo comenzaron a verla con joyas, mejores zapatillas, no sin cierta sorpresa. La Policía sospechaba lo mismo que la gente del Playón Este; que era parte de una red de venta de drogas y que habría trabajado para Morán mismo. Hubo varias teorías con respecto a su muerte entre los investigadores del caso. Se creyó habría traicionado a César en la venta de estupefacientes, que se habría quedado con un vuelto indebido o sea habría vuelto convertido en una desleal competidora. Los celos, sin embargo, también pesan; fuentes que conocen a fondo el territorio admitieron que Rojas habría encontrado un nuevo hombre tiempo antes de ser muerta con diez tiros en el cuerpo.

La segunda víctima fue Maicol Sánchez Ircash, acribillado el 15 de julio de 2015 en la manzana 115. Al contrario de Rojas, Sánchez Ircash tenía antecedentes: una causa por venta de drogas, más una expulsión y prohibición de reingreso a la Argentina. El expediente por homicidio que investigaba a Inga Arredondo, en una medida sorpresiva, fue elevada por el Juzgado de Instrucción Nº21 a los tribunales de Comodoro Py, por evidentes sospechas de una conexión con el tráfico de drogas, un planteo que levanta cada vez más voces en los fueros tanto federal como ordinario. Así, el expediente recayó en manos del juez Rodolfo Canicoba Corral y del fiscal Juan Pedro Zoni.

Por estos dos asesinatos, en un escrito firmado poco antes de la última feria judicial al que Infobae, el primer medio en contar la historia del joven, accedió en forma completa, Canicoba procesó a Inga Arredondo, confirmó su prisión preventiva y le trabó un embargo por 800 mil pesos. No fue una decisión difícil. La Browning .9mm usada para matar a Rojas Palma y a Sánchez Ircash fue hallada junto al joven en el aguantadero donde fue detenido mientras dormía con su novia argentina, oriunda de la Villa y embarazada de pocos meses.

El texto firmado por el juez federal, por otra parte, incluyó una novedad significativa. Tanto la Policía Federal como la fiscal Russi involucraron a Inga Arredondo en dos muertes más. Los cuatro hechos, insólitamente, ocurrieron en el mismo período de 40 días. Se trataba de las muertes de Diego Alejandro Giménez Verón, un joven hijo de paraguayos adicto a la pasta base y de Jean Marques Leao, vecino de la 31 bis, apodado "Brasil". Sobre estos dos casos, Canicoba Corral consideró que la prueba provista, especialmente los testimonios recogidos alrededor del caso y las pericias realizadas por la división Balística de la PFA como altamente satisfactorias. De cara a esto, "Piedrita fue imputado por estas dos otras muertes.

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El periplo que mató a Giménez Verón el 3 de julio último fue particularmente cruel: antes de que perdiera la vida a tiros, le amputaron el pulgar derecho y ambos meñiques desde sus primeras falanges para luego hacerle unos improvisados torniquetes con pedazos de nylon, junto a otras dieciséis heridas de arma blanca. Para torturarlo, lo retuvieron en una vivienda cercana a la manzana 112. Luego, lo llevaron a las 2 AM para fusilarlo en la intersección de un pasillo con la calle 14. Arredondo no habría actuado solo; se sospecha de otros cómplices, también peruanos. Poco después, un investigador visitó la zona sin revelar su condición. Recogió que Giménez Verón era adicto al paco, que frecuentaba el Playón y que los autores de su muerte habrían sido "los peruanos".

Otro testimonio en la causa fue todavía más esclarecedor. Reveló que Giménez Verón, de apenas 20 años, que había estado internado en el hospital Borda por su consumo y que se lo solía ver en los tres bares controlados por peruanos en el Playón, que el año pasado había empeñado su moto por dinero para drogarse. También, que el joven había llegado a trabajar para "los peruanos", que hasta habría sufrido una puñalada por parte de "Piedrita", pero que no lo denunció por ser supuesta parte jerárquica de su misma banda.

Los problemas llegaron a su círculo más inmediato: un hombre de 1,60 de estatura de tez trigueña le reclamó a un allegado a Giménez que le pague $300 pesos que debía. Sin embargo, el detonante habría sido otro: el joven le habría robado el celular a la novia de "Piedrita". Arredondo lo habría encontrado, para matarlo sin piedad. Por otra parte, voces en el territorio aseguraron que el joven se quedó con droga que no le correspondía, lo que fue otro motivo en la balanza.

El 5 de julio a las 23 horas, dos días después de la muerte de Giménez Verón, Marques Leao escuchó que lo llamaban por su apodo en la puerta de su casa para morir al instante. Junto a su cadáver, se hallaron 16 vainas servidas calibre .9mm. Tenía diez tiros en la carne; cuatro de frente y seis por la espalda. Es decir, hubo más tiros disparados que conectados. Hubo amenazas al menos inoportunas tras su muerte. En su velatorio en la iglesia Caacupé, ubicada en un extremo del Playón Este de la Villa 31 bis, dos hombres pasaron en moto y en bicicleta para decir: "Vamos a matar a cuatro más".

 Díaz Azcué - Infobae.com 162
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Su familia tuvo que dejar la casa en la que vivía: se la prestaron como depósito a una ONG para evitar que la banda ligada a César Morán la usurpe. Otro testimonio en la causa indica una conexión con ambos homicidios: que a Giménez Verón lo torturaron con la promesa de que si entregaba el nombre de Marques Leao lo soltarían, que habló ante la oferta, pero que fue masacrado de todas formas. El motivo del encono con Arredondo, si es que lo hubo, todavía no queda claro.

Ante estos hechos, cuando llegó el momento de ser interrogado por la Justicia, "Piedrita" no dijo demasiado. Por consejo de su defensa particular, se negó a responder preguntas. Apenas declaró que no tuvo nada que ver con los hechos y que ni conocía a Giménez Verón o a Marques Leao, de acuerdo al procesamiento firmado por Canicoba Corral y el secretario letrado Sergio Echegaray.

Más allá de los testimonios recolectados por diversos efectivos de la PFA que señalaban a Inga Arredondo como autor de ambos hechos, las pericias balísticas fueron la clave para cerrar la imputación en el Juzgado Federal Nº6. Junto a Marques Leao se hallaron diez vainas servidas así como seis proyectiles encamisados. Tres plomos se extrajeron del cuerpo. En la escena del crimen de Giménez Verón, otros dos plomos. Las pericias de la PFA concluyeron que las balas que mataron a Rojas Palma y el proyectil de plomo desnudo hallado en Giménez Verón fueron disparadas por la misma arma. Hay también vínculos de perfil balístico entre las vainas servidas de Sánchez Ircash y las de la escena de la muerte de Marques Leao, con la pistola Browning involucrada.

También, el procesamiento habla de una segunda pistola que todavía queda por ser encontrada, así como los presuntos cómplices de Inga Arredondo.